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Hoy os vamos a hablar de una palabra que en sí misma es muy poco mágica, no ha sido considerada palabra sagrada o esotérica, aunque tiene el poder de cambiar situaciones, mover ánimos y crear amistades o enemistades, hablamos del “no”.

La negación está mal vista, nuestra sociedad ha dado connotaciones negativas a esta palabra, la simple descripción de lo que implica ya la describe: es “negativa”, “mala”, quita cosas, da malas noticias… Se podría decir que manifestarla está mal visto, por lo que su uso queda diluido con sinónimos más amables como “puede”, “a lo mejor”, “ya veremos”, “sí, pero”. Palabras que le restan fuerza, palabras ambiguas y que están lejos de reflejar lo que realmente queremos decir, ya que estamos emitiendo un mensaje de “sí” cuando lo que queremos decir es todo lo contrario.

Psicológicamente el miedo a emitir un “no” categórico nos está quitando poder y se lo estamos dando al otro interlocutor, ya que acabaremos cediendo a lo que nos propone aunque realmente no queramos. La palabra es la manifestación exterior de nuestro mundo interior, si el discurso que pronunciamos no vibra con lo que pensamos y sentimos crearemos una mentira, diluiremos el discurso y lo que sentimos no se manifestará correctamente, generando enfado, frustración y angustia.

Tampoco debemos excedernos con el uso y el poder de emitir determinadas palabras, debemos ser cautos con ellas, ya que pueden provocar daño, son poderosas y cambian situaciones. Pero ser cautos tampoco debe significar aplicarnos autocensura o acabar reprimiendo lo que sentimos o pensamos. Un “no” a tiempo puede ahorrarnos disgustos y hacer que el mensaje llegue correctamente.

Estamos muy poco acostumbrados a recibir respuestas negativas, sabemos que emitir una negativa disgusta y enfada, pero ello no debe ser excusa para que nosotros cedamos y digamos “sí”. Seamos un poquito egoístas en este sentido e invoquemos la palabra reprimida si así lo sentimos, el “sí” no deber ser excusa para evitarnos las malas caras.

Decir con palabras lo que sentimos es importante para poder trabajar con las energías, ya que muchos trabajos necesitan de la palabra, las rimas o los cantos; es decir, de las intenciones manifestadas mediante la voz, por lo tanto debemos ser muy sinceros con lo que sentimos y queremos para poderlo manifestar con las palabras correctas. Si hay duda en nuestro interior, saldrán palabras ambiguas y el trabajo no será lo potente que debería ser.

Silvia.

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