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Lo hemos visto cien mil veces en las historias de la televisión y el cine: la bruja que pierde sus poderes por un castigo superior, la maldición que hay que romper para poder para recuperar el poder, el bloqueo espiritual que impide que el héroe use sus dones… ¿Pero que hay de cierto en esto? ¿Realmente podemos perder nuestros dones o habilidades? ¿Se pueden recuperar después?

Lo cierto es que si, una persona con sensibilidad espiritual, con dones o habilidades, como queráis llamarlo, puede perder esas capacidades bajo diversas circunstancias. Eso sí, una cosa tengo clara, nada tiene que ver con un castigo por entidades superiores, sino más bien por un bloqueo espiritual o mental.

Para empezar podemos hablar de dos tipos de bloqueos diferentes: el temporal y el permanente. No hay que ser ningún genio para ver que el primer tipo es una situación eventual, y que en cambio el segundo significa que no llegaremos nunca a recuperar esa habilidad. ¿Cuando podemos saber si se trata de un caso u otro? En realidad nunca lo sabremos a ciencia cierta, porque no se trata de algo físico, tangible, de lo que nos podamos deshacer. Se trata de una parte de nosotros mismos que bien podemos tener activa o bloqueada, aunque es cierto que si llevamos diversos años bloqueados es más difícil poder romper esa barrera.

¿Cómo puede llegar a ocurrirnos un bloqueo espiritual? Las causas pueden ser diversas, y dado que es un fenómeno muy personal cada uno puede experimentarlo de forma muy diferente, por diversos motivos, y con diversas soluciones. Las más comunes son:

  • Estrés: un viejo conocido. No sólo tiene efectos nocivos para nuestra salud física, sino también para nuestra parte más espiritual. El estrés nos provoca una gran desconexión con el mundo espiritual. La incapacidad para desconectar nuestra mente consciente de los problemas, los nervios, la ansiedad, y ritmo de vida acelerado hacen que muy sabiamente nuestro cerebro y corazón se cierren en banda a toda experiencia mágica. Como ya he comentado en ocasiones toda esta espiritualidad forma parte natural de nosotros mismos, si ya estamos hasta arriba de cosas para no saturarnos esta conexión con los Otros Planos se cierra. En otras palabras: todo fluye en su momento, y cuando estamos receptivos.
  • La rutina. No nos damos cuenta pero nos vamos dejando llevar por el día a día. No estamos estresados, estamos felices, pero nuestra capacidad de conexión va poco a poco menguando… Y no nos damos cuenta del motivo. Y es que hemos convertido en rutina nuestras prácticas, ya no son un acto consciente, dedicado, sino “el momento que tengo para hacer esto”. Me lo programo cada semana los martes por la noche (por poner un ejemplo), e independientemente de mi estado de ánimo medito, o hago un ritual… Lo que sea que hagáis en vuestra búsqueda espiritual. Y entonces pasamos a quitarle todo lo mágico, porque la conexión debe fluir, debe surgir de nuestro corazón, no debe ser el momento el que nos elija, sino nosotros los que debemos sentir el momento. Así que si programamos nuestra espiritualidad como si fuera una tarea más, me temo que poco a poco vais a ir perdiendo la sensibilidad que nos hace percibir el mundo invisible. Aunque me gustaría matizar, y es que hay gente a quien le va muy bien organizarse, con mis palabras no quiero decir que todos los que se preparan un calendario para sus prácticas y los siguen vayan a acabar bloqueados, pero si es tu caso y sientes que algo no funciona, tal vez sea por lo que he comentado.
  • Los cambios en el estilo de vida. Reconozcámoslo, la especie humana no está hecha para los cambios. Los llevamos en general mal. Son un drama. Un cambio de trabajo, de casa, de pareja… e incluso algo tan bonito como la maternidad pueden ser motivos de bloqueos mentales (o por el contrario también de desbloqueos). Necesitamos un periodo de adaptación a nuestra nueva realidad, y muchas veces mientras dura ese periodo nos bloqueamos al mundo espiritual. Es un mecanismo de defensa ante esa situación nueva, que en muchas ocasiones nos supera. Así que nuestra mente inconsciente se duerme, pasa a un segundo plano, y deja a nuestra mente consciente lidiar con la nueva situación. En muchas ocasiones una vez superado el periodo de adaptación nuestras habilidades se manifiestan de nuevo, aunque es cierto que he conocido gente que ya no ha vuelto a encontrar nunca más ese equilibrio previo y por lo tanto ha sido incapaz de reconectar de nuevo con su espiritualidad.
  • El miedo: nuestro gran enemigo. El miedo nos bloquea, nos atenaza mental, sentimental y espiritualmente. Tener miedo de nuestros dones, o de sus implicaciones, o de nosotros mismos puede llevarnos muy fácilmente a un bloqueo espiritual. Además de no ser libres para tomar nuestras propias decisiones, el miedo también puede ser un portal para energías negativas como explicábamos en este post. El mayor problema es que muchas veces este miedo es tan sutil que no nos damos cuenta de su yugo. Muchas veces son miedos que nos ha inculcado la sociedad o la familia: miedo a quedarse soltera, miedo a no encontrar trabajo, miedo a la vejez, miedo a estar solo… Son conceptos tan arraigados en nuestra cultura que hay que despertar y darse cuenta de hasta qué punto repetimos patrones inculcados. Por no hablar de la persona que realmente siente terror respecto a sus capacidades. Esto pasa especialmente en los casos en los que la persona puede ver de forma clara entidades y espíritus en su día a día. He conocido a varias personas que tras tener experiencias desagradables (apariciones, susurros, ruidos…) han acabado bloqueando estas capacidades.
  • La obsesión. Creo que no hay nada más alejado del equilibrio espiritual que la obsesión. Por ello muchas veces cuanto más nos empeñamos en algo más lo alejamos de nosotros. Incluso aunque sea una obsesión espiritual. Es decir, si me propongo desarrollar mi intuición y mi mente está obcecada en ello hasta el punto de convertirse en algo obsesivo, deseado, o que incluso me genera cierto miedo al fracaso porque es lo más importante del mundo para mi… Bueno casi al 100% que sólo conseguiremos un bloqueo espiritual. Las cosas deben fluir de forma natural, pero también deben equilibrarse, y obsesionarse con algo es romper el equilibrio. Estamos llamados al fracaso.
  • Nuestra propia voluntad: si no queremos un don, lo acabaremos perdiendo, así de simple. He conocido personas que han tenido muy buenas aptitudes y habilidades, pero no han querido seguir ese camino, y al final… es su propia voluntad la que lleva a cabo el bloqueo espiritual. Estos son los casos en los que casi siempre el bloqueo es permanente. ya que es la propia persona quien lo realiza. Por eso siempre digo que no tenemos nada que no podamos gestionar, al final de nosotros depende cómo queremos avanzar en la vida.

Por suerte en mi vida no he tenido ningún bloqueo espiritual fuerte, aunque sí he tenido fases en las que he estado más intuitiva, y otras que han requerido que me centrase en temas más mundanos. ¿Y vosotros? ¿Habéis tenido algún bloqueo espiritual?

Isabel.

4 pensiamientos en “¿Podemos perder nuestros dones?

  • José

    Hola me llamo José, hace unos años atrás descubrí que poseo dones. Al principio creía que era simplemente casualidad, pero con el tiempo me di cuenta que no era así , y pues me gustaría saber cómo podría aprender a controlarlo y/o manejarlo
    Desde ya muchas gracias

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    • Kennari

      Hola José, eso depende de muchos factores, cada persona es diferente y no hay un método infalible que le sirva a todo el mundo. También depende de los dones que tengas, pues hay diferentes posibilidades para mejorarlos dependiendo de lo que sean. En conclusión, sin más información lo único que puedo decirte es que medites e intentes mantener el estrés fuera de tu vida.

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  • Olivia

    Hola mi nombre es Olivia y te comento mi experiencia, desde que mi padre entró en la face terminal de su cancer comencé a experimentar muertos, sentir personas enfermas y lo más fuerte fue predecir un temblor pocos minutos antes de comenzar, los dos primeros dones los tuve hasta los 5 años y el más que duro fue el de los temblores hasta los 17 creo que fue un bloqueo por mi propia voluntad lo pedí y pasó, actualmente tengo 33 y una hija de 1 año puedo volver a retomarlo si me hago una regresión o bien mi hija los heredará?

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    • Kennari

      Hola Olivia,

      Gracias por compartir tu experiencia. Verás, creo que estás mezclando conceptos diferentes. El hecho de que tu hija herede o no tus dones no tiene nada que ver con lo que hagas con tu vida a partir de ahora. Es decir, es algo que viene dado por nacimiento, y los haya heredado o no, no se despertará por que ahora intentes retomar esos dones que un día necesitaste bloquear. Tampoco hay garantías de que si te haces una regresión los vuelvas a recuperar, conozco a algunas personas que han bloqueado sus dones porque así lo necesitaban y luego han perdido esa sensibilidad por mucho que la hayan intentado recuperar. Aunque eso no significa que sea tu caso, pero es algo más que debes tener en cuenta. Espero haber resuelto tus dudas, suerte en el camino!

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