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El título del post de hoy es un poco raro, podéis pensar que las dos palabras no tienen nada que ver, ya que son dos conceptos que hacen referencia a cosas distintas, pero ambas tienen algo en común: provocan “algo” intangible que afecta a nuestra vida.

Si preguntamos a un escéptico qué es para él la inspiración, seguramente no sabrá qué responder, pero tendrá claro que es algo intangible que existe y que hace que en un cerebro se produzcan ciertas conexiones neuronales que dan lugar a una idea única y original. Obras pictóricas, obras literarias, inventos, grandes ideas de la humanidad se produjeron gracias a esa inspiración intangible que en tiempos pasados fue atribuido a las Musas. Para los antiguos la inspiración era algo mágico, un don de los dioses; en la actualidad sigue siendo un misterio cómo se produce la inspiración, sin embargo nadie duda de su existencia, se produce cuando se produce y da como resultado una idea única.

¿Qué tiene que ver esta inspiración de la que hablo con la telepatía?

Si preguntamos a ese mismo escéptico sobre su opinión sobre la telepatía, seguramente nos dirá que “la telepatía no existe, nunca se ha podido demostrar su existencia en un entorno científico controlado” y tendrá toda la razón, pero ¿acaso se ha podido demostrar la existencia de la inspiración en un entorno científico controlado? Obviamente no. Sin embargo los fenómenos de conexión entre mentes separadas por kilómetros existen, el problema que tenemos es que esos fenómenos no se producen continuamente, son como chispazos que se manifiestan en determinadas circunstancias.

Los fenómenos telepáticos son intangibles e imprevisibles, igual que la inspiración, sin embargo producen consecuencias. El ejemplo típico de telepatía es el siguiente: pensamos en alguien que no vemos desde hace meses y ese día lo encontramos en la calle o recibimos una llamada suya, ¿casualidad? Un escéptico dirá que sí, ya que esta circunstancia no se podrá replicar en un entorno controlado.

Si buscamos un poco en nuestras vivencias seguro que encontramos algún caso extraño que se podría a tribuir a la “telepatía”, y seguro que esa vivencia, después de unos meses, la habéis achacado a la casualidad. ¿Por qué? ¿Por qué asumimos la existencia de la inspiración con toda la fuerza de esa palabra, sin embargo la telepatía acaba diluyéndose y convirtiéndose en “casualidad”?, ¿acaso nos da miedo asumir que hay mecanismos en nuestra mente que todavía no sabemos cómo funcionan? O yendo más allá, ¿acaso nos quieren hacer creer que esos mecanismos no existen para que no se acaben de desarrollar? Ahí dejo esta última reflexión.

Silvia.

Las cartas Zener se crearon en la década de los años 20 para estudiar los casos de clarividencia y telepatía.
Las cartas Zener se crearon en la década de los años 20 para estudiar los casos de clarividencia y telepatía.
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