En una época en la que estamos saturados de estímulos sensoriales cada minuto del día, ¿Cómo puede motivarnos el meditar? «Dicen que va bien», «que ayuda a controlar el estrés»… Estos pueden ser los motivos que hagan que un curioso pruebe eso de meditar, pero antes de lanzarte te recomendaría que supieras unas cuantas cosas para que tu curiosidad dé sus frutos y continúes meditando durante muchos años y no sea flor de un día, una experiencia más de usar y tirar.

Te vas a enfrentar contigo mismo, ¿estás preparado?

Tenemos tantísimo ruido tanto externo como interno que eso de estar cinco, diez, quince o más minutos siendo meros observadores de nuestros pensamientos nos puede horrorizar. Cuando hablamos de meditación hay una metáfora que ejemplifica muy bien el estado de nuestra mente: es como un mono que va saltando de rama en rama buscando la rama perfecta para quedarse quieto, pero ninguna le agrada y va saltando sin parar. Pues así es nuestra mente, va saltando de pensamiento en pensamiento, de objetivo en objetivo, de tarea en tarea, buscando estar «cómoda», pero como no lo consigue inicia un nuevo ciclo de pensamientos-tareas-objetivos una y otra, y otra vez. La meditación en una primera fase trata de hacernos conscientes de este mono loco, de ser observadores de nuestros pensamientos para no identificarnos con ellos y evitar el sufrimiento que esta identificación nos causa.

El pensamiento de «estoy perdiendo el tiempo» aparecerá tarde o temprano…

Prácticamente todos tenemos vidas muy ocupadas, con mil cosas que hacer, incluso los trayectos los llenamos con alguna tarea, ya sea escuchar música, leer o pensar en las mil cosas que tenemos que hacer hoy, por eso el hecho de meditar puede parecernos una pérdida de tiempo «¿Sentarme entre cinco minutos y una hora sin hacer nada? Paso». Pero antes de descartar la meditación te sugiero que leas algunos de los beneficios que tiene:

  • Frena el envejecimiento del cerebro. La UCLA (universidad de California) realizó un estudio con dos grupos de personas, un grupo practicaba la meditación desde hacía 20 años, el otro grupo no meditaba. El estudio demostró que el primer grupo tenía cerebros con más materia gris, más
    jóvenes respecto al segundo grupo que mostraba cerebros más envejecidos.
  • Cambia el cerebro. Un estudio realizado en 2011 en Harvard llegó a la conclusión que la meditación era la responsable de los cambios en el cerebro, los cuales incluían el aumento de las zonas responsables de la memoria, y la reducción de las áreas asociadas al miedo, el estrés
    y la ansiedad.
  • Incrementa la concentración. Un estudio realizado en Canadá demostró que practicar la meditación de forma constante puede llegar a aumentar nuestra capacidad de concentración en un 16%.

¿Lo sigues considerando una pérdida de tiempo?

Una buena alimentación es básica para tener el cuerpo sano, el ejercicio también, y la meditación es esencial para la salud del cerebro y para regular el sistema nervioso como hemos visto. ¿Dejaríamos de dormir por considerarlo una pérdida de tiempo? No, ¿verdad? Pues la meditación debería tener la misma prioridad en nuestras rutinas diarias de salud y bienestar.

Hay diferentes tipos de meditación ¿por cuál me decido?

Meditación trascendental, vipassana, zen, kundalini… Hay bastantes tipos de meditación con características diferentes aunque el objetivo al final es el mismo: calmar la mente, por ello lo que te recomiendo en este punto es que pruebes las que más te atraigan y tengas la mente abierta para seguir probando si las primeras experiencias no te han convencido.

¿Meditación en casa o en un centro?

Hay meditaciones guiadas en aplicaciones, Youtube, Ivoox, etc, para que uno mismo pueda ponerse en su casa a meditar y desde luego que es una opción genial, ya que elegimos el momento y nuestro lugar para hacerlo, sin embargo la opción de acudir a un centro donde se practique meditación también os lo recomiendo, básicamente por tres razones:

  • Una persona guiando la meditación va a mantener nuestra mente más centrada que si nosotros nos ponemos a escuchar la voz de una persona en diferido.
  • En casa es más fácil que nos despistemos con otras tareas que si vamos a un centro en el que únicamente vamos a meditar.
  • La dinámica de grupo que se genera compartiendo la meditación con otras personas hará que la experiencia sea más enriquecedora.

En casa o en un centro, como veis ambas opciones son perfectas y dependerá de lo que necesitéis en ese momento, ya que son perfectamente compatibles.

Y hasta aquí el post de esta semana, espero que os animéis a empezar a meditar si no lo hacéis ya, es una práctica que parece muy, muy simple, pero que os va a enriquecer muchísimo.

meditar

Silvia.

Si te ha gustado te recomendamos el post «¿Son normales estas sensaciones al meditar?».

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