Si algo he aprendido en estos años de descubrimiento, experimentación y lectura es que el ocultismo tiene ese nombre por algo. Los símbolos son secretos e indescifrables para el no iniciado por una razón… Los rituales más sagrados estaban reservados a unos pocos por una razón… El contacto directo con el otro lado requería una ingente cantidad de tiempo, meditación y estudio por una razón: para no perder la cabeza.

Isabel y yo ya hemos criticado en otros post la tendencia actual de vender la espiritualidad como algo rápido, al estilo de la comida rápida, el ejercicio para perder peso rápido o el consumo de entretenimiento rápido. El camino espiritual no es rápido y no lo es por una razón, porque el camino espiritual y del mundo oculto abre puertas en nuestra mente, nos da un nuevo punto de vista y, si tenemos la mente poco amueblada, puede resultar catastrófico.

No lo digo por decir, tanto Isabel como yo conocemos casos de personas de nuestro entorno que han perdido totalmente la perspectiva de la realidad por haber experimentado con plantas sagradas que les han abierto la mente en un momento de su vida en el que no estaban preparados para tener determinadas revelaciones o visiones. Pero no hace falta tomar ayahuasca para perder el anclaje con la realidad, un simple libro de ovnis, de meditación o un curso de apertura de chakras (por poner algunos ejemplos al azar) pueden ser nefastos no por la temática, sino por la propia persona. Y aquí está el primer punto: el primer peligro somo nosotros mismos.

El «conócete a ti mismo» de la Grecia clásica es de vital importancia a la hora de empezar a andar el camino espiritual. Antes de conocer lo oculto debemos conocer lo evidente y ¿qué hay más evidente que nosotros mismos? Nuestras pasiones, filias y fobias, nuestra personalidad… Debemos ser conscientes y críticos con nosotros mismos para poder andar el camino espiritual, camino de revelaciones pero, también, de errores de percepción o de engaños. Sí, engaños señores, en el mundo oculto no siempre nos encontraremos guías espirituales y animales de poder, también nos encontraremos otras entidades de, lo que se llama, el bajo astral, entidades que pueden engañarnos con muy diversas intenciones.

Pero no solo son peligrosas las entidades del bajo astral, en nuestro mundo existe toda una serie de estafadores del misterio ávidos de atraer a todo aquel que quiera investigar la otra realidad. Son los que nos venden esa «espiritualidad rápida», algunos solo nos sacarán el dinero, pero otros nos abrirán la puerta a un universo que nos romperá los esquemas. Y diréis ¿si eso es lo que busco? Sí, pero esas personas que enseñan conocimiento oculto deben ser responsables y saber que no todo el mundo está preparado para recibir determinado conocimiento. En la antigüedad el conocimiento oculto solo era accesible tras muchísimos años de estudio y esfuerzo, en la actualidad podemos acceder a ese conocimientos sin ningún tipo de filtro, por lo que nosotros debemos ser ese filtro aplicando, ante todo, el espíritu crítico, manteniendo un sano escepticismo y cuestionando todo. También diréis ¿si dudo de todo, cómo voy a avanzar? Una cosa es dudar de todo y solo fiarnos de los cinco sentido y otra mantener la mente abierta, pero siempre con los pies en el suelo. Nos puede llegar una información fascinante, canalizar a tal o cual entidad que nos dé una información increíble, entonces podemos tomar dos caminos: creerlo sin dudar, lo que nos puede llevar a un camino peligroso si esa entidad no tiene buenas intenciones, o mantener en cuarentena la información que nos dé y seguir con nuestra vida sin que esa información interfiera.

Canalizadores de espíritus, de extraterrestres o de profetas bíblicos han sido los causantes del inicio de sectas autodestructivas, por poner el ejemplo más extremo. Pero también se han dado casos de asesinatos o suicidios por culpa de «jugar» con lo oculto, por hacer la ouija o por creer que con un ritual podemos cambiar completamente nuestra vida.

Con este post no pretendo asustar a nadie que esté interesado en empezar el camino espiritual, tampoco quiero que dejéis de experimentar, leer libros de ocultismo o apuntaros a cursos, lo que me gustaría es que estas palabras sirvan para que mantengáis encendida la luz de la cordura y el espíritu crítico, será lo que os evite perder la perspectiva de la realidad física que, al fin y al cabo, es donde vivimos.

Silvia.

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