Cuando tiramos del hilo para encontrar el inicio de las tradiciones nos topamos con unas sorpresas fascinantes, como por ejemplo la relación del dios romano Jano con los meses de Enero y Junio y los Solsticios de Invierno y Verano. ¿Qué tiene que ver todo esto? ¿Cómo se relacionan?

Para empezar presentaremos a Jano, el dios romano de las dos caras al que estaban consagrados los portales, las puertas, las transiciones. Un dios que miraba al pasado y al futuro, representando las energías en constante movimiento.

Los romanos consagraron el mes de enero a Jano, de ahí derivó a “enero”, pero se puede ver mucho mejor el origen del nombre en el “January” inglés.

Fuente: Wikipedia

Junio, June, Juan, Jano. El otro mes en el que Jano también está presente es el sexto mes de nuestro calendario, el mes en el que se celebra el solsticio de verano, la otra puerta del año por la que pasa el Sol, en este caso en su camino hacia la decadencia, ya que aunque empecemos el verano, a nivel astronómico los días empiezan a acortar, el Sol comienza a menguar hasta llegar al Solsticio de Invierno, cuando el Sol comenzará a crecer poco a poco de nuevo.

Enero – Junio. Dos meses “puerta” por donde entran y salen “energías” que nuestros antepasados movilizaron para diferentes fines y que nos legaron a través de múltiples tradiciones que persisten alrededor del planeta, pero ¿qué energías destacan en estas dos fechas señaladas?

Ahora estamos a punto de obtener las influencias de una de estas dos puertas del año, concretamente la puerta que abre las energías que fluyen desde el cosmos hacia los hombres, son por lo tanto energías de materialización, de consecución, de concreción, de ahí que en el solsticio de verano abunden los rituales para “pedir cosas”.

¿Y la otra puerta del año? La puerta de “Enero”, la otra cara de Jano, marcaría la apertura de las puertas que van del hombre hacia el cosmos, son energías más sutiles, espirituales, de introspección; por eso el Solsticio de Invierno es la época de las reuniones familiares, de los buenos deseos, compartir, agradecer.

¿Y qué tiene que ver Juan en todo esto? Toda tradición pagana acabó pasando por la piedra de la reconversión al cristianismo y Jano no se libró. Si en la tradición romana Jano simbolizaba la apertura de puertas, en el cristianismo le tocó a los “Juanes” el hacer de porteros de las energías cósmicas. En el caso de San Juan Evangelista (cuya festividad se celebra el 27 de diciembre) fue el encargado de abrir la puerta del Solsticio de Invierno y a San Juan Bautista le tocó abrir la puerta del Solsticio de Verano, aunque el primero pasó bastante desapercibido gracias a la celebración de la Navidad.

Así que ahora que se acerca la apertura de la puerta del Solsticio de Verano ya tenéis un poquito más de información para vuestros rituales, podéis visualizar cómo se abren las puertas cósmicas para conseguir materializar esos propósitos en los que estáis trabajando.

¡Feliz Solsticio!

Silvia

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