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Hoy os quiero relatar una historia que me pasó hace no mucho, y como habréis deducido por el título del post su principal protagonista son los niños. O más bien una niña de dos años en este caso. Desde que tengo uso de razón siempre se ha dicho que los niños tienen más sensibilidad que los adultos a la hora de captar energías, ver y sentir cosas de otros planos… Y lo cierto es que con los años esa teoría ha ido cogiendo cada vez más fuerza para mí. Los niños tienen unas capacidades increíbles, que lamentablemente les vamos cercenando a base de censura, ignorancia o desconocimiento. Nuestra sociedad reprime todo lo “mágico” o “paranormal”, y por tanto en nuestro proceso hacia la madurez nos vamos auto-bloqueando de forma inconsciente ante tales cosas hasta que conseguimos que desaparezcan. Pero están ahí, y además son fenómenos que no entienden de culturas o lugares, y esta historia lo ilustra muy bien.

Una mañana me contactó una amiga preocupada por su hija. Todo sea dicho de paso, esta amiga de pequeña tuvo varias experiencias en las que veía entidades de fallecidos, hasta que su miedo hizo que se bloqueará y dejase de verlos (no olvidemos que el miedo es un mecanismo de defensa bastante efectivo). Debido a estas experiencias durante su infancia se puede decir que mi amiga es bastante abierta de mente. Así que cuando su hija se pasó dos días corriendo hacia ella buscando protegerse de un “miau miau” que señalaba, y evidentemente nadie veía, decidió llamarme.

La niña llevaba un par de semanas enferma con bronquitis, y nunca antes había tenido un comportamiento así. Se abrazaba a su madre asustada e insistía en señalar que la causa de su miedo era un “miau miau”. Dada su experiencia personal, y que la niña no había estado viendo nada en la televisión, ni en la guardería que la llevara a comportarse de ese modo, mi amiga pensó que podía tratarse de alguna entidad negativa y que por eso la niña se asustaba, o bien de su animal de poder, y me pidió que lo investigara. Lo primero que pensé en cuanto me describió la situación es que podía estar tranquila, generalmente las entidades negativas no toman forma de gatos o felinos, suelen ser seres amorfos, generalmente oscuros, o en algunos casos toman apariencias de insectos. Tenía más sentido que fuera su animal de poder, que hubiera venido a ayudarla a superar la bronquitis.

Pero a mi amiga no le cuadraba que la pequeña tuviera entonces miedo.  – “¿si es su animal de poder cómo puede asustarse? Ella ve gatos por la calle y le encantan”. – Es normal que surjan estas dudas cuando uno no está muy familiarizado con el chamanismo. Para empezar en raras ocasiones los animales de poder son animales domésticos, la mayoría de las veces se trata de animales salvajes, ya que nuestro animal encarna la esencia o el espíritu de lo que simboliza esa especie. Son como una simbología viviente. Si la niña efectivamente estaba viendo a su animal de poder seguramente se trataría no de un gato doméstico, sino de un felino grande, que por  su similitud al gato la pequeña estaba etiquetando como “miau miau” al no tener otra palabra que asignarle, y que desde luego le provocaba miedo por ser algo desconocido y gigante para ella.

Le dije a mi amiga que le enseñara a su hija varias fotos de felinos, y que le preguntara cual era el que veía. Le enseñó un león, un tigre, un leopardo, y un gato doméstico. La pequeña parecía tenerlo muy claro: identificó el tigre como el animal que veía en casa. Mi amiga repitió el experimento varias veces, y dejando pasar horas entre pregunta y pregunta para ver si en algún momento su hija optaba por señalar otro de los felinos. Es resultado fue contundente: en todas las ocasiones la niña eligió el tigre. Así que le dije a mi amiga que no se preocupara, y que intentara hacer que su hija perdiera el miedo hacia el animal, que lo gestionaran como si fuese una situación de lo más normal y que dejasen que todo siguiera su curso. Lo más probable es que con el paso de los años la niña deje de ver estas entidades, como nos pasa a casi todos.

En algunas tribus donde el chamanismo es algo natural, los niños suelen tener sueños con su animal de poder, o incluso como la pequeña de nuestra historia, pueden llegar a verlos en este plano. Pero podríamos decir que en ese contexto es un hecho normal, pues toda la tribu tiene la creencia de que los animales de poder existen y no es un tabú o motivo de burla. Lo sorprendente de esta historia es que en una cultura no chamánica, una niña que no ha recibido input alguno sobre los animales de poder, insista en que puede ver un felino en su casa, y un tigre nada menos. Para mí demuestra que efectivamente todos tenemos un animal de poder, independientemente de que creamos en él o no, y que hay otras realidades que interactúan con nosotros, aunque no seamos conscientes de ello.

Isabel.

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