Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

En un post anterior se habló sobre la importancia de recordar los sueños, ya que en ellos es posible encontrar claves que nos lanza nuestro subconsciente o nuestros guías espirituales para que encontremos la solución a un problema o alertarnos de un peligro próximo. Pero hay dos trabas, la primera es que no solemos recordar lo que soñamos y la segunda es que los sueños utilizan un lenguaje simbólico que hay que interpretar y eso se nos suele dar mal, ya que en vigilia nos comunicamos con unos símbolos concretos y delimitados.

En este post vamos a tratar de solucionar el primer problema, el de la falta de memoria a la hora de recordar los sueños.

Lo primero y más importante para acordarnos de lo que soñamos es querer hacerlo. Parece algo obvio, pero como dice el dicho “querer es poder” así que si realmente damos importancia a los sueños y queremos recordarlos, nos será mucho más fácil seguir las pautas que nos ayudarán a ejercitar el cerebro.

Una vez que tenemos claro que queremos dedicar unos minutos al día a hacer el esfuerzo de recordar los sueños surge una pregunta: ¿es necesario tener a mano una libreta y un boli? La libreta y el boli son básicos en cualquier post sobre recomendaciones para recordar sueños, pero yo no creo que sea necesario, ya que pienso que con la libreta delegamos el recuerdo y esto hace más vago al cerebro, y no queremos eso. En una época en la que apuntamos todo en el móvil (teléfonos, citas…) la memoria se ha atrofiado, así que en vez de libreta y boli recomiendo establecer reglas nemotécnicas, por ejemplo si hemos tenido un sueño extraño en el que nos bañábamos en el mar y luego nos encontrábamos en mitad del desierto tomando el té con un caballo, estableceremos la frase “vacaciones en el mar con té”. Con estas reglas poco a poco iremos entrenando el cerebro para que recuerde fácilmente los sueños y permanezcan unas horas o unos días frescos en la mente.

Vale, tenemos claro que no es necesario dormir con una libreta y un boli en la mesilla, pero sí que es necesario que al despertar dediquemos unos minutos a exprimir un poco el cerebro para recordar lo que hemos soñado. Y es importante hacerlo durante los primeros minutos tras despertar, ya que es cuando la memoria está más fresca, si hacemos el esfuerzo de reproducir el sueño que hemos tenido, quedará fijado y será más difícil que se nos olvide, pero si al levantarnos saltamos de la cama, es más que probable que el sueño se haya esfumado a media mañana.

Como he dicho la libreta y el boli no son necesarios para entrenar el cerebro en la tarea de recordar sueños, pero sí que son unos elementos fundamentales para llevar un registro de nuestras aventuras oníricas, ya que es imposible acordarnos con detalle de “ese sueño tan extraño que tuvimos hace dos semanas”. Yo por ejemplo establezco las reglas nemotécnicas y una o dos veces a la semana escribo los sueños que he tenido durante esos días, así los tengo registrados y los puedo consultar cuando lo necesito.

En resumen y para no alargarme más, no hay fórmulas mágicas para recordar los sueños, todo pasa por tener la intención de hacerlo, ser constantes y dedicar cada mañana unos minutos a despertarnos de forma natural, no saltando de la cama como si de repente el colchón se hubiera llenado de brasas.

Silvia.

Si te gusta comparte!Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Pin on Pinterest
Pinterest
Email this to someone
email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *