Las iniciación en espiritualidad

En varias ocasiones me han contactado personas que han leído el blog y me han pedido que les hiciera una iniciación. A todos les contesto lo mismo: no hago iniciaciones, porque en el camino espiritual no existen.

Bien, antes de nada ¿qué es una iniciación? En realidad, suele ser un rito de paso por el que nos comprometemos a aceptar un determinado dogma, un determinado camino espiritual o nos unimos a una determinada comunidad. El problema es que la mayoría de la gente entiende por iniciación que le revelen algún tipo de conocimiento secreto que le permita iluminarse, descubrir la verdad, o bien comenzar a trabajar con las energías sutiles.

Lamento decir que esto no funciona así. No me cansaré de decir que en el camino de la espiritualidad, magia natural, chamanismo… no hay atajos. No hay secretos mágicos. Nuestro trabajo duro, constancia y determinación es lo que nos llevará a mejorar y poder adquirir más conocimiento y capacidades. Por ejemplo, cuando comencé a practicar chamanismo me costaba mucho mantener la concentración y cualquier cosa me hacía salir del estado alterado de conciencia. Ahora por el contrario, después de años de práctica, podría practicar el Viaje casi en cualquier circunstancia sin perder la concentración.

¿El secreto? Constancia, práctica. Si queréis mejorar y aprender es lo único que necesitáis. Y más en este camino de la espiritualidad en el que nunca jamás dejas de aprender… y en el que con el tiempo descubres que las respuestas que necesitas están en tu interior, no en las palabras de otros (aunque si que nos pueden ayudar mucho).

Entonces, ¿no existen las iniciaciones? Cómo os he dicho al principio, si que hay un tipo de iniciaciones, y son aquellas que sirven para pasar a formar parte de un colectivo y aceptar sus dogmas y principios. Este caso es diferente porque la iniciación es un rito de paso mediante el cual la persona pasa a convertirse en miembro de una comunidad. Mi respeto a las organizaciones o practicantes que se organizan de esta manera, pero en nuestro caso tampoco practicamos este tipo de iniciaciones. ¿Por qué? Pues porque lo cierto es que aquí creemos que cada uno debe comprometerse con uno mismo, y trabajar de forma individual.

Nunca he sido una persona de comunidades, ni de aceptar a ciegas principios o dogmas, por tanto no lo enseño. Creo que cada uno debe comprometerse con uno mismo, hasta donde quiera. Y de igual modo cada uno debe ser responsable de sus acciones, de ahí que crea que cada uno debe buscar su propio dogma. Elegir si se quiere utilizar las energías sutiles para sanar o para dañar para mi es elección personal. Aunque de nuevo respeto a aquellos que sí se sienten identificados con estos ritos iniciáticos. Al final se trata de que cada uno de nosotros encontremos aquello que nos haga desarrollarnos y crecer. Sea en comunidad, en solitario, o bien de una forma mixta.

Dicho esto, no me queda más que deciros que tengáis cuidado con “las iniciaciones”. Si os las venden como un primer contacto con alguna práctica, puede ser interesante, pues en ese sentido todos nos “iniciamos” cada vez que empezamos a practicar algo nuevo. Pero si por esta “iniciación” os prometen verdades absolutas, grandes sanaciones, despertar la intuición, abrir la mente… Sed prudentes, esas cosas se alcanzan mediante años de trabajo, no en sesiones intensivas de fin de semana.

Espero que os haya gustado el post,

Un saludo!

Isabel.

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