Con el ajetreo de la vida que llevamos bastante tenemos con no dejarnos la cabeza en cualquier rincón, así que es prácticamente ciencia ficción ser conscientes de una intuición y mucho más difícil hacerle caso. Pero a veces ocurre que notamos como una punzada, algo muy sutil en nuestro interior que nos susurra, pero no logramos escuchar qué nos dice, sin embargo cuando se hace realidad el suceso nos quedamos con la sensación de «sabía que iba a pasar algo». Este fenómeno de la mente es más común de lo que pensamos, por eso hoy vamos a intentar de aclarar algunos conceptos.

Intuiciones conscientes. Son las que se forman por un proceso consciente de nuestro cerebro: procesamos los hechos, contrastamos la información y nos basamos en experiencias pasadas para elaborar esa “intuición” que acaba convirtiéndose en realidad. Son los típicos consejos de: “no hagas eso o acabarás mal” que suelen cumplirse. Esta fase la dominamos todos en mayor o menor grado, ya que obedece al proceso de causa-efecto, y es la que nos permite tomar decisiones y no meter la pata muy a menudo, ya que el recuerdo de errores pasados nos hace “intuir” que si tomamos una decisión parecida acabaremos mal. ¿Por qué las intuiciones que se cumplen suelen ser negativas? Es un tema evolutivo, el ser humano para sobrevivir tenía que procesar la información del entorno, de ello dependía su supervivencia, así que “refinar” esta intuición era la diferencia entre vivir y morir, ya que la decisión se reducía a: “¿si voy por ahí me comerá un depredador?”.

Intuiciones inconscientes. La línea entre intuiciones conscientes e inconscientes es delgadísima, siguiendo con el ejemplo anterior: ¿qué le hacía tomar la decisión a ese antepasado nuestro de no caminar en esa dirección? El día es soleado, la visibilidad es buena, no hay peligro aparente, pero algo en su interior ha hecho que suenen las alarmas, así que cambia su camino y se da cuenta de que ha evitado pisar una serpiente venenosa que estaba oculta a la vista. Ese ejemplo se dio millones de veces en la antigüedad, permitiendo vivir y reproducirse a los que hacían caso de esas “intuiciones”. ¿Y los que no les hacían caso o no tenían tan desarrollada esta capacidad? Pues igual alguno sobrevivía, pero muchos acabaron muriendo. Los del primer grupo no solo consiguieron reproducirse, sino que legaron al que Jung llamó “inconsciente colectivo” una serie de peligros que era neceario evitar, y también la “capacidad” de evitarlos. Una capacidad que invertía el proceso natural de “causa-efecto” y hacía capaz al ser humano de vislumbrar primero el efecto para evitar la causa.

Estas intuiciones inconscientes que consiguen “ver” el futuro se llaman precogniciones y dependiendo de lo lejos que “veamos” en el tiempo tienen más aire sobrenatural, aunque ninguna tienen una explicación científica. Es decir, da igual que consigamos evitar por segundos una rama que se nos cae encima porque hemos “intuido” que algo pasaba o hayamos tenido un sueño premonitorio en el que tenemos un accidente de coche, ambas obedecen al mismo fenómenos de invertir la “causa y el efecto”, y no sabemos cómo se producen a nivel científico, aunque se han hecho experimentos para comprobar que el fenómeno de ver antes el efecto que la causa era real, os invito a leer las conclusiones del experimento “Sintiendo el futuro: evidencia experimental de influencias retroactivas anómalas en la cognición y el afecto” que realizó el psicólogo social Daryl Bem  y que se publicó en 2011, ya que es una de las pocas veces que se ha estudiado este fenómeno en el laboratorio y las conclusiones son interesantes.

Observación consciente. ¿Cómo conseguimos desarrollar esta intuición inconsciente y hacerla consciente en nuestra vida? ¿Cómo hacemos para que el fenómeno no sea aleatorio y podamos controlarlo? Os daré un pequeño consejo que os puede ayudar a encontrar la respuesta a estas preguntas: trabajando la unión entre cuerpo y mente podemos acercarnos a acariciar estas capacidades sutiles de la mente humana. La observación consciente que se trabaja en meditación es el primer paso, ya que cuando hablamos de precognición, intuición, etc, estamos hablando de energías muy sutiles que se tienen comprender con las capacidades más sutiles de nuestra mente, es prácticamente imposible entender todo esto con la mente más analítica y racional, ya que nos pone ante nuestro ojos un universo del que aún no entendemos prácticamente nada.

Silvia.

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