Vamos a proseguir con nuestro post anterior sobre visitantes de dormitorio. ¿Por qué estos contactos nocturnos con el otro lado casi siempre son terroríficos? La respuesta es sencilla: tememos lo que no conocemos.

Todo lo sobrenatural e inexplicable suele dar un miedo mortal al común de la gente. Nos gusta ver películas de terror y pasar miedo, siempre que esté controlado, pero a la que uno se enfrenta con el terror sobrenatural, absurdo e intrusivo, la cosa cambia y el pánico puro e irracional se apodera. Puede que esos visitantes de dormitorio sean presencias positivas, puede que seas antepasados o un simple vagabundo entre mundos que pasaba por ahí y le hemos pillado infraganti, pero la sorpresa del encuentro en nuestra propia habitación activará mecanismos de supervivencia innatos que no controlamos. Mecanismos normales ya que la presencia -sea de la naturaleza que sea- de un intruso en nuestra propia habitación es una potencial amenaza.

¿El visitante de dormitorio es físico 100%?

No tiene por qué. Los seres del otro lado, ya sean presencias positivas o negativas, pueden interactuar con nuestra mente, lo que significa que se nos pueden aparecer en sueños o en pesadillas. Y aquí volvemos a puntualizar, no siempre que soñamos con alguien significa que sea una entidad del otro lado, al igual que no siempre que tenemos una terrible pesadilla es porque una entidad oscura nos ha acosado en sueños. Aquí tendremos que hacer un examen mental y ver si estamos más estresados de lo normal, si hay un factor físico que nos impide dormir bien (una ola de calor, por ejemplo) o si hemos visto una película de terror que se ha colado en nuestro subconsciente y ha aflorado durante el sueño.

En este último punto tenemos que tener cuidado, ya que las entidades del bajo astral también pueden usar nuestros propios miedos para hacer de las suyas y darnos algún que otro susto que no pasará de eso si no les dejamos abonar el terrenos de nuestros propios terrores.

¿Cómo podemos saber si una pesadilla es fruto de nuestro subconsciente o es producto de un ataque de una entidad que se ha colado en nuestro sueño? Cada caso se tendrá que mirar con lupa, pero aquí os dejamos la experiencia que tuvo Isabel por si os sirve de ayuda para saber cómo actuar si nos vemos en una situación onírica comprometida:

«Silvia me ha pedido que colabore en este post escribiendo una experiencia que tuve a principios de año. Primeramente he de decir que parece que ella tiene más claro que yo que fueron “visitas de dormitorio”, aunque lo cierto es que yo no podría afirmar con seguridad si fue efectivamente eso, o si fue mi subconsciente. Pero como me gusta ser práctica tengo que deciros que en el fondo creo que es irrelevante, porque tanto si estamos en una pesadilla creada por nuestra mente, como en un caso de visitas, el modus operandi que deberíamos aplicar es el mismo: primero calma, segundo patearles el culo y tercero no darle vueltas al asunto.

Antes de contaros la experiencia me gustaría poneros un poco en contexto: desde pequeña he tenido pesadillas recurrentes con el mismo tema, aparece un platillo volante y en contra de mi voluntad me abduce. No me gusta mucho hablar de ello porque es un poco absurdo, sobre todo si al final acabas desarrollando una fobia a los “hombrecillos verdes” por culpa de los malos sueños constantes. ¿Era mi subconsciente infantil manifestando el miedo a separarse de sus padres? Es posible, personalmente prefiero no darle muchas vueltas (recordad, he dicho que tengo fobia…).

La cuestión es que poco a poco he desarrollado la capacidad de cambiar los sueños a voluntad, y hace bastantes años que no tengo ya pesadillas porque cuando el sueño se pone feo lo cambio. Pero a principios de año lo cierto es que tuve una muy real. Fui a pasar la nochevieja a una casa en la montaña, con mi pareja y su familia. Hay épocas del año en que el velo que separa las diferentes realidades es más frágil y hay más movimiento de entidades de un lugar a otro, y la época de navidad es una de ellas. En el sueño estaba durmiendo en la cama, en la casa donde realmente estaba durmiendo, y de repente me despertó la luz blanca de un foco que entraba de la puerta de la calle por todo el pasillo. En ese instante noté como una figura humanoide se subía a la cama intentando asfixiarme o algo similar (porque no me producía dolor alguno). Estaba aterrorizada e intentaba levantarme de la cama pero no podía moverme ni gritar, por mucho que lo intentara, estaba congelada. No podía ver bien la figura que tenía encima porque las sábanas me impedían verla claramente, pero en medio de ese terror oí que mi pareja (que dormía a mi lado) gritaba de dolor, porque al parecer la entidad también estaba intentando hacerle algo. Y fue el pánico a que le ocurriera algo malo lo que me espoleó y me dio valor para echar a aquella cosa. Recuerdo la rabia que me inundó y como mentalmente empecé a crear una esfera de luz a mi alrededor. Concentraba la energía que había a mi alrededor (en los árboles de fuera, las plantas, la noche…) y al estar en un sueño la podía verla claramente: una bola dorada que crecía cada vez más.  Y poco a poco sentí que volvía a tener control de mis músculos y de mi voz hasta que rompí la fuerza invisible que me retenía y pude gritar “Fuera de aquí! Fuera!” a la vez que me incorporaba y empujaba al intruso y entonces…

Entonces me desperté, y descubrí que estaba en la misma posición que en el sueño, sentada en la cama empujando algo que por suerte no había. Miré a mi pareja y dormía plácidamente, no vi nada a mi alrededor, pero estaba hecha un manojo de nervios. Respiré hondo y volví a hacer el ejercicio de crear una esfera a mi alrededor, para intentar calmarme un poco. También intenté calmar mi mente que se inundó con miles de historias escuchadas en los medios de gente que ha tenido experiencias con extraterrestres y les habían alterado la memoria… ¿Había sido real? En fin, después de apelar a la razón (que yo diga esto tiene delito…) e intentar calmar mi estado de paranoia conseguí volverme a dormir, esta vez ya sin “altercados”.

La moraleja positiva que quiero que saquéis de todo esto, es que no importa si vuestros terrores son reales o están en vuestra cabeza, porque vuestra mente siempre tiene el poder de ponerles fin. Haced una esfera de luz, sentiros poderosos, llamad a vuestro animal de poder, invocad a dioses o demonios, pero no os dobleguéis nunca ante el miedo, enseñadle los dientes y mandadlo lejos, porque entonces, también podréis llegar lejos vosotros, libres de su sombra.”

Silvia & Isabel.

3 pensiamientos en “Visitantes de dormitorio (II)

  • Ian

    Increíble testimonio, muchas gracias por compartirlo… Cada vez más gente somos visitados… Un saludo y mucho amor para todos.

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  • Clara

    Todo este tema me ha recordado a un visitante que tuve hace años en la habitación con una niña en un espejo pequeño que tengo. ¡Menuda experiencia! Y de vez en cuando sigo teniendo visitantes nocturnos o matutinos (dependiendo de la hora), que se tumban a mi lado y me dan escalofríos.

    Responder
    • Kennari

      A lo mejor sería interesante que nos hicieras llegar un texto describiendo una de esas situaciones y te lo publicamos, en ocasiones hacemos colaboraciones con otras personas, así todos podemos aprender algo de las experiencias!

      Gracias por comentar! :)

      Responder

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