Dos de los cuatro elementos son totalmente imprescindibles para la vida e interactuamos con ellos a diario. Son agua y aire. Sin ellos no podríamos vivir, así de mágicos e importantes son. Hoy en concreto hablaremos del agua, de su simbolismo y de cómo podemos trabajar energéticamente con este elemento dinámico y emocional.

Símbolo alquímico del agua

El planeta Tierra está formado en su mayoría por este elemento, nuestro cuerpo es agua en un 90%. Es el líquido imprescindible para el desarrollo de la vida, el elemento que hace especial a nuestro planeta y del que estamos formados. Por ello este elemento es al que estamos más ligados aunque no nos demos cuenta, no reparamos en lo importante que es el agua, al igual que no reparamos en cosas tan cotidianas como los sueños, los sentimientos o la intuición, todos ellos ligados a este elemento que tanto nos aporta.

Elemento emocional.

El agua es sutil, delicada y suave cuando corre por un arroyo o cae en forma de llovizna; pero también es un elemento mortífero cuando está descontrolado. Por algo se dice que el agua está directamente relacionada con las emociones; ellas son capaces de expresar lo mejor del ser humano o lo peor si no somos capaces de controlarlas, por ello es recomendable trabajar con el elemento agua si estamos pasando momentos delicados en el plano emocional, este elemento nos ayudará a recuperar el equilibrio poco a poco, sin sobresaltos ni traumas.

Una manera de ir recuperando el centro cuando estamos desorientados por culpa de los sentimientos mal llevados es hacer una meditación con el elemento agua como protagonista. Es muy sencillo, en una habitación a oscuras encenderemos una vela azul, cogeremos una calcita y vaciaremos la mente de pensamientos con un sonido acuático de fondo (hay miles en Youtube, aquí abajo os dejamos un ejemplo).

Podemos estar el rato que necesitemos, al acabar escribiremos en un papel el causante de nuestro malestar emocional y tiraremos el papel a una corriente de agua (río, mar o por el retrete si no tenemos más opciones).

Despertar la intuición.

Antes de explicar cómo podemos despertar la intuición definamos qué es la intuición. Intuición es todo aquello que podemos vislumbrar en el otro sin que haya comunicación verbal, es conocer cómo se siente la otra persona sin que nos diga ni una palabra, es saber que algo va a pasar sin tener pistas previas que nos lo puedan indicar. En definitiva, es esa capacidad de «leer» el estado emocional de otros o de leer el futuro más cercano sin necesidad de instrumentos, simplemente con nuestro pensamiento. Parece una capacidad digna de súper héroes, pero en realidad es algo inherente al ser humano, sino fijaos en la intuición de las madres, ellas siguen teniendo ese vínculo sagrado con sus hijos, un vínculo que todos podemos establecer con cualquier persona.

¿Cómo volvemos a resucitar esta capacidad?

El agua es el elemento del inconsciente, de los más profundo de nosotros mismos y del Otro Lado, por lo tanto trabajar con él nos ayudará a despertar a esa otra realidad, a los mundos sutiles, y a ser más receptivos. Desde antiguo se ha dicho que el agua es un portal, los pozos, los lagos, las balsas… Todos ellos son espejos que nos devuelven nuestro reflejo, pero también son puertas al Otro Lado, por lo tanto para recuperar la intuición perdida podemos mirar nuestro reflejo en una superficie con agua centrándonos en nuestro interior, en lo que somos, en lo que podemos ser y con la firme intención de recuperar la intuición perdida. No es trabajo de un día, no será un abracadabra y ya está, si realmente queremos conseguir algo, debemos ser constantes. Recordad: el camino fácil no existe.

Potenciar la energía pasiva y constante.

Este elemento también puede ser un buen aliado si carecemos de disciplina a la hora de abordar tareas, si nos cuesta empezar nuevas actividades o si las dejamos a medias. Si algo tiene el agua es que es imparable, no se detiene y tarde o temprano consigue sus objetivos, ya sea moldear una pequeña piedra o crear un cañón como el Gran Cañón del Colorado.

Así que si somos personas pasivas que nos cuesta tirar hacia adelante los proyectos lo que necesitamos es la energía de un elemento que sea constante, no de un fuego y su impetuosidad, ya que probablemente al consumirse ese fuego se nos consuman las ganas de continuar la tarea, sin embargo trabajar con agua nos otorgará esa energía sutil, pero constante, pasiva pero duradera.

Para invocar a este elemento a la hora de abordar un proyecto la mejor manera es escribir lo que queramos conseguir en un papel con la luna llena. Asociaremos ese proyecto a una joya de plata (cadena, anillo, pulsera…) y la cargaremos con esa luna y con nuestra intención. Llevaremos siempre encima esa joya y cada luna llena volveremos a escribir el proyecto y recargaremos nuestro amuleto.

Podéis variar el ritual con lo que os sintáis más cómodos: escribir es una piedra, llevar un cuarzo en vez de plata, trabajar delante de una masa de agua en vez de hacerlo durante la luna llena… Pero lo que no puede variar es la repetición, si realmente queremos invocar el agua en su faceta de elemento constante, los primeros que debemos mostrar un mínimo de constancia somos nosotros.

Materiales y lugares que nos permiten conectar con el elemento agua:

  • Luna llena.
  • Ríos, mar, lagunas…
  • Cantos rodados.
  • Cuarzos blancos, piedra luna y calcita.
  • Color azul.

La magia del elemento Tierra.

La magia del elemento Fuego.

2 pensiamientos en “La magia del elemento Agua

  • Felix Zubiaga Legarreta

    Cuando digo que “alguien nos baila el agua”, cielos, nubes, luna, alguien se sirve del agua para comunicarse continuamente con nosotros. Alguien maternal, como el agua misma, del que hemos recibido la existencia: nos limpia, alimenta, nos cura, nos refresca, nos sacia. Eso quiere decir que, si bien de inmediato es “hermana agua” definitivamente es Diosa Madre sobre cualquier otro arquetipo anterior. Ondo izan.

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  • Félix Zubiaga Legarreta

    El agua es el elemento maternal cuyo símbolo es AN «cielo», pues el agua procede la ANUBI>NUBE «cielo rebajado» (según el vascuence) y me pregunto. ¿Por qué tantas mujeres se llaman ANA? Y, aveces, duplican las NN, como en NANA. «Hermana agua» le llamaba S. Francisco. La verdad es que alguien nos «baila el agua». Ondo izan.

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