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Mantén a raya el estrés con el yoga restaurativo

El yoga para alguien ajeno a esta práctica puede que lo vea como un ejercicio dinámico para mantenerse en forma y es así, pero hay muchos estilos y precisamente el yoga restaurativo del que os hablaremos hoy es todo lo contrario, es una práctica muy tranquila que está indicada, por ejemplo, para gente que ha tenido una operación, o que tiene problemas de movilidad, precisamente porque es una manera de descontracturar el cuerpo y relajarlo. También está indicado para personas que han tenido o tienen ansiedad o estrés, algo muy común actualmente.

Tras esta intro os dejo una pequeña entrevista que le hicimos a Isabel, co-fundadora de Kennari, que hace unos meses obtuvo su titulación como profesora de Hatha Vinyasa Yoga y también de Yoga Restaurativo para que nos explique un poco más en detalle los beneficios de esta práctica.

 

¿Qué es el yoga restaurativo o reconstituyente?

Es un estilo de yoga bastante moderno porque lo inicia Bellur Krishnamachar Sundararaja Iyengar, más conocido como B.K.S Yyengar, en los años 60. Él utilizaba soportes (cojines, bloques, mantas…) y los empieza a incluir en algunas de sus prácticas y a volverlas más estáticas. Más tarde una de sus alumnas, Judith Lassater, es quien se dedica exclusivamente a desarrollar lo que hoy en día conocemos como yoga restaurativo. Actualmente imparte formaciones de yoga restaurativo en Estados Unidos, donde este estilo es bastante popular.

Lo que diferencia el yoga restaurativo de otros estilos es que no se usa el cuerpo para sostener la asana (la postura) sino que directamente nos relajamos en el suelo y son los soportes que se utilizan: mantas, cojines, bolsters, bloques, pañuelos, los que sostienen la postura; esto hace que al pasar mucho tiempo en las asanas sin ningún esfuerzo, el cuerpo se relaje profundamente y los músculos se suelten a unos niveles que, personalmente, no he experimentado en ninguno de los otros estilos de yoga que he probado.

Elementos necesarios para una sesión de yoga restaurativo.

 

Por lo que cuentas el yoga restaurativo ¿podría ser sinónimo de Yin Yoga?

La gente los suele confundir porque el yin yoga también se practica de forma estática en suelo, pero en yin yoga se usan muy pocos soportes y es el alumno quien sostiene la postura, a diferencia del yoga restaurativo, que como hemos dicho, son los soportes los que nos mantienen en la postura para que no tengamos que hacer esfuerzo alguno, ni aguantar nuestro propio peso. El cuerpo en estas práctica está totalmente laxo y por poner un ejemplo, pueden llegar a realizarse sólo cuatro asanas en una hora de sesión.

 

Si padeces alguna lesión o enfermedad puede que no sea recomendable hacer hatha o vinyasa yoga, en el caso del yoga restaurativo ¿hay algún grupo para el que esté contraindicado?

En principio no. De hecho es al revés, muchas personas que no pueden practicar un yoga más físico sí que podrían hacer yoga restaurativo. ¿En qué casos no estaría indicado? Puede que en casos de personas con un estado mental tremendamente alterado, que lleven mal el estar quietos mucho tiempo, y me refiero a gente que tenga una patología psicológica, pero son casos muy extremos. Creo que prácticamente todo el mundo podría practicar yoga restaurativo, porque además las asanas se pueden adaptar a las particularidades de cada alumno.

 

¿Qué diferencia hay entre dormir y hacer una sesión de yoga restaurativo? Al dormir también se regenera el cuerpo, ¿en qué se diferencia este yoga con el proceso de dormir?

No es lo mismo porque los procesos que desencadena el cuerpo son diferentes. Para empezar, cuando dormimos nuestra mente no para quieta, procesa los acontecimientos vividos durante el día, aunque no seamos conscientes de ello. La mente sigue trabajando durante el sueño. Algo parecido le pasa al cuerpo, obviamente se regenera, pero no controlamos la posición que toma, por lo que no trabajamos la tensión que se acumula a lo largo del día. Por poner un ejemplo, cuando dormimos no solemos colocarnos en posiciones que nos abran el pecho, por lo que no nos beneficiamos de los efectos que tiene esta asana.

Además el estado mental y psicológico al que uno llega estando en una sesión de yoga restaurativo es diferente al del sueño. Uno puede irse a dormir y seguir tenso, tener pesadillas, sueño inquieto… y levantarse con el cuerpo totalmente agarrotado y un estado físico de agotamiento. En este caso no ha habido una recuperación muscular porque el cuerpo ha seguido estresado, con menos nivel de estrés que antes de acostarte, pero ha continuado la tensión.

En el yoga restaurativo una de las palabras clave es soltar. Soltar el cuerpo, soltar la tensión, las emociones, los pensamientos y dejarte ir y estar en un estado de calma que acaba llegando precisamente por el efecto que hacen las asanas en el cuerpo, y ahí está la gran diferencia con el dormir.

 

Haces mucho hincapié en la importancia de la postura como clave para conseguir la relajación, ¿cómo afecta al cuerpo hacer una asana u otra?

Está estudiado que las asanas generan determinados efectos en el cuerpo. Por ejemplo, se ha descubierto que cuando una persona hace una invertida -es decir, cuando su corazón está por debajo del nivel de la cadera- esto tiene efectos increíblemente calmantes para el sistema nervioso y ayuda al sueño. Yo he tenido alumnos con insomnio que al hacer una invertida en yoga restaurativo se han quedado dormidos por este efecto. Evidentemente hablo de una invertida suave, apoyada y controlada que no tenga que aguantar la tensión, no hablo de las invertidas activas de los estilos de yoga más dinámicos como sirsana o pincha mayurasana.

Cada asana tiene un efecto diferente: estimulan el cuerpo, la digestión, liberan tensión de los músculos, flexibilizan la columna, aumentan la capacidad respiratoria… Todos estos efectos se consiguen cuando hacemos nuestra práctica de yoga restaurativo, en cambio cuando dormimos nuestro cuerpo está casi siempre en la misma postura.

Apertura de pecho en sesión de yoga restaurativo

 

Ya nos has adelantado algunos, pero más concretamente ¿qué beneficios aporta el yoga restaurativo?

Algunos alumnos han venido con contracturas musculares y se han ido a casa sin ellas. Otras personas con algún tipo de movilidad reducida, durante la sesión han relajado tanto la musculatura que la rigidez se ha reducido y el alumno ha conseguido recuperar un poco más de movilidad. Evidentemente esto no pasa en todos los casos y también depende del grado de inmovilidad de la persona. También se mejora el sistema digestivo, tiene un efecto de drenaje, el retorno venoso ayuda a descansar las piernas, y sobre todo, el gran gran beneficio para mi, es que está demostrado que el yoga restaurativo baja los niveles de estrés.

Y esto es muy importante porque cuando estamos estresados el sistema parasimpático (simplificando mucho, el que se encarga de la regeneración, la digestión y las defensas, entre otras cosas) se «apaga», así que no regeneramos tejidos, ni generamos defensas, por lo que a la larga podemos tener problemas de musculares, digestivos, hormonales… A nivel médico el problema es que es muy difícil demostrar que el estrés es la causa de determinadas enfermedades, por lo que no se habla mucho de los verdaderos efectos nocivos que puede tener a largo plazo. La buena noticia es que con el yoga restaurativo se consigue activar el sistema parasimpático y poner en marcha los mecanismo corporales que tenemos prácticamente apagados por el ritmo de vida que llevamos, así que podemos notar muchísimas mejoras en nuestra calidad de vida.

 

Una persona estresada ¿cuantas sesiones necesitaría para eliminarlo?

Eso depende, yo creo que hasta que no cambie el chip mental tardará toda la vida. El estrés depende de muchos factores, si lo que te provoca el estrés es tu trabajo porque tienes muchísima responsabilidad, ahí tienes un detonante que te va a estar generando esos nervios continuamente, así que o aprendes a gestionarlo o vas a necesitar sesiones de yoga reconstituyente toda la vida para compensar tu ritmo de vida.

Cada persona es diferente, así que es un tema muy personal, no te podría decir “en un mes está eliminado”. El estrés es cómo reaccionamos a una situación que no tenemos controlada, realmente tenemos picos de estrés todo el día, como por ejemplo cuando sales a la calle y se te cruza una bici o una moto de forma inesperada. Este pico de estrés baja rápido, pero hay personas que ya se alteran y están así todo el día. Eso no es sano. Bajo mi punto de vista, tenemos que cambiar el chip que llevamos, cambiar de hábitos, y una forma de hacerlo sería incorporar el ejercicio y el yoga en nuestra vida.

 

¿Con qué otra práctica de yoga se podría combinar para que tuviera más efecto el yoga restaurativo?

Es que no es una cuestión de combinar es una cuestión de lo que a ti te funcione, a cada persona le funciona una cosa diferente. Una persona que es muy atlética y está en buena forma no la mandes a un restaurativo porque a lo mejor no le gusta, esa persona puede que necesite un vinyasa o un ashtanga, algo dinámico. A una persona de una cierta edad o menos activa le va a gustar más el restaurativo, pero no la metas en una clase de un yoga más dinámico porque le puedes causar lesiones. Al final depende de cada uno y de cómo conecte con la práctica porque cada persona es diferente y nos gustan cosas diferentes. A mi por ejemplo me encantan tanto el hatha vinyasa como el yoga restaurativo, combino los dos. En el yoga no hay una fórmula aplicable genérica que vaya bien a todo el mundo, hay que ir probando. Además incluso nosotros mismos vamos cambiando nuestra práctica a lo largo de los años para adaptarla a cómo somos.

 

¿Es recomendable meditar antes o después de una sesión de yoga restaurativo?

No hay una regla, antes o después está bien, o incluso no meditar. Para mi meditar no es dejar la mente en blanco, sino observar sin juzgar. Observar la respiración, observar la mente, intentar re-conectar con nuestro yo interior, eso son estados de meditación. Si tenemos esto en mente se podría decir que el yoga restaurativo es en sí mismo una sesión de meditación, de hecho se practica a oscuras, en silencio, y sin ningún tipo de música.

 

¿A nivel físico hay algo que se tenga que tener en cuenta como no comer antes de la práctica o hacerlo antes de irse a dormir?

De nuevo hay teorías para todos los gustos, pero la máxima universal es ir a clase con el estómago vacío, incluso en yoga restaurativo. Ningún estilo de yoga se debería hacer con el estómago lleno, lo mñas probable si lo hacemos es que acabemos con reflujo ácido, indigestión… Se recomienda haber comido por lo menos una hora antes de la práctica, aunque en mi caso he comido una hora antes y he tenido problemas de digestión durante la práctica, así que recomiendo dejar pasar más tiempo, pero depende del metabolismo de cada uno.

Sobre la hora para realizar la práctica hay quién recomienda por la mañana, recién levantados, ya que tenemos la mente más relajada y es más fácil estar tranquilo durante la sesión, pero hay gente que le gusta hacerlo a última hora de la noche porque se relaja muchísimo, hace la sesión y se va a dormir inmediatamente. Los alumnos que lo hacen así me aseguran que duermen mejor, incluso estoy haciendo un seguimiento para ver si realmente la sesión de yoga restaurativo aumenta la calidad del sueño, porque estoy detectando que cuando alguien hace una sesión de yoga restaurativo antes de ir a dormir le aumentan las horas de sueño profundo, se levanta mucho menos cansado o incluso se levanta antes porque a lo mejor han dormido 5 o 2 horas y físicamente no necesitan dormir más porque el cuerpo ya se ha regenerado después de la sesión. La noche incita más a ese recogimiento que conlleva la práctica de yoga restaurativo, pero a veces es una cuestión de horarios y no de gustos.

 

¿Lo recomiendas en sesiones individuales o en grupo?

Lo ideal serían sesiones individuales o como mucho cuatro personas, algo muy acotado para garantizar que la experiencia sea lo más enriquecedora posible. Se pueden hacer sesiones en grupo, pero deben ser grupos reducidos, porque se utilizan muchos soportes y hay que moverlos cada vez que cambiamos de asana. Para mi más de cuatro personas sería una locura.

 

¿Cuántas asanas hay en yoga restaurativo?

En yoga restaurativo se practican menos asanas que en otro tipo de yoga, concretamente unas 14-16 asanas. Hay que recordar que no se hacen posturas de pie, solo se trabaja en suelo, ya sea tumbado o sentado. En una sesión de restaurativo se suelen practicar unas 4 asanas mientras que en una clase de vinyasa hay por lo menos 15-30 asanas diferentes o incluso más. Con esto quiero decir que el número de posiciones es bastante reducido.

 

¿Se puede practicar en solitario?

Sí, siempre y cuando tengas todos los soportes que necesites, de hecho yo realizo auto-práctica en casa. La parte más compleja no es tanto el auto-ajustarse todos los soportes sino el hecho de tener que controlar el tiempo poniendo alarmas para cambiar de asana. Esto hace que sea menos agradable la práctica que cuando tienes a una persona que se ocupa de gestionar el tiempo, pero bueno, se puede hacer en casa y los efectos son los mismos.


Ahora que ya sabemos un poco más sobre el estilo de yoga restaurativo, si estáis interesados en una sesión, Isabel realizará próximamente sesiones de yoga restaurativo individuales y en grupos reducidos en Barcelona, así que si queréis más información poneros en contacto a través de info@kennaribcn.com

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