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La perturbación de un lugar sagrado

Los tornados son totalmente impredecibles. A día de hoy los meteorólogos son capaces de detectar las nubes que potencialmente pueden desatar uno, pero es prácticamente imposible predecir dónde tocarán tierra y saber qué trayectoria llevarán. Esta impredecibilidad unida a la devastación que causan los convierten en uno de los fenómenos meteorológicos más destructivos.

Con estos precedentes no es de extrañar que en Estados Unidos (uno de los países que más tornados registran) los nativos reverenciaran con una mezcla de miedo y respeto a estos fenómenos.

Una de las funciones del chamán en la tribu era la de proteger a los habitantes de los fenómenos de la naturaleza mediante un diálogo con los espíritus para conocer sus deseos y, así, evitar daños terribles. Un ejemplo de esta función de protector frente a la furia meteorológica la tenemos en la ciudad de Topeka, en el estado de Kansas.

En esa ciudad existe un monte llamado Burnett con una leyenda que ha sido transmitida por los líderes espirituales de la tribu Potawatomi. Dicha leyenda cuanta que mucho tiempo atrás un gran tornado recorrió las praderas de la zona destruyendo todo a su paso: campos destrozados, seres humanos y animales muertos… La devastación provocada por esta fuerza de la naturaleza sumió a los Potawatomi supervivientes en la pobreza, los cuales rogaron al Gran Espíritu que bendijera y otorgara al monte Burnett la capacidad de detener a los tornados.

A su vera se enterró a las víctimas del tornado, así que el monte se convirtió doblemente en un lugar sagrado: era la tierra del descanso de los muertos y, además, había sido bendecida con la protección del Gran Espíritu, la única condición para que dicha protección surtiera efecto fue que no se perturbara este lugar sagrado.

Las generaciones crecieron con esta historia grabada a fuego, se respetaba a la montaña y ella protegía a los habitantes de los espíritus del viento. Pero ya sabemos que la sabiduría se va diluyendo con el tiempo y con el progreso todas estas historias de espíritus protectores y montes sagrados solo quedan como algo pintoresco de la zona. Así que en el año 1960 la fuerza de la modernidad llegó a Topeka con la construcción del desvío de la autopista interestatal que rajó la cara norte del monte Burnett. Con esta acción el lugar sagrado había sido perturbado y modificado.

La desgracia no sobrevino inmediatamente, no fue hasta el 8 de junio de 1966 cuando la ciudad de Topeka se vio golpeada con uno de los mayores tornados que han sacudido los Estados Unidos. Un EF5 -el penúltimo en capacidad destructiva según la escala de Fujita, con vientos de 300 kilómetros por hora y con la capacidad de levantar casas enteras- recorrió las calles de la ciudad durante 34 minutos, dejando a su paso 16 muertos, 500 heridos y un coste económico de 100 millones de dólares, hasta la fecha el tornado que más daños económicos ha causado en la historia de Estados Unidos.

¿Fue una simple casualidad que seis años después de la construcción en el monte Burnett sobreviniera un tornado de categoría EF5 en la ciudad de Topeka?

Puede que sí o puede que no, lo cierto es que esta historia es una prueba más de la profunda desconexión con la naturaleza y la falta de respeto hacia el mundo natural y espiritual. Nuestros antepasados “sabían” que había lugares sagrados que no podían ser perturbados, hoy en día esta sabiduría se menosprecia y cualquier lugar es susceptible de ser explotado, sin importar el coste que pueda llegar a suponer.

Silvia.

Fuente: Kansapedia y Wiskigeamatyuk

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