Hoy me gustaría compartir una reflexión con vosotr@s. Mucho se habla del miedo, de cómo debemos enfrentarnos a él para evitar que nos bloquee y que podamos así ser un poco más libres, y un poco más nosotros mismos. Lo cierto es que estoy bastante a favor de esta afirmación, pero como casi siempre las cosas en la vida no son en blanco y negro, ¿y si hubiera un miedo al que no podemos enfrentarnos? ¿Cómo gestionamos esa situación?

La mayoría de miedos son cosas físicas o cosas que pueden materializarse. Es decir, podemos tener por ejemplo pánico a las arañas, o miedo a la vejez. Ambas cosas nos las acabaremos encontrando tarde o temprano en nuestras vidas. A través de la meditación o el trabajo con psicólogos podemos ir trabajando estos miedos, aceptarlos e integrarlos con nosotr@s para quitarles así todo su poder.

Pero en ocasiones podemos tener miedo a cosas que es imposible que nos ocurran en la vida… Y cuando digo imposible es casi literal. Por ejemplo, en mi caso tengo fobia a los extraterrestres (sí, es un terror peculiar, lo sé XD). Cada vez que veía una película de aliens o bien se hacía de noche y estaba sola contemplando las estrellas sentía miedo. La cuestión es que me frustraba no saber cómo lidiar con esa sensación, y por mucho que lo intentaba tenía pesadillas y no conseguía gestionar ese terror. Por eso decidí hacer un viaje chamánico y preguntar a mis guías cómo podía superar esa situación. La respuesta que me dieron fue como un mazazo:

No te puedes enfrentar a una situación que no va a ocurrir nunca

Y esa frase me abrió los ojos: para poder superar un miedo nos tenemos que enfrentar a él. Por ejemplo, si tenemos miedo al fracaso debemos intentar nuestro mejor esfuerzo y, si aún así fracasamos, podemos experimentar que no es el fin del mundo y superar esa inseguridad. Pero si tenemos miedo a algo que es imposible que nos ocurra… En ese caso no vamos a poder enfrentarnos a él nunca. Y ahí viene la gran pregunta: ¿Entonces por qué debo tener miedo?

Soy consciente de que todo esto puede parecer un poco absurdo… Pero si sois honestos con vosotros mismos, ¿Cuántos tenéis terror de algo que lo más probable es que no ocurra nunca? En mi caso tomar consciencia de la imposibilidad de que se materializara mi fobia me hizo automáticamente dejar de sentir ese pánico. Entendí que era ridículo tener miedo a algo que sólo existía en mi mente. Y si bien es cierto que el miedo es algo irracional, y por lo tanto es difícil trabajar con él, a mi esa toma de conciencia me sirvió para pasar página.

Por eso comparto esta reflexión con vosotr@s, porque a veces las cosas más obvias son las que menos conseguimos ver o trabajar. Así que espero que podáis empujar un poco más allá vuestros límites, o mejor aún, que dejéis que se derrumben.

Suerte en el camino!

Isabel.

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