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Poca gente tiene la suerte de recordar lo que sueña, puede ser difícil entrenar la memoria de los sueños, pero una piedra que nos ayudará es la labradorita.

En post anteriores ya os he hablado de lo poco que me gusta mirar en Internet qué propiedades esotéricas tiene un mineral concreto, y no me gusta por la simple razón de que esas cualidades que describen los artículos son tan amplias que difícilmente pueden ayudarnos ante una necesidad específica.  Sin embargo sí que me gustan los minerales, me fascinan, tanto por su aspecto una vez engarzados en joyas como su aspecto en bruto. Los colores, las iridiscencias, las formas… los minerales ejercen una atracción especial hacia determinadas personas, y yo soy una de ellas.

Históricamente algunos minerales han sido usados para unos usos específicos a nivel mágico, sin embargo hoy en día las propiedades de las piedras parecen sacadas de una película de ciencia ficción, lo que hace que hasta la persona más apasionada por el esoterismo y los minerales dude de dichos beneficios. Libros, post en Internet, artículos… Toda una amalgama de información que puede ofuscarnos si buscamos una piedra en concreto que nos ayude ante una necesidad.

Por esta razón el truco que utilizo yo a la hora de trabajar con minerales es comprar el que me gusta, sin mirar sus propiedades. Me guío simplemente por una atracción hacia un mineral concreto y una vez adquirido, trabajo con él. Medito, duermo o lo llevo puesto y anoto los cambios que detecto, por sutiles que sean. Siguiendo esta técnica he descubierto una piedra que va genial a la hora de ayudarnos a la hora de recordar los sueños, dicho mineral es la labradorita.

La labradorita es un mineral bastante llamativo, con colores azulados y violetas iridiscentes, lo que la hace una piedra muy atractiva a nivel estético, además a mi particularmente me recordó las fotos del telescopio Hubble de las nebulosas cósmicas, así que puede que por esta similitud mi cerebro la asoció a la noche y a los sueños. El caso es que una noche decidí colgarme la labradorita a ver qué efecto tenía y a la mañana siguiente al despertar noté que los sueños habían sido especialmente vívidos, por ello durante las siguientes noches hice lo mismo con idéntico resultado. Había noches que no llevaba la labradorita y por la mañana notaba que el sueño había sido más difícil de recordar, así que el siguiente paso de este experimento fue buscar a otro sujeto… Así que pedí a Isabel que durmiera con la labradorita, obviamente sin decirle lo que yo había experimentado al dormir con esta piedra.

Isabel se apuntó al experimento y durante casi dos semanas tuvo la labradorita debajo de la almohada. Cuando se cumplieron dos semanas pedí que me explicara si había notado algún cambio durante la noche o por la mañana y sí que había notado cosas… Una de ellas fue que sus sueños se habían vuelto más nítidos, los recordaba con mucha más facilidad, pero además notó otro efecto y fue el de levantarse mucho más despejada, sin sensación de cansancio.

Labradorita comprada en "El rinconcito de las piedras".
Labradorita comprada en “El rinconcito de las piedras”

Este post de hoy se basa en nuestras experiencias, y he de decir que yo de por sí ya tengo facilidad a la hora de recordar los sueños, por lo que la labradorita lo único que ha hecho es hacerlos más claros, más definidos, lo que ha ayudado a la mente consciente a recordarlos una vez despierta. Así que si sois personas con muchas dificultades a la hora de recordar los sueños puede que tengáis que tener un poco más de paciencia a la hora de notar resultados.

Silvia.

 

 

 

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