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En la naturaleza existen seres que atesoran un peligro mortal en su interior. Creemos que estos seres habitan regiones lejanas y exóticas, por ejemplo la serpiente de cascabel, las panteras, las viudas negras, leones, tiburones blancos… Todos ellos animales cuyo poder mortal conocemos y nos es lejano. El hombre blanco europeo está prácticamente a salvo de los elementos naturales mortíferos, la naturaleza de su hábitat es benévola, sin embargo quedan ejemplares vivos, en ciertos lugares, que nos recuerdan que hay que tener respeto y conocimiento del entorno para no morir a causa de la ignorancia.

Hoy quiero hablaros del tejo, el árbol de la muerte, un ser vivo que antiguamente estaba considerado el árbol de los muertos por los celtas, y su fama estaba más que justificada. Prácticamente todo el árbol es venenoso y mortal, lo que le confería un poder y veneración especial por los pueblos celtas que lo usaban en sus rituales de honor a los muertos e, incluso, como herramienta para el suicidio ritual en situaciones de guerra perdida.

En el sitio del Mons Medulis gallego, los defensores se dieron muerte, según relata Floro, mediante la espada, el fuego y el veneno de tejo, antes que entregarse a los romanos. La magia de los árboles, Ignacio Abella.

El tejo fue adorado y temido en partes iguales y dicha veneración ha sobrevivido a los siglos y el olvido en algunos lugares de Galicia, Castilla y León, Cantabria, País Vasco y, sobre todos, Asturias zonas donde hubo una fuerte presencia celta y donde el tejo sigue considerándose un árbol especial digno de respeto. Este árbol sobrevive sobre todo al lado de cementerios y de iglesias y ermitas, en los centros de algunos pueblos, ya que bajo sus copas se celebraban las reuniones de los antiguos concejos asturianos, por lo que el árbol ha sobrevivido siglos y siglos en algunos pueblos.

Tejo de Bermiego (Asturias). Fuente: Wikipedia

Hoy prácticamente se ha perdido el profundo significado del tejo, el árbol del inframundo, el ancla que conectaba con el territorio de los muertos, de hecho en partes de Bretaña existe la creencia de que los tejos que habitan en los cementerios extienden sus raíces hasta la boca de cada uno de los muertos. No es extraño que a este árbol se le dieran connotaciones mágicas relacionadas con la muerte, teniendo en cuenta su poder para acabar con la vida de prácticamente todos los seres que lo ingerían.

Para el ojo profano el tejo pasa desapercibido, es complicado de encontrar pero sobrevive en muchas zonas, sobre todo en lugares alejados considerados “lugares de poder”. Yo por ejemplo me he tropezado con algunos de pura casualidad en Montserrat, prácticamente a la vera de un camino muy transitado, también en la ruta de ascensión al Peñagolosa en Castellón, y sé que hay algún tejo oculto en la Sierra de Collserola, a tiro de piedra de Barcelona. Es muy curiosa la relación que tiene este árbol con los lugares de poder, antiguamente el tejo habitaba prácticamente toda la península, pero hoy en día sobreviven muy pocos ejemplares y casi todos están concentrados en lugares sagrados, como si las energías que emanan estas ubicaciones les permitieran seguir resistiendo en este mundo.

Según una leyenda anglosajona, los tejos antecedieron a las iglesias. Se trataba de árboles sagrados, posiblemente símbolos de inmortalidad. Alain Michel.

De hojas puntiagudas y tronco rugoso, sus frutos son como aceitunas rojas, la única parte del tejo que no supone peligro mortal, pero mejor no arriesgarse, ya que el hueso de la baya también es mortal.

Hablando desde un punto de vista científico, el tejo posee en su interior una sustancia llamada “taxano” que fue descubierta en los años 50 y que es considerada un potente anticancerígeno. Esto deja claro el poder dual del tejo, capaz de matar al incauto que sin querer consume sus hojas o de devolver la vida al enfermo con la dosis justa de este árbol milenario. Su poder de curación lo ha convertido en especie protegida, ya que estuvo en serio peligro cuando se descubrieron sus propiedades anticancerígenas.

Hay que conocer al tejo, protegerlo, cuidarlo y, sobre todo, tener muchísimo cuidado con él. Hace unos días el tejo nos volvió a recordar su poder mortal al conocerse la noticia de la muerte de una estudiante de medicina la cual, al parecer, había ingerido hojas de tejo. No se sabe si por error o para suicidarse, lo único que se sabe es que la chica estaba muy interesada en encontrar tejos y la gente del pueblo le advirtió de los peligros de este árbol.

Tiene tanta vehemencia, que ofende gravemente a los que a su sombra duermen o asientan, y aún muchas veces los mata. Dioscórides.

Ingerir las hojas o corteza del tejo supone un peligro mortal, pero también puede serlo el simple hecho de permanecer a la sombra de este árbol. A lo largo de los siglos se han reportado casos de personas y animales que actuaban de forma érrática, como alucinados, después de haber tomado una siesta a la sombra de un tejo. Y es que los alcaloides de esta conífera son tan potentes que pueden afectar, incluso, por vía aérea, pero no es lo más común.

Quería acercaros la historia de este árbol tan especial para que lo podáis reconocer en vuestras excursiones por la montaña. Pero como árbol dual hay que tener cuidado y respetarlo, ya que es un árbol mágico cargado de energía, pero también es el árbol de la muerte y no en el sentido simbólico que pueda tener, por ejemplo, el ciprés, sino que el tejo te puede mandar al otro mundo por la vía rápida si no se conocen sus efectos.

Silvia.

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