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La ira, la rabia y el rencor son sentimientos claramente negativos, sentimientos que nos queman por dentro y traen consecuencias negativas. Son sentimientos que todos tenemos dentro y que se pueden manifestar en cualquier momento, saberlos dominar es necesario para nuestra salud física y espiritual.

La leyenda que os traemos hoy habla de cómo podemos dominar estos instintos oscuros. Es la leyenda del Lobo Blanco y del Lobo Negro, un cuento de la tribu Cherokee que se ha popularizado gracias a Internet y que tiene dos finales, el final corto y el final largo y profundo.

La leyenda dice así:

Un hombre dijo a su nieto: “siento como si dentro de mi corazón tuviera dos lobos que están peleando. Uno de ellos es violento, iracundo y vengativo; el otro es compasivo, amoroso y amable”.

El nieto preguntó: “¿Cuál de ellos ganará la batalla y se quedará en tu corazón?.

El hombre respondió: “El lobo que yo alimente”.

Sin embargo hay una versión “extendida”, por así decirlo, de la leyenda que nos da una visión más profunda:

Un hombre dijo a su nieto: “En mi corazón viven dos lobos, uno es blanco y el otro negro. El blanco es compasivo, amoroso y amable; y solo pelea cuando tienen que cuidar a los demás o a él mismo. El lobo negro es violento, iracundo y vengativo; se enfada ante cualquier circunstancia y pelea sin ninguna razón, lleno de odio e ira. Solo causa problemas”.

El nieto preguntó: “¿Quién ganará la batalla en tu corazón?”

El abuelo respondió: “Los dos, porque si solo me dedico a alimentar al lobo blanco, el negro se esconderá y atacará al blanco al menor descuido. Y si solo alimento al lobo negro se hará más fuerte y atacará cuando menos lo espera. Por eso los dos lobos tienen que vivir en equilibrio”.

El niño, intrigado, preguntó: “¿Cómo es posible que los dos ganen?”.

El hombre respondió: “El lobo negro tiene cualidades necesarias: es astuto, tenaz, valiente y fuerte, es un estratega; cualidades que no tiene el lobo blanco. Sin embargo el lobo blanco es compasivo y sabe ver lo que es mejor para todos. El lobo blanco necesita al lobo negro y el lobo negro al blanco, alimentar solo a uno de los dos destruiría al otro y acabaría destruyéndote a ti mismo. Alimentar a ambos es mantener el equilibrio, significa que ambos sacarán sus mejores cualidades en el momento preciso y tú los podrás controlar”.

La moraleja de esta leyenda es bien clara: debemos aprender a convivir con todos nuestros sentimientos, sin reprimirlos ni ignorarlos, ya que hacerlo significa renunciar a una parte de nosotros y esa renuncia nos pasará factura a la larga. Es nuestra obligación saber controlar todos los sentimientos, conocernos a nosotros mismos para sacar la parte positiva de cada uno de ellos.

Silvia.

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