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Seguro que habéis escuchado más de una vez la denominación “persona tóxica”, pero ¿qué tipo de personas entran dentro de esta categoría? Y lo más importante, ¿tienes a alguien tóxico cerca de ti?

Lo primero de todo es identificarlos y su seña de identidad más destacable es que son unos perfectos manipuladores además de mentirosos. Parece claro que si nos encontramos ante un mentiroso o manipulador lo mejor que podemos hacer es salir huyendo sin mirar atrás, ya que lo único que nos va a traer esa persona son problemas, ¿no? La teoría es fácil, el problema es que las personas tóxicas suelen disfrazarse con unas vestimentas que ocultan muy bien sus verdaderas intenciones y tras la careta de la lástima, la cara sonriente, la simpatía y la exagerada amabilidad ocultan su intención de acomodar la realidad a sus intereses mintiendo y manipulando. Lo fuerte es que ni ellos mismos creen que estén obrando mal y nosotros nos tragamos la mentira, los aguantamos y sufrimos las consecuencias de su manipulación.

El egocentrismo es también un punto que los delata. Los manipuladores tóxicos solo hablan de sí mismos, solo tienen problemas ellos, solo lo pasan mal ellos y, lo peor de todo, siempre tienes que estar disponible para ellos, pero cuando tú intentas contarles lo mal que te ha ido el día, rápidamente dan la vuelta a la tortilla para acabar hablando de… ¿adivináis? Ellos.

Otra manera de identificarlos es por los efectos físicos que este tipo de personalidad tiene en nosotros. Puede que no “veamos” que tal persona es una manipuladora tóxica, pero nuestro cuerpo nos lo hará saber con síntomas como agotamiento tras haber quedado con cierto amigo, dolor de cabeza o mareos. Y es que el pack “persona tóxica” + “vampiro psíquico” suele ir de la mano, pero no es un asunto esotérico, sino perfectamente explicable. Si un manipulador solo habla de sí mismo y los temas de conversación solo orbitan alrededor de su problemas, al final acabaremos saturados psicológicamente hablando y sentiremos los síntomas físicos.

Los síntomas físicos no son las únicas pistas subconscientes que nos manda nuestro cuerpo, el hacer caso a esa vocecilla profunda que nos “dice” que algo anda mal con tal o cual persona es un factor a tener en cuenta. Cierto es que la intuición para calar a alguien no es una ciencia exacta y una persona nos puede caer fatal y ser majísima, y viceversa, pero aunque la intuición no la tengamos en cuenta como factor decisivo, sí que estaría bien por lo menos hacerle algo de caso.

A otra cosa a la que tenemos que hacer caso es a los sueños. Este sí que es un punto totalmente esotérico y puede que solo os funcione si tenéis mucha afinidad con vuestro mundo onírico, yo lo tengo y os puedo decir que una vez en un sueño uno de los protagonistas que salían me dijo “esa persona está loca”. En ese momento me llevaba bien con dicha persona, por eso me sorprendió que en el sueño me dijeran tal cosa, pero sirvió para que estuviera alerta y al final el tiempo me ha demostrado que el aviso fue totalmente acertado.

Una vez tengamos identificada a la persona tóxica viene la segunda parte, ¿cómo nos libramos de ella? Aquí no hay una única manera de actuar, cada cual tendrá que analizar la relación que tiene con dicha persona (es un familiar, un amigo, un compañero de trabajo, la pareja, etc) ya que según la relación que tengamos tendremos que afrontar el problema desde un ángulo diferente. No es lo mismo enfrentarnos a un familiar manipulador que a un amigo, al amigo le podemos dar pasaporte en un santiamén, pero a un familiar es mucho más difícil por los lazos que tenemos. Dicho esto, la manera más diplomática de alejarse de una persona tóxica es ir tomando distancia poco a poco para no comernos un drama innecesario, claro que si nos sentimos ofendidos o muy heridos podemos tomar el toro por los cuernos y decirle lo que pensamos a la cara, puede ser una manera de que esa persona se dé cuenta de su personalidad nefasta y empiece a cambiar.

Todos tenemos miedo al cambio y cortar con una relación, sea del tipo que sea, es duro y más cuando hemos pasado años con esa persona, pero si una relación solo nos da dolores de cabeza (muchas veces literalmente) y no nos aporta más que disgustos, lo mejor es poner punto y final por difícil que nos resulte. Y aquí os propongo tener la mente fría para hacer una lista de pros y contras, puede parecer muy cerebral, pero este sencillo ejercicio os hará poner las cosas en su lugar.

Y para acabar decir que todos en algún momento de la vida hemos sido tóxicos para alguien o hemos obrado como una verdadera persona tóxica, pero rectificar es de sabios y nunca es tarde para cambiar patrones nocivos y más ahora que estamos a final de año, época para dejar ir aquello que nos lastra, ya sean patrones de personalidad propios o, directamente, personas tóxicas.

Silvia.

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