En primer lugar aclarar que vamos a dejar a un lado el peligro que puede conllevar encontrar la “iluminación” en una secta, sobre este caso hay mucha información. En lo que nos vamos a centrar en este post es en hablar de los peligros que conlleva alcanzar la iluminación, la revelación divina o como queráis llamarlo, sin estar bien centrado y con los pies en la tierra.

Saber dónde está nuestro centro, tener siempre la mente clara y los sentimientos controlados es algo difícil de conseguir, y más cuando en nuestro día a día estamos rodeados de circunstancias emocionalmente estresantes: búsqueda de trabajo, agobios con la pareja, malos rollos con conocidos, preocupaciones por la política o el estado del mundo… Todo esta “basura” emocional nos bloquea y hace muy difícil que encontremos claridad, una claridad necesaria si queremos empezar un camino espiritual. Y expondremos por qué.

Estar con la mente llena de problemas, agobios, estrés y depresión no es el mejor estado para iniciar un proyecto y menos aún tomar contacto con una realidad que puede resultar desconcertante y fascinante a partes iguales. Entrar en otras realidades sin saber cómo trabajar en ellas y con un estado emocional turbulento es una puerta abierta para que afloren a la superficie nuestros demonios internos. Y no hablamos de empezar a ver demonios por las esquinas ni tener un caso de poltergeist a lo película de Hollywood, hablamos de tener que enfrentarnos a una total desconexión de la realidad, a huir de los problemas en vez de enfrentarnos a ellos, querer estar en la otra realidad cuando nuestra vida está en esta.

Y ocurre con más frecuencia de la que nos podemos imaginar. Son varios los casos de personas que hemos conocido que han experimentado de alguna forma la «divinidad» o la «iluminación» y a causa de ello han sufrido una desconexión con la realidad y con su propio «yo», de forma que esta perdida de su propia identidad les ha llevado en algunos casos a abandonar todos sus proyectos de vida, en otros a creer ser los elegidos divinos para librar el Apocalipsis, o en otras ocasiones a entrar en una depresión que ha necesitado tratamiento psiquiátrico.

Y la cosa empeora cuando dicha iluminación se consigue haciendo uso de plantas maestras sin la supervisión de un chamán conocedor de los peligros que dicha planta puede acarrear en mentes no preparadas. Esto es un verdadero problema que se está viviendo en partes de Perú y Colombia donde los rituales de ayahuasca se están vendiendo como una forma fácil de encontrar la iluminación sin advertir de los efectos nocivos que dichas visiones pueden tener en alguien no preparado. De nuevo conocemos un par de casos cuyo resultado ha sido tratamiento psiquiátrico, pérdida de identidad y depresión, pues estas situaciones son mentalmente muy impactantes, y a veces basta un leve empujón para desequilibrar la mente.

Por ello recalcamos la importancia de tener los pies en la tierra, en esta tierra, en esta realidad, porque aunque la realidad espiritual sea fascinante y sea un lugar lleno de conocimiento, hemos de saber trabajar allí sin perder la conexión con el aquí y el ahora. Tenemos un cuerpo físico y uno astral, debemos buscar el equilibrio entre ambos, no alimentar uno más que al otro, y sobre todo, debemos ser capaces de ver la divinidad en nuestra pequeña y rutinaria vida cotidiana, para poder así apreciarla y entenderla, A lo largo de nuestra vida vamos a tener varias «iluminaciones», con cada paso hacia delante y con trabajo constante vamos a vivir este tipo de experiencias en más de una ocasión, porque la vida es un constante aprendizaje, y por eso es importante que seamos conscientes de que no hay una sola «iluminación», sino que hay que integrar esa espiritualidad con la realidad cotidiana que nos rodea. De lo contrario corremos el riesgo de aislarnos o, peor aún, acabar con un verdadero problema que requiera la intervención de un psicólogo o psiquiatra.

Silvia.

5 pensiamientos en “Los peligros de alcanzar la «iluminación»

  • Pola

    Es cierto, el mundo espiritual lo tiene TODO y hay que aprender a Enfocar la realidad que vivimos y entender que no podemos compartir las vivencias con cualquiera, o otros seres muy dormidos, yo me encontre con mi gemelo identico de alma ambos encarnados lejos fisicamente pero ha sido un camino inmenso espiritual de vivencias que llamaria sobrenaturales pero a las cuales ya me acostumbre, lo aprendi medite y es un secreto de ambos, el ir a otras dimensiones te demuestra que esa tierra es basica ya que aqui esta el odio, ego, envidia, etc… en otro plano donde voy junto a el donde ire al morir, es de vibracion alta y de amor incondicional, que hemos sentido aca abajo junto a el, y afecta a los demas que se nos acercan, esto nos duro unas semanas, aveces regresa esa energia inmensa, pero todas estas vivencias hay que vivirlas con responsabilidad, el saber el todo por que son las cosas o la vida debe ser una herramienta para dar luz a quien te busque, y todo esto usarlo para bien con responsabilidad y los pies bien puestos sobre la tierra.

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    • Kennari

      Gracias por compartir tu experiencia Pola :)

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  • Antonio

    Estoy de acuerdo, prudencia y valentía… esos dos ingredientes, junto con conocimiento, son los que aporta el estudio guiado por un maestro validado, de cualquiera de las muchas tradiciones milenarias que hay en el mundo. Por eso, más que «picar» mediante experiencias puntuales, yo veo muy recomendable ser serio (poner o tener los pies en la tierra) y, caso de estar interesado, buscar la enseñanza sistemática a través de una linea de maestros.

    Budismo, Vedanta, Tantra, Shaivismo, etc… son todas ellas disciplinas bien establecidas que necesitan toda una vida para ser estudiadas y que se basan en el intelecto más que en la mera «experiencia». No en vano, todas ellas exigen un esfuerzo de muchos años para establecerse en el Ser.

    Y sinceramente, los buscadores de «experiencias» de los cuales hay miles en el mundo del chamanismo y entre los cuales yo mismo me encontré hace años, están a la misma altura que el que va al cine a ver una película. No es eso lo que hay que buscar.

    Saludos.

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  • Antonio

    Y lo peor es que, durante este proceso, lo podrás hablar con muy pocas personas, porque la mayoría de los que pueden escucharte (médicos, psicólogos, familia…) no tendrán ni idea del proceso por el que estás pasando. Este proceso, de evolución psicológica acelerada, bien comprendido, puede ser manejado con una cierta habilidad, pero mal hecho, puede llevarte a situaciones límite.

    Buen artículo. Gracias.

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    • Kennari

      Muy cierto lo que comentas, cuando se empieza un camino espiritual o simplemente nos interesamos por estos temas debemos vigilar a quién contamos según qué cosas, aunque también hay veces que nos podemos sorprender y acabar teniendo conversaciones interesantísimas con gente de la que jamás hubiéramos pensado que podrían estar interesadas en temas metafísicos. Hay que ser prudentes pero también valientes. Saludos!

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