Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

Caminar por el bosque del que os vamos a hablar hoy es transportarse a un lugar mágico, salvaje, habitado por robles, musgo, líquenes y piedras ciclópeas que le otorgan al entorno el calificativo de lugar mágico con diferencia. Os estamos hablando del bosque de Savassona en la comarca de Osona, a poco más de 80 kilómetros de Barcelona, una excursión obligada para todos aquellos a los que os gusten las excursiones por lugares mágicos.

El bosque se encuentra dentro del término municipal de Tevèrnoles, a 1,5 kilómetros del pueblo siguiendo la carretera BV-5213. Llegar a Tavèrnoles es sencillo si sabemos manejar el Google Maps, pero lo de llegar al bosque es otra historia, ya que no hay ningún tipo de señal sobre el terreno y hay que tirar de las indicaciones que se hacen en algunas webs que hablan de Savassona, tal y como estamos haciendo aquí, así que esperamos que estas indicaciones sean claras para que nadie se pierda. Una vez pasado el pueblo de Tavèrnoles siguiendo la carretera, hemos de ir con ojo porque a un escaso kilómetro se encuentra un pequeñísimo aparcamiento de tierra a mano izquierda de la carretera. Es ahí donde tenemos que dejar el coche y confiar en las indicaciones que hayamos leído, ya que allí no hay ninguna placa que indique nada. Nada más dejar el coche, a mano izquierda veremos un camino de tierra vallado que se adentra en unos prados, no debemos coger ese camino, yo lo hice pensando, como es lógico, que el camino principal llevaría al bosque, pero no es así. Hemos de fijarnos a la izquierda de la entrada del camino donde veremos unos robles y una pequeña placa de madera indicando “ermita de Sant Feliuet”. Debemos seguir esta indicación, por ese camino pequeño que va paralelo a la carretera. Os servirá de referencia mirar hacia lo alto y ver la ermita sobre un peñasco, el bosque de Savassona está al pie de ese montículo. También os servirá poner en Google Maps la indicación “pedra del sacrifici” una de las piedras famosas del conjunto.

La ausencia de indicaciones crea bastante incertidumbre, ya que no sabes si el lugar está lejos, cerca o directamente te has equivocado de aparcamiento. Sin indicaciones acabé siguiendo la lógica de ir hacia el pie del montículo, donde se empiezan a ver las enormes piedras llenas de musgo que plagan el lugar. Creí que ya había llegado, así que empecé a recorrer este espectacular robledal salpicado de piedras enormes decoradas con alformbras de musgo. No es lo mismo decirlo y verlo en fotos que estar allí en directo. He estado en muchos bosques, lugares espectaculares, pero poco sitios me han impresionado tanto como este pequeño bosque.

Lo primero que impresiona de este bosque son las piedras, pero cuando comienzas a caminar y miras bien, ves que te encuentras sumergido en un espectacular robledal. Acostumbrada a los bosques de pino, ver un bosque lleno de robles, muchos de ellos de una envergadura importante, te deja sin palabras y entiendes porqué los antiquísimos pobladores de este rincón escogieron este lugar.

Estamos hablando de un lugar  mágico, y evidentemente no deben faltar en la descripción las sensaciones que se experimentan al pisar este sitio. Ya sé que es subjetivo, pero yo os digo lo que sentí. Nada más adentrarme en el bosque sentí un calor repentino, como cuando acabas de tomarte algo muy caliente o acabas de hacer un ejercicio intenso. Duró pocos segundos, pero ya me indicó que allí había energías poco usuales. También sentí mucha calma y paz, como si el busque estuviera metido en una burbuja, no se escuchaba nada, solo los lejanos cencerros de unas vacas que no se veían. Tampoco había gente, algo curioso siendo un lugar relativamente cercano a Barcelona y siendo sábado por la mañana.

Seguíamos recorriendo el bosque y no había ni una pista de la piedra de los “Sacrificios” hasta que salimos a un pequeño claro y ahí estaba, acordonada e imponente. Una mole de 15 metros con unas extrañas marcas en forma de puntos y rayas.

Vista frontal de la piedra de los Sacrificios.

¿Y por qué lo de piedra de los “Sacrificios” os estaréis preguntando? Según la placa que explica la historia de la piedra, la leyenda popular aseguraba que aquí se realizaban sacrificios humanos, de ahí el nombre, además era un punto de reunión de las brujas para sus aquelarres, se dice incluso que las marcas de la piedra era por donde bajaba la sangre de los sacrificios. Leyendas aparte, lo cierto es que en los trabajos de excavación que se realizaron en esta piedra en los años 60 se encontró un esqueleto humano, tras realizar la prueba del carbono 14 se calculó que el esqueleto pertenecía a una mujer de unos 25 años que vivió hacia el 4.500 antes de Cristo… Y es que los restos, tanto de cerámica como de puntas de flecha que se han encontrado, muestran que este lugar fue usado desde el neolítico, posiblemente como lugar de enterramientos. En épocas más modernas, en la Edad Media, los arqueólogos sospechas que se aprovechó la roca para sostener una estructura de madera y hacer una vivienda.

Sin duda esta piedra es la joya de la corona del lugar por su impresionante porte (las fotos no hacen justicia a la monumentalidad de la roca), pero hay muchas más cosas que ver en este bosque, como la piedra de las “Brujas” una roca plagada de cruces y otros símbolos los cuales van desde la Edad de Bronce hasta la época medieval. No se sabe la razón de estos símbolos, aunque la leyenda cuenta que lo realizaron unas brujas enemistadas con el varón de Savassona, el cual había presidido un proceso inquisitorial en el que se había condenado a muerte a una mujer acusada de brujería.

Y por último, si seguimos caminando nos encontramos con la perturbadora piedra del “Niño” o del “Hombre”, un gravado de una figura antropomorfa en la piedra.

Piedra del “Niño” o del “Hombre”.

Nosotros no subimos a la ermita de Sant Feliuet, pero lo haremos en otra ocasión, ya que la recomiendan por sus vistas y porque allí también hay restos neolíticos y muchos más gravados, así que si disponéis de más tiempo, no os podéis perder la subida a esta ermita.

En resumen, excursión altamente recomendable tanto por la curiosidad y belleza del lugar como por la tranquilidad, ya que no es un lugar excesivamente conocido y apenas te cruzas con gente y, siendo un lugar mágico, se agradece, ya que la energía es muy diferente cuando hay tranquilidad que cuando el lugar es muy transitado y visitado. Desde aquí os pedimos que si vais, por favor respetéis el entorno y respetéis a la gente que lo visita para que siga siendo un lugar tranquilo en el que se respira paz.

 

Al final encontramos las vacas…

Silvia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *