Muchas veces oímos que la respiración es muy importante, a la hora de meditar, de practicar ejercicio… Pero poco oímos hablar de respiración y energía, a pesar de que ambas cosas están estrechamente ligadas.

Ya escribimos hace unos días sobre los 4 cuerpos (físico, emocional, mental y espiritual), pero ahora me gustaría entrar un poco más en detalle sobre nuestro cuerpo energético. Como muchos imagino que sabéis, podemos sufrir bloqueos energéticos (que forman parte de nuestro cuerpo energético o espiritual), generalmente por estrés, preocupaciones, problemas… Toda esa tensión acaba haciendo que nuestro cuerpo se tense y que nuestra energía no fluya de forma adecuada.

Pero ¿qué hace falta para que nuestra energía fluya de forma correcta de nuevo? ¿Cómo podemos romper esos bloqueos? En realidad la respuesta a estas preguntas es bastante compleja, pues en ocasiones superar estos problemas a nivel energético dependen de superar traumas, cambios de conducta, problemas físicos… Pero sí hay algo que puede ayudarnos: el yoga y la respiración.

La energía fluye por nuestro cuerpo a través de la respiración, así que hacer ejercicio a un nivel no agotador, oxigena nuestro cuerpo y permite que la energía fluya activamente. Nos recarga y nos hace sentir más en paz y más felices. Llevo ya algunos años practicando yoga y al principio me sorprendía que después de cada clase notaba como mis manos estaban muy cargadas energéticamente, como si pudiera descargar mi energía a través de ellas. Con los años de estudio y práctica he llegado a entender que es un efecto del yoga: el control de la respiración, y el ejercicio suave oxigenan el cuerpo y restauran el fluir de la energía, que acaba en mi caso en las manos, como si se hubiese activado un torrente dentro de mí y esa fuera su salida al exterior.

En aquellos casos en los que hacemos un ejercicio intenso (correr, spinning, etc), a pesar de que también nos sentiremos muy bien después, no notaremos se produce esta renovación energética. En estos casos aunque nos oxigenemos se produce en el cuerpo un consumo energético alto, que aunque puede activarnos, no produce esa recarga energética que obtenemos en yoga o en otras prácticas como el taichí. La clave es un ejercicio moderado, donde el control de la respiración nos aporte una renovación energética pero no un desgaste.

Como siempre, todo lo que aquí os contamos es fruto de nuestras experiencias y estudios, y no tiene porqué ser una verdad Universal. Si lo que te cuento vibra contigo puedes experimentar por tu cuenta y ver si obtienes buenos resultados. Si no vibra contigo… Simplemente déjalo pasar.

En todo caso desde aquí os animo a que probéis a ejercitar vuestro cuerpo un poco, ¡porque el deporte nunca sienta mal a nadie!

Espero que os haya gustado el post, y que os sea útil.

Un saludo!

Isabel.

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