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Nuestros antepasados nos legaron un tesoro inmaterial que hoy en día es vital para recuperar nuestra conexión con el mundo espiritual. Hablo de los lugares de poder, santuarios de la Tierra, en los que las energías fluyen con especial fuerza.

Estos lugares de poder son fácilmente reconocibles a simple vista, ya que hay un santuario físico que los delata, puede ser una iglesia, una catedral o una simple ermita, aunque también pueden estar marcados por piedras más antiguas, como los dólmenes, chromlech, o elementos vivos como los árboles centenarios solitarios o bosques antiguos, éstos últimos, por desgracia están en vías de extinción, pero todavía los podemos encontrar.

Los árboles monumentales suelen estar enclavados en lugares de poder, o ser ellos mismos un lugar de poder.

En un post anterior ya expliqué qué es un lugar de poder, así que hoy me centraré en explicar los efectos que estos enclaves pueden tener en nosotros. Efectos que son una respuesta a las energías que se mueven en estos sitios, unas energías que nacen en la Tierra e impactan en nuestro cuerpo, dando lugar a cambios sutiles a nivel físico y psíquico.

Efectos positivos.

Dichos cambios pueden ser positivos, como por ejemplo:

  • Mayor facilidad a la hora de recordar sueños. Tras visitar un lugar de poder es muy normal que durante unos días notemos que nuestros sueños son más vívidos y tenemos mayor capacidad para recordar lo que hemos soñado.
  • Mejora de nuestra energía, nos sentimos más fuertes y despiertos. A nivel físico es el cambio más notable. Durante la visita a un lugar de poder nos notamos descansados y con una energía rebosante que nos puede durar semanas.
  • Nos hacen más sensibles a las energías que nos rodean. Nuestra percepción de las energías sutiles se agudiza, ello se traduce en mayor capacidad para detectar señales.
  • Mejora de nuestra salud. Tras visitar un lugar de poder los pequeños problemas de salud mejoran. Se han dado casos de curaciones milagrosas en santuarios con fama de milagrosos, santuarios hoy en día cristianizados pero que durante milenios han sido transitados por su fama de lugar especial.
  • Cambio en nuestro esquema de prioridades. Los lugares de poder han sido durante siglos elegidos como enclaves donde los eremitas se retiraban para intentar alcanzar la iluminación, muchos lo conseguían tras meses y años de aislamiento. Estos sitios facilitaban y facilitan los estados alterados de conciencia y el contacto con el otro lado y tras meses de vivir sobre un lugar tan energético, sus cerebros cambiaban. Hoy en día es difícil poder hacer algo parecido, pero a niveles menores tras visitar un lugar de poder es fácil que nuestras prioridades cambien, veamos la vida desde una perspectiva diferente. No nos convertiremos de repente en grandes sabios, pero nos notaremos mucho más enriquecidos espiritualmente.

Aunque también un lugar de poder puede causarnos efectos adversos, suele ocurrir cuando estamos muy desequilibrados, cargados de problemas, preocupaciones o nuestra salud es débil. Un lugar de poder es una fuente de energía y si nosotros no estamos bien, ese exceso de energía nos perjudicará causándonos:

  • Dolores de cabeza.
  • Mareos.
  • Angustia.
  • Sensación de agobio o ahogo.

Para evitar estos síntomas adversos es recomendable visitar un lugar de poder después de haber descansado bien y tras haber comido algo ligero pero nutritivo. Es importante saber que el tener estos efectos no significa que el lugar de poder sea “negativo” o “maléfico”, simplemente nosotros no estamos preparados para asumir la carga energética extra que emana de un lugar de poder y nuestro cuerpo reacciona.

He de recalcar que tanto los beneficios como los efectos adversos suelen darse tras hacer un trabajo energético en el lugar, ya sea meditación, viaje chamánico o contemplación consciente. Estos trabajos son los que nos conectan con el enclave y sus energías, si simplemente vamos de excursión o de paseo, difícilmente percibiremos la fuerza del lugar de poder.

Por último recordar que en las manos de todos está el preservar los lugares de poder, tanto a nivel físico como espiritual. Entremos en ellos con respeto, admiración y calma, nos sorprenderán los beneficios que nos aportan si los visitamos con la mente y el espíritu abiertos.

Silvia.

 

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