Seguro que pocas veces os habéis parado a pensar que el fuego es el primer elemento que controló el ser humano. El primer elemento que logró dominar y que significó el punto de inflexión para la raza humana. El fuego se consiguió crear de la nada, transformó alimentos, dio calor a los hombres, alejó a las alimañas… Fue el “hechizo” creado por el hombre que dio protección, calor y alimento. Con todo lo que significó es lógico que el fuego fuera sacralizado, era el elemento protector por excelencia y emisario del dios solar, el disco que cada mañana aparecía en el horizonte con su luz y calor.

Hoy en día ya casi hemos olvidado la importancia que tiene el fuego, en la sociedad occidental el calor directo de este elemento ha mutado en calefacciones, placas de inducción o luces LED, sin embargo el fuego sigue vivo en nuestra memoria ancestral.

En lo más profundo de la Tierra hay fuego y en lo alto del cielo también lo hay. Como elemento mágico el fuego representa la conexión entre lugares inaccesibles para el ser humano, mundos lejanos pero desde donde nos llega el calor, así de poderoso es este elemento.

Símbolo alquímico del fuego

El fuego no es solo calor, protección y benevolencia, también es un elemento que, desencadenado, significa la destrucción total, por lo tanto el hombre lo ha adorado y temido a partes iguales.

Esta dualidad nos permite trabajos mágicos muy diversos.

Podemos invocar la faceta protectora del elemento fuego si quemamos una vela ritualizada con hierbas orientadas a dicha protección, por ejemplo el romero. Si tenemos cerca una estufa de leña podemos quemar troncos de pino o piñas, además de romero, todos ellos vegetales protectores. Obviamente mientras realicemos este acto mágico debemos concentrarnos en la intención, sino simplemente estaremos echando leña a la estufa.

Velas de cera natural ritualizadas con hierbas protectoras.

Como purificador de las energías negativas el fuego es el elemento más directo y rápido cuando no tenemos tiempo de realizar un ritual más concreto. Por ejemplo podemos quemar inciensos purificadores mientras visualizamos como las energías negativas son consumidas por el fuego y el humo. También podemos quemar pertenencias que nos traigan dolor por estar ligadas a recuerdos negativos (regalos de una persona que nos traicionó, o una persona difunta), centrándonos en liberar ese dolor a través del fuego.

Como potenciador de la energía el fuego nos pone en contacto directo con la energía masculina asociada al Sol y para adquirir esta energía podemos hacerlo cargando el mineral solar por excelencia: el oro. ¿Cómo lo hacemos? Dejando al sol un anillo, colgante o pulsera de oro. De nuevo la intención es importante, cuando carguemos el oro nos concentraremos en la intención, en este caso que el poder energético del sol se transfiera al metal y nos lo transmita a nosotros cuando lo necesitemos.

Ligado a la energía solar y la fuerza de este astro el fuego también nos insufla de energía creativa, es el motor que empuja nuestra capacidad de crear y construir cosas. Si nos sentimos bloqueados podemos apelar a esta capacidad creadora y regeneradora, sobre todo en temas relacionados con la creatividad (nuevos proyectos, nuevas ideas, etc). Para trabajar con el elemento fuego este aspecto creativo podemos o bien encender una vela y meditar con ella pidiendo al fuego fuerza y creatividad, o bien escribir en un papel el motivo de nuestro bloqueo y quemarlo visualizando así como la fuerza del elemento entra en nosotros y nos da su fuerza creadora.

Materiales y lugares que nos permiten conectar con el elemento fuego:

  • Velas.
  • Inciensos.
  • Oro.
  • Fogatas.
  • Cualquier lugar donde nos dé el sol de medio día.
  • Zonas volcánicas.

    Silvia & Isabel.

Post relacionado: La magia del elemento Tierra.

Un pensamiento para “La magia del elemento Fuego”

  • Félix Zubiaga Legarreta

    El fuego que nos ilumina y calienta, cuando falta el sol, llamado UTU>SU por los sumerios, es el calor vital. Los humanos no cejamos hasta introducirlo en el hogar, para que acomodara nuestra temperatura. La combustión químico-orgánica de lo que comemos, nos permite introducirlo también en el cuerpo, mediante la sangre. Siempre habrá una vela en la liturgia de nuestra vida. Ondo izan.

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