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Hoy quiero compartir unas reflexiones con vosotr@s, que espero os gusten o al menos os inciten a ver las cosas desde otro punto de vista. Hoy quiero hablaros del concepto de iluminación espiritual, como muchas tantas otras veces os diré que expongo mi opinión, en base a mis experiencias, y que es totalmente factible que penséis de otra manera.

La idea de escribir sobre esto me ha venido por unas preguntas que ha realizado una persona: ¿se puede perder la iluminación espiritual? ¿Cómo la recupero? Cuando veo que enfocáis la iluminación espiritual como una meta o un objetivo me entristezco. La iluminación espiritual no es una meta, es un camino. Un camino de por vida. Y es así porque nunca dejamos de aprender, desde el día en que nacemos hasta el que morimos, nos pasamos la vida aprendiendo.

¿Y qué tiene que ver el aprendizaje con la iluminación espiritual, os preguntaréis? Pues muy fácil, mucha gente piensa que la iluminación es el fin del sufrimiento, de las dudas, que es un estado de paz mental y sabiduría que lo puede todo y que nos soluciona la vida… La iluminación es un despertar de la conciencia, pero eso no evitará que sigamos envueltos en momentos difíciles o retos, porque nunca dejamos de enfrentarnos a situaciones nuevas, y porque hasta nuestra muerte seguimos viviendo e interactuando en un mundo lleno de conflictos. Quien piense que la iluminación es el fin delos problemas es un ingénu@.

Además tampoco podemos tratar la iluminación como algo que se pueda poseer, y por tanto perder o recuperar. A lo largo de la vida se pueden tener muchas aperturas de conciencia, muchas “iluminaciones”, porque cuando uno empieza a Ver y Entender se siente cada vez más pequeño, y se da cuenta de que cada vez es más ignorante. Así que la iluminación no es algo que se pueda recuperar, es algo que se puede aprender una y otra vez, y experimentar cada vez de forma diferente, más consciente.

Tenéis que pensar que a veces una experiencia muy profunda puede elevar nuestra conciencia: un viaje chamánico, una experiencia cercana a la muerte, una meditación profunda… Pueden expandir nuestro Ser y hacernos Ver las cosas con una claridad tranquilizadora. Nuestros miedos desaparecen y sentimos una paz liberadora que nos permite ser más nosotros mismos. Más nuestro verdadero “yo”. Pero una vez que hemos vivido esa experiencia volvemos a la realidad: el trabajo, las responsabilidades familiares, las actividades, los atascos, el estrés… Y poco a poco esa sensación de iluminación se va diluyendo en el tiempo… Hasta que nos sentimos de nuevo como meros mortales: débiles y perdidos. No sé si habréis pasado por la experiencia, pero a mí me ha pasado muchas veces.

Y es precisamente en ese punto cuando tenéis que cambiar el enfoque. No habéis perdido nada. Aunque no sintáis esa grandeza dentro de vosotros, esa experiencia sigue formando parte de vuestro ser. No se trata de recuperar, sino de seguir avanzando hacia delante, porque lo que habéis aprendido ya lo tenéis integrado. He visto a mucha gente estancarse por querer “recuperar” una iluminación “perdida”. Repiten el mismo proceso una y otra vez intentando llegar a esa apertura de conciencia de la misma forma, y al hacerlo se limitan y dejan de aprender.

Salir a la naturaleza, dedicarse tiempo a meditar y relajarse, dedicar tiempo a personas que nos aporten cosas positivas, y sobre todo iniciar un ciclo nuevo, mejorar, interesarse por nuevas ideas, todas esas cosas nos pueden ayudar a  alcanzar esos estados a apertura de conciencia que tanto nos enseñan del mundo y de nosotros mismos.

Así que ya sabéis, la iluminación es como una montaña rusa, sube y baja, pero lo importante es que siempre vayáis hacia delante. No queráis recuperar, se trata de avanzar y descubrir.

Un abrazo!

Isabel.

Un pensamiento para “¿Se puede perder la iluminación espiritual?”

  • Carles.

    El Todo es ilimitado. Cuando hablamos de Él necesariamente lo parcelamos en conceptos. Por eso, el tema de la iluminación espiritual (el tema de la fusión, o conciencias de fusión, con ese Todo) puede ser tratado de muchas maneras. La tuya Isabel me parece muy interesante y útil. Purque evita esa obsesión de los buscadores espirituales por obtener algo inabarcable y externo a ellos mismos. Esa obsesión es la que los condena a vivir de manera dualista y a creer que nunca son “plenos”. En realidad siempre somos plenos lo sintamos o no y los avatares de la vida son secundarios respecte de esta Verdad.

    Un abrazo.

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