Una de las cosas que sigue sorprendiéndome es la confirmación de la información que nos dan nuestros guías en el «Otro Lado». Confirmaciones que llegan por caminos que no esperábamos, como por ejemplo encontrar un día un programa sobre libros en el que hablan de un autor que fue el pilar de la antroposofía. Dicho programa hablaba de Rudolf Steiner y se mencionaba el libro «Cómo se adquiere el conocimiento de los Mundos Superiores», podéis imaginar que escribiendo sobre lo que escribimos este título llamó poderosamente mi atención, así que comencé a leerlo. Cuál fue mi sorpresa cuando empezaron a sonarme muchísimo las pautas que se dan en el libro para el trabajo espiritual y la interacción con el «Otro Lado». Y es que muchas de las directrices que da Rudolf Steiner en su libro son recomendaciones que los animales de poder o maestros me han ido dando poco a poco en los viajes chamánicos, unas recomendaciones que voy a repasar en dos post con citas del libro «Cómo se adquiere el conocimiento de los Mundos Superiores».

Ninguna persona ha de consagrar a los ejercicios más tiempo y energías que los que su situación y deberes le permitan. No ha de pretender cambiar nada de las condiciones externas de su vida para seguir el sendero oculto. Si se desean resultados serios, hay que tener paciencia; saber interrumpir la meditación después de algunos minutos, continuar tranquilamente el trabajo acostumbrado y ningún recuerdo de los ejercicios ha de mezclarse con las actividades cotidianas. El que no ha aprendido a esperar, en el mejor y más alto sentido de la palabra, no sirve para discípulo y no llegará jamás a resultados de un valor real.

Está clara esta recomendación. Cuando empezamos a andar seriamente el camino espiritual es fácil que nos absorba, que nos fascine, que nos sorprenda y, en casos extremos, que nos saque de nuestro centro. ¿Qué quiere decir esto? Cuando interaccionamos con energías sutiles se nos abre un fascinante mundo oculto, empezamos a atar cabos y a descubrir que lo que percibimos con los cinco sentidos no es lo único, pero no hemos de olvidar que tenemos una vida y unas obligaciones en esta realidad y que no podemos dejarnos deslumbrar por el «Otro Lado».

Muchos abandonan el sendero de la ciencia espiritual poco después de haber entrado en él, porque no notan inmediatamente sus progresos. Incluso cuando se presentan las primeras experiencias superiores, el discípulo a menudo las considera ilusorias, pues había formado ideas muy distintas de lo que pensaba iba a experimentar y se desanima, ya sea porque considera fútiles estas primeras experiencias, ya sea porque le parezcan de poca categoría para conducirle en tiempo no lejano a un resultado apreciable. El ánimo y la confianza en sí mismo son las dos antorchas que nunca deben apagarse en el sendero hacia la ciencia espiritual.

Esta recomendación tanto puede aplicarse a un trabajo espiritual como a cualquier actividad que emprendamos y de la que queramos sacar unos resultados, por ejemplo: ponernos en forma apuntándonos a un gimnasio. Crecer espiritualmente y ponernos en forma podría parecer que no tienen nada en común, pero sí que lo tienen: la constancia. Cuando empezamos un trabajo para evolucionar tenemos que ser constantes y pacientes, ya que los resultados puede que no los veamos a diario. Si nos obsesionamos con los resultados «al minuto» podemos caer fácilmente en la desilusión y abandonar. Steiner advierte al que inicia su sendero espiritual que puede que al principio sus experiencias no sean lo que pensaba que serían, y esto es verdad. Como practicantes de chamanismo os podemos decir que las primeras experiencias pueden hacernos pensar que todo lo que «visualizamos» proviene de nuestra imaginación y ello puede hacernos dudar y abandonar si nos somos pacientes y seguimos adelante.

Abandónate despreocupadamente a tu visión espiritual sin perturbarla con demasiadas sutilezas, pues considera que al principio, tu capacidad de reflexionar no iguala, en modo alguno, a tu nuevo poder perceptivo. Tu facultad razonadora la conquistaste en tu vida, limitada hasta ahora al mundo físico y sensible; y lo que ahora estás conquistando sobrepasa esos límites. Abstente, pues, de aplicar a esas nuevas y más elevadas percepciones el patrón de las antiguas.

Es fácil que todas las informaciones que recibimos del «Otro Lado» las pasemos por el tamiz de la racionalidad y esto es un error, ya que si durante un viaje chamánico nos ponemos a analizar todo lo que vemos con los parámetros de nuestra realidad, no conseguiremos conectar plenamente. De esto es lo que habla el autor en este párrafo. Cuando nuestro chakra corona se abre a la percepción del «Otro Lado» vamos a tener la tentación de analizar todo lo que veamos y sintamos, pero esto no nos aportará nada, ya que las mediciones has haremos con herramientas físicas y lo que experimentaremos será una realidad no física.

Así como la más desfavorable realidad no podrá ser nunca causa de que una azucena se convierta en cardo, tampoco los intereses egoístas de las grandes ciudades modernas podrán hacer que el ojo del alma se convierta en una cosa distinta de lo que debe ser. Pero, en todo caso, es bueno para el discípulo rodearse, de vez en cuando, de la paz sosegada, de la dignidad interior y de la tranquilidad de la naturaleza. Particularmente favorecido se verá aquel discípulo que pueda practicar siempre su disciplina esotérica rodeado del verdor de las plantas.

La conexión con la naturaleza ha sido vital para la supervivencia del hombre, eso queda claro a nivel físico, ya que la naturaleza es la que nos suministra el sustento, pero también la naturaleza es importante a nivel espiritual aunque actualmente lo hayamos olvidado. Rudolf Steiner en sus recomendaciones no olvida la importancia de la conexión con la naturaleza y advierte de lo tóxicas que son las ciudades para el alma por los malos sentimientos que generan. Leyéndolo parece que está describiendo el caos, el agobio y la mala leche que despierta en nosotros una ciudad actual, pero esas palabras las escribió en 1904. ¿Vivir en una ciudad impide que nos desarrollemos espiritualmente y nuestros sentidos psíquicos crezcan? Por suerte no. Quién está realmente interesado en crecer espiritualmente no se verá mermado por vivir en una ciudad, aunque tendrá que hacer un esfuerzo extra y recordar que la conexión con la naturaleza es vital para enriquecernos espiritualmente.

Próximamente publicaremos la segunda parte de este post, ya que hacerlo en uno solo sería muchísima información para procesar de golpe. Esperemos que estas palabras de Rudolf Steiner os hayan inspirado y ayudado.

Silvia.

shaman

4 pensiamientos en “Recomendaciones para iniciar el camino espiritual (I)

  • Lorena

    Hola me gustaria tener este post como guia en mi camino espiritual…gracias

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    • Kennari

      Hola Lorene, me alegra que te haya inspirado y te sirva de guía. ¡Saludos y suerte!

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  • Yag

    Cierto es quien desea el camino espiritual lo encuentra donde esté. Y sí es preciso darse un descanso de la ciudad de vez en cuando. Ya que muchas veces hasta los parques de la ciudad tienen la naturaleza enferma.

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  • Ana

    Me encantan las referencias de Rudolf Steiner. Gracias ♥

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