Abordamos este post con más dudas que certezas, pero es un tema del que queríamos hablar, ya que la concepción de la realidad es algo que lleva perturbando desde que el hombre tiene sentido de sí mismo y se pregunta qué papel ocupa en el universo. ¿Por qué morimos? ¿Por qué vivimos? Si existe otra vida después de la muerte, ¿por qué no la recordamos? ¿Qué tenemos que aprender en este mundo si realmente venimos aquí para aprender algo? ¿Por qué no nos acordamos de lo que aprendimos en otra vida si realmente vivimos otra vida?

Como véis las preguntas son muchas y profundas, y llevan asediando al ser humano desde los inicios de la historia, por ello los filósofos, pensadores y gente corriente de todas las épocas han intentado formular hipótesis y respuestas a estas cuestiones, respuestas que no pueden confirmarse a ciencia cierta porque si algo sabemos seguro, es que la otra realidad elude toda lógica y toda medición física. Por ello únicamente hoy vamos a exponer algunas de las teorías que se han dado para explicar las grandes dudas del ser humano, teorías que para los que las formularon son certezas, ya que el conocimiento que plasmaron en sus palabras provenía de esa realidad que muy pocos son capaces de percibir.

La realidad está formada por infinitos universos.

Las nuevas teorías de la física de partículas han abierto un mundo nuevo como posible vía para explicar los fenómenos paranormales y responder a las grandes preguntas de la humanidad. Esta física de partículas ha confirmado que hay partículas que están en dos sitios a la vez, están y no están o, incluso, que pueden viajar al futuro. Con semejante panorama, científicos como Michio Kaku ha publicado libros en los que habla de la posibilidad de la existencia de múltiples universos idénticos al nuestro, además de la posibilidad de la existencia de un universo opuesto al nuestro formado por la «antimateria», un componente del universo del que no se sabe prácticamente nada, pero que ocupa espacio en nuestro cosmos. ¿Y si esa antimateria es el espacio que está ocupando ese otro universo en el nuestro? Sería algo así como ver la fachada de un edificio sin poder ver el interior, ocuparía espacio y lugar, pero nos sería imposible ver el interior, ya que ese interior estaría en otra dimensión. Con estas teorías se podrían responder a muchísimas preguntas metafísicas, como por ejemplo la posibilidad de que nuestra conciencia esté «viviendo» a la vez en múltiples versiones de nosotros mismos, cada una de ellas habitaría en diferentes universos paralelos. Con esta sola idea surge una pregunta, ¿y si los «déjà vu» o las premoniciones fueran recuerdos de una vida ya vivida por una de nuestras conciencias en uno de estos universos paralelos? Si nos atenemos a esta teoría puede que ahora mismo estemos vivos y muertos a la vez, vivos en este y muertos en otro universo paralelo.

Somos parte de una conciencia universal.

Cada uno de nosotros, nuestra concepción del «yo», nuestra alma, aquello que nos hace vivir, sentir y movernos sería, nada más y nada menos, una pequeña parte de una infinita conciencia universal que se encarna en un ser físico. La única manera que tendría esta infinita conciencia universal atemporal y espiritual de manifestarse físicamente sería a través de un pequeño ser vivo. Estos seres vivos podríamos ser nosotros u otros especímenes del reino vegetal y animal, cada uno de ellos, con su vida, aportaría experiencia y conocimientos a esa gran mente universal de la que todos formaríamos parte. Seríamos como pequeños mensajeros que van recopilando información a lo largo de su vida, una información que esa mente solo podría adquirir dividiéndose en pequeñísimas partes.

Esta teoría tiene un problema, ¿dónde queda nuestra individualidad si nuestra alma pertenece a algo superior? Esta pregunta queda respondida con la afirmación de que esa «gran mente» ya tiene previsto que en sus diferentes encarnaciones irá adquiriendo el conocimientos espiritual necesario para que el ego vaya trascendiendo en algo mucho más grande.

cosmos

Nos reencarnamos hasta que nuestra alma trasciende.

Siguiendo un poco la idea del punto anterior tratamos el controvertido tema de las reencarnaciones. Seré sincera, pese a que creo que la reencarnación es una realidad, también diré que me parece un siniestro juego del universo. Y me explico, ¿qué sentido tiene olvidar lo que fuimos en otra vida? Haré una metáfora muy simple, sería como si al repetir un curso de repente nos obligaran a olvidar todo lo que hemos aprendido en el curso a repetir, por poco que fuera. ¿Empezar de cero con la posibilidad de volvernos a tropezar con la misma piedra? ¿No sería más lógico seguir con la línea de aprendizaje, es decir, con nuestros recuerdos, para poder avanzar con paso más firme?

Puede que olvidar sea necesario para poder avanzar correctamente en nuestro camino espiritual, es decir para que los recuerdos del pasado no entorpezcan la nueva vida. O puede que simplemente nuestro cuerpo físico, nuestro cerebro, no esté preparado para retener los recuerdos que vivió nuestra alma en otro cuerpo. Si ya nos cuesta recordar lo que nos pasó hace 1 año, imaginad lo que nos puede costar recordar lo que nos pasó hace 100…

Silvia.


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