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El otro día en una de las conferencias que impartimos alguien nos comentó que según la rueda de la medicina de los indios norte americanos, todos tenemos nueve animales de poder, y me recomendó un libro donde se hablaba de ello. Por mi parte comenté que no me sonaba esa teoría, y que no vibraba conmigo que pudiésemos tener todos tantos animales, pero decidí investigar pues es cierto que hay muchas tradiciones chamánicas en el mundo y que ni de lejos las conozco todas.

Lo gracioso del asunto fue que al llegar a casa y buscar por internet el libro me di cuenta de que lo tenía en mi estantería. Fue un regalo de mi marido de hace algunos años, y de hecho no es sólo un libro, sino que es un oráculo pues viene con una baraja de cartas. “Las cartas de la medicina” de Jamie Sams y David Carson.

Había borrado por completo ese libro de mi memoria, ¿sabéis por qué? Pues porque no me vibró nada cuando lo leí, por varias cosas. La primera era lo de los nueve animales… Me pareció raro, porque la relación con nuestro animal espiritual es tan fuerte e intensa, tan personal, ¡que me costaba creer que pudieran tenerse nueve! Pero bueno, como siempre digo, nadie tiene la verdad universal y lo que a mi me no me acaba de encajar puede que para otra persona sea de ayuda e inspiración.

Pero había más cosas: los significados que deban de los animales tampoco me acababan de encajar en algunos casos. Ya llevaba unos años practicando chamanismo y había podido trabajar con algunos animales y lo que había aprendido de ellos no me cuadraba.

También estaba el hecho de que como eran cartas, las trataban como si fuesen un tarot, es decir que si el animal te sale invertido tiene otro significado, como de costumbre negativo porque suele indicar falta o exceso de su característica principal. Este tipo de cosas a los que realizamos el viaje chamánico y visitamos regularmente a nuestro animal espiritual nos chirrían. Porque los animales nos enseñan mucho, y cuando generalmente nos traen un mensaje negativo, no tiene nada que ver con sus propias cualidades. Pero me reitero: seguro que hay gente que conecta muy bien con estas cartas y les funciona, cada uno debe encontrar su camino.

Pero, como esta buena mujer me incitó a investigar no he parado aquí. Así que he profundizado un poco más en la cultura Lakota, ya que los autores de este libro nos dicen que estas tradiciones pertenecen a ese pueblo. El resumen es rápido: es un fake.

En primer lugar porque la cultura Lakota cree entre otras cosas en una rueda medicinal, pero nada tiene que ver con que sea de nueve animales totémicos, sino que cada uno de los cuatro lados de la rueda es un dirección (norte-sur-este y oeste), y un animal, aunque consultando en diferentes webs los animales son distintos, por lo que no me atrevo a deciros cuales son los originales, aunque lo más probable es que cambien dependiendo de la región.

Lo segundo que he descubierto, y ha sido para mi lo definitivo, es que los autores del libro están denunciados como “Fake First Nation” en numerosas webs pro derechos de los indios americanos. Si os preguntáis que es esto del “Fake First Nation”, siendo breves, son una serie de personas que se han apropiado de conceptos espirituales de los indios americanos y se han forrado a costa de vender terapias falsas diciendo que son descendientes de los nativos. Por eso en ninguna web rigurosa y seria de los Lakota hay absolutamente nada sobre los nueve animales totémicos de cada persona, porque es un concepto inventado para vendernos productos espirituales consumibles. Como lamentablemente tantos otros libros, y es que el rigor en las publicaciones en castellano es bastante lamentable.

Como conclusión, no recomiendo ni el libro ni las cartas por no respetar la cultura en que supuestamente se basan. Si os gusta el tema de los animales de poder y el chamanismo os recomiendo a Michael Harner, que al menos no se apropia de la cultura de nadie para presentarnos sus teorías.

Y como siempre un último apunte: si tienes estas cartas y te encantan, no te sientas ofendid@ por estas palabras, seguramente no sabías que estabas comprando un fake cuando el libro llegó a tus manos, y puede que te funcione perfectamente porque a través de él hayas podido conectar con esa parte natural que nos liga a los animales, en ese caso, me alegro de que este libro haya llegado a tus manos, y te animo a que investigues más, con otras publicaciones más serias ;)

Un abrazo a todos,

Isabel.

 

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