Cuando la mayoría de las veces pensamos en magia, brujería o rituales creo que raramente pensamos en el poder del canto. La voz humana es todo un instrumento, y cantar es una herramienta más con la que podemos contar cuando queremos trabajar con Otros Planos o energías. Creo que somos muy pocos los que incluimos el canto en nuestras prácticas, muy probablemente porque esta sociedad nos llena de timidez y complejos, y acabamos reprimiendo elementos naturales que forman parte de nosotros como este, o como el baile. En ambos casos no me refiero a la capacidad de entonar hermosas y coordinadas melodías o pasos de baile, sino al hecho de conectar con nuestro ser más profundo y fuera de todo complejo o vergüenza dejar que nuestra propia música brote de nuestra garganta o que sea nuestro cuerpo quien vaya improvisando su propia danza.

Yo tuve la suerte de poder liberarme y descubrir lo que era dejarse llevar gracias al teatro. Puede parecer un sin sentido que os hable de estas cosas en un post sobre magia y energías, pero ya hemos dicho muchas veces que las cosas están más ligadas de lo que parece… Y sino, pensad en las terapias de constelaciones familiares, donde esa mezcla de teatro y desinhibición a veces hacen que afloren a la luz traumas ocultos. El teatro es magia, el canto es magia, porque si te dejas seducir por ellos y liberas tu verdadera esencia te resultará terapéutico. De ahí mi costumbre de cantar cuando en muchas ocasiones realizo mis prácticas, es una forma de liberarme y preparar mi mente para el viaje, y por supuesto, es una manera de conectarme con la divinidad.

Poniéndonos un poco más teóricos, el sonido de nuestra voz no deja de ser una vibración, una onda sonora. Hay diversas teorías que afirman que según qué tipo de ondas pueden interferir con otros planos, o con otras entidades, de forma que se podrían materializar algunos elementos que habitualmente no vemos, o podríamos atraer la atención de algunas de las entidades que habitan en estas otras realidades. Lamentablemente mis conocimientos científicos no me permiten afirmar que esto sea cierto de una forma contundente, y tampoco he llegado nunca a tener una experiencia clara al respecto que pueda compartir.

Otra de las ventajas de incorporar el canto a nuestras prácticas es que es increíblemente eficaz para ayudar a nuestra mente a entrar en un estado alterado de conciencia. El centrarnos en la música y dejarnos llevar nos ayuda a librarnos de las tensiones y el estrés (o al menos a mí me funciona), claro que no todas las canciones tienen el mismo efecto, aquí cada uno debería hacer su propia selección, y descubrir con que tipos de música trabaja mejor para según qué cosas. En chamanismo cantar es algo bastante habitual, al igual que el baile. Es la forma en que el chamán contacta con el mundo de los espíritus y los llama a este plano. A través de la danza y su canción interior conecta con la Otra Realidad, y de hecho es una práctica bastante habitual en culturas antiguas.

Shaman drum

El canto y el baile han acompañado a la humanidad desde sus inicios, y en muchas culturas están asociados a prácticas sagradas, por ejemplo tenemos los mantras de la cultura del Tïbet o de los monjes zen japoneses (no dejan de ser un canto), el canto difónico de los chamanes de la estepa, los cantos gregorianos, las danzas circulares de los bosquimanos o las danzas de los concheros de México. No hay rincón del planeta que no tenga sus cantos y bailes sagrados, así pues ¿qué nos pasa en esta sociedad moderna? ¿Estamos perdiendo nuestra capacidad de conectar con lo sagrado a través del canto y del baile, y los estamos convirtiendo en otro producto a consumir? ¿Ha perdido su origen sagrado la música? Por suerte no está todo perdido y aún hay muchos autores que siguen creando maravillosas piezas de música que surgen de lo sagrado, podéis encontrar algunos ejemplos en nuestra sección de música (que vamos ampliando con el tiempo).

Si os animáis a incorporar el canto a vuestros trabajos, aquí os dejo unos consejos que os pueden resultar útiles:

  • Canta en solitario, si hay más gente se está más pendiente de los demás que de uno mismo (al menos al principio).
  • Empieza con alguna canción que te guste e intenta dejarte llevar por ella, se trata de sentir, no de entonar correctamente.
  • Cuando te sientas seguro prueba a dejar salir tu propia música de dentro de ti, puedes hacerlo acompañándote de un tambor, unas maracas o bailando.
  • Experimenta con diversas canciones para diversos tipos de trabajo. Por ejemplo, si me dejo llevar por un ritmo muy frenético no consigo luego centrar mi mente para realizar el viaje chamánico, pero en cambio sí que me sirve cuando quiero trabajar a nivel de imposición de manos o de carga de objetos rituales.
  • Si te gusta trabajar con divinidades, puedes dedicarles el canto como invocación y agradecimiento a su tutela.

Isabel.

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