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Hoy os vamos a tratar de explicar un concepto imprescindible para todos aquellos que quieran saber algo sobre chamanismo. Se trata del concepto de estado alterado de conciencia.

Michael Harner en sus estudios sobre chamanismo diferenció dos realidades: la Realidad Ordinaria, la que vivimos cada día cuando nos relacionamos con nuestro entorno físico, hablamos, trabajamos, etc… y la Realidad No Ordinaria, la que experimentan los chamanes cuando entran en estado alterado de conciencia y pueden interactuar con el mundo espiritual.

Esta última realidad, la Realidad No Ordinaria, no solo está al alcance de los chamanes, nosotros a diario también entramos en contacto con esa realidad de forma inconsciente cuando soñamos o consistentemente si dominamos alguna técnica para que nuestro cerebro entre en estado alterado de conciencia.

En anteriores post ya os hemos explicado que en chamanismo se entra en estado alterado de conciencia para viajar por el Árbol de los Mundos y poder relacionarnos con los Animales de Poder o Guías que nos ayudarán en nuestro crecimiento espiritual o nos harán reflexionar para que encontremos soluciones a problemas de nuestro día a día. Suena sencillo, pero no lo es, ya que la mente de todo aquel que ha nacido y se ha criado en las sociedades urbanitas occidentales ha perdido la conexión con el mundo espiritual y escuchar hablar de “ir a otra realidad para hablar con entidades no físicas” le suena a ciencia ficción. Sin embargo para las sociedades que todavía mantienen raíces con el chamanismo, la Realidad No Ordinaria es tan real como la nuestra, no dudan de su existencia y saben cómo acceder a ella para enriquecerse con sus conocimientos.

 Cada realidad, la Ordinaria y la No Ordinaria, tiene su particular estado de conciencia. Cada realidad puede ser percibida con éxito solo cuando uno está en el estado de conciencia adecuado.

La Senda del Chamán, Michael Harner.

¿Pero que es un estado alterado de conciencia?

La mente todavía es un territorio inexplorado con muchísimos cabos sueltos y funciones desconocidas. Un ejemplo lo tenemos en el sueño, todo el mundo sueña, pero todavía no hay una explicación categórica que explique por qué soñamos y por qué de vez en cuando suceden fenómenos extraños, como por ejemplo los sueños premonitorios.

Volviendo al tema de los estados alterados de conciencia se podrían definir como aquellos estados de la mente que no son normales, y cuando decimos “normales” nos referimos al estado mental que tenemos la mayor parte del día mientras realizamos nuestras actividades diarias. Cuando el estado mental se altera, ya sea con drogas, sonidos repetitivos, actividades monótonas, meditación, etc, la mente abre unas puertas desconocidas que nos permiten adentrarnos en reinos igualmente desconocidos.

Desconocidos para las mentes occidentales, sin embargo para las sociedades chamánicas estos mundos eran conocidos y sabían cómo acceder a ellos:

Si uno está cruzando una calle muy transitada, el estado de conciencia utilizado es diferente al usado para entrar en la realidad chamánica.

Un chamán es completamente consciente del estado de conciencia adecuado para cada situación que ha de afrontar y entra en ese estado alterado de conciencia cuando lo necesita.

La Senda del Chamán, Michael Harner.

El paso fundamental para todo aquel que quiera adentrarse en el mundo del chamanismo es conocer que el cerebro tiene diferentes estados de conciencia y ser capaces de “elegir” el más adecuado según la actividad.

Más ejemplos siguiendo la cita anterior de Michael Harner, no podemos tener el mismo estado de conciencia cuando estamos pasando una tarde con amigos que cuando tenemos que ponernos a estudiar para un examen. Tampoco podemos tener el mismo estado de conciencia cuando nos vamos a dormir que cuando salimos a correr. Cuando no somos capaces de controlar estos estados de conciencia ocurren los desequilibrios como el insomnio, el aburrimiento, la falta de concentración…

Y ocurre lo mismo en el caso del estado de conciencia necesario para adentrarnos en la Realidad No Ordinaria. Tenemos que entrenar nuestra capacidad para desconectar nuestro cerebro del ruido de la realidad física para poder ser capaces de vislumbrar el Otro Lado. ¿Cómo lo hacemos? Lo primero y más importante, intentando reducir los estímulos de nuestro día a día. Cada vez tenemos más ruido a nuestro alrededor: estrés, móviles, ordenador, cientos de cosas por hacer… Esto hace que el cerebro siempre esté a pleno rendimiento y no sea capaz de bajar el ritmo, algo necesario para poder traspasar la puerta de acceso al Otro Lado.

Silvia.

 

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