Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

El post de hoy se sale un poco de la temática habitual, pero creo que puede ser interesante aclarar algunos mitos sobre la práctica de yoga en casa.

El yoga lleva en lo más alto de la cumbre de la popularidad desde hace unos años. Su contenido espiritual unido a su bajo impacto y los resultados evidentes de la práctica continua son algunos de los factores de su éxito. Todo gimnasio cuenta entre sus actividades con varias sesiones de yoga, incluso hay centros especializados únicamente en impartir yoga en sus diferentes variantes.

Pero de lo que hoy quiero hablaros es de mi experiencia practicando yoga por mi cuenta gracias a Youtube.

He de decir que hago deporte desde los 15 años, he estado apuntada a unos cuantos gimnasios, pero nunca conseguía una rutina cómoda que se adaptara a mi día a día, la práctica era intermitente e ir al gimnasio acabó convirtiéndose en un suplicio, pero todo cambió al empezar a practicar yoga en casa. La comodidad de estar en un ambiente conocido, la flexibilidad de hacerlo en cualquier momento, el no tener que perder tiempo yendo y viniendo del gimnasio unido a los canales de Youtube dedicados a la práctica en casa me animaron a probarlo y llevo ya cuatro años con esta rutina.

Sin embargo el practicar yoga en casa genera una serie de preguntas y suspicacias que voy a tratar de aclarar a continuación. Cuando dices que practicas por tu cuenta es normal que aparezcan las siguiente cuestiones:

“¿Pero nadie te va a poder corregir si haces algo mal?”. Evidentemente un vídeo nunca va a poder sustituir la presencia de un profesor, pero hay youtubers realmente buenos que describen las asanas al detalle, inciden en los puntos conflictivos, repiten y vuelven a repetir para que el alumno se dé cuenta de sus errores y modifique la postura hasta hacerla lo mejor posible. A mi me ha pasado que al principio cometía errores de postura, pero cuando profundizas y atiendes a las indicaciones ya entras en detalle y pules las posturas.

“En casa te puedes lesionar”. Sí y no. Sí si no conoces tu cuerpo y te pones a hacer asanas de más nivel que el tuyo, pero considero que cometer este error también forma parte de la práctica y te puede aportar una lección valiosa aunque acabes con una contractura… He de decir que este punto puede ser el más delicado, incluso los canales de Youtube advierten de que queda bajo la responsabilidad de cada uno la práctica de yoga con dicho vídeo, y aquí volvemos a lo de siempre: cada uno debe conocer sus límites, todos somos adultos -se supone que responsables- para saber las limitaciones, lesiones o molestias. Si estás haciendo una postura y comienzas a notar molestias o dolor ¡para! no sigas, pero esto es de lógica. He de decir que en los cuatro años que llevo practicando yoga en casa nunca me he lesionado porque sé cuáles son mis límites, mi flexibilidad y fuerza en cada momento, sí que he tenido agujetas fuertes por hacer sesiones más intensas, pero nunca contracturas, esguinces o roturas.

La práctica en casa, sin embargo, conlleva una serie de inconvenientes que también hay que conocer, por ejemplo lo que he comentado más arriba de cometer errores y aprender de ellos. Un ejemplo: por querer hacer yoga con prisas me solía saltar la relajación final, savasana, y qué pasaba, pues que tras hacer yoga y saltarme savasana estaba agotada, sin energía, hasta que aprendí que esta última parte de la práctica es vital, ya que reequilibra la energía y hace que la práctica sea efectiva sin restar energía al cuerpo; saltarse savasana es dar un gran paso atrás, todo lo que has avanzado lo pierdes.

También es verdad que en casa avanzas más lentamente, ya que al ser tú mismo el que valora si puede o no hacer determinada asana hace que vayas más lento. Y me explico, con tanto años practicando he desarrollado fuerza en el abdomen -el core- y brazos lo que me permite hacer asanas como bakasana (el cuervo) o astavakrasana (postura de los ocho ángulos) pero por inseguridad no lo he probado hasta que me he sentido muy, muy segura, pero estas asanas las podría haber practicado mucho antes si alguien me hubiera dicho “oye ya tienes fuerza para hacerlo”.

Otro inconveniente de la práctica de yoga en casa es que pierdes completamente en factor social que conlleva el hecho de ir a un gimnasio. El ir a un lugar en el que otras personas comparten una actividad es enriquecedor tanto a nivel de la práctica como a nivel personal, ya que puedes hacer nuevas amistades y esto es algo que jamás podrá sustituir la práctica en casa.

¿La conclusión de todo esto? Nada es mejor o peor, cada uno tiene que valorar y probar qué es lo que mejor se adapta a sus necesidades. A mi personalmente ahora mismo me va genial practicar yoga en mi casa a mi aire, a veces quedo con una amiga para hacer yoga juntas e, incluso, he ido a clases sueltas para poder comprobar si estaba encaminando bien mi práctica. Puede que en unos años me canse del camino en solitario y me apunte a algún centro de yoga, pero por ahora me encuentro cómoda practicando por mi cuenta.

El yoga os cambia el cuerpo, lo hace más fuerte, más resistente, flexible, elimina dolores posturales y mejora en general el estado del cuerpo y la mente; para mi ha sido muy beneficioso, por ello os animo a probarlo, ya sea en gimnasios -prácticamente todos los centros ofrecen una clase gratuita para animar a la gente- o practicando con un vídeo de Youtube.

Aquí os dejo un par de vídeos de dos de los canales que utilizo para mis sesiones en casa:

Silvia.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *