Determinados sonidos son capaces de catapultar nuestra conciencia a niveles superiores, de ello ya hemos hablado muchas veces aquí en Kennari. El sonido del tambor chamánico, el cueco tibetano, el sonido difónico, incluso la música más elaborada, pero hay un sonido del que aún no habíamos hablado y que se dice que es el sonido mismo de la creación. El sonido OM.

Seguro que habéis visto este símbolo en infinidad de lugares: camisetas, tiendas de decoración, centros de yoga, tatuajes… Estos trazos se han integrado tanto en nuestra vida que pocas veces nos paramos a pensar en el significado profundo que tiene. Este símbolo es el OM, nada menos que la representación gráfica del sonido primordial del Universo según las tradiciones hinduísta, budista, jainista y taoísta.

El OM es un mantra, una palabra sagrada formada por tres sonidos: A-U-M. ¿Por qué AUM? Los sonidos A y U en sánscrito se pronuncian O, de ahí la forma más conocida de este mantra como OM en vez de AUM. Pero cuando lo recitamos el sonido no sería la O que conocemos, sino que sería un sonido a mitad de camino entre la A y la U.

Las referencias más antiguas al mantra OM las encontramos en el Mandukya Upanishad, el texto más corto de los Upanishad (textos sagrados hindúes comprendidos entre el siglo I y II d. C). En este texto se explica cada uno de los sonidos que conforman la sílaba sagrada. Según el Mandukya Upanishad las partes del OM se corresponden a los cuatro estados de la existencia. La A representaría el estado despierto (Vaishvanara), el estado en el que experimentamos el mundo a través de los cinco sentidos; la U (Taiyasa) sería el dormir experimentando sueños. La M (Prajna) sería el sueño profundo, el sueño sin sueños. AUM tiene tres sonidos pero los textos sagrados hablan de cuatro estados ¿cuál es ese otro sonido/estado? Este cuarto estado (Turiya) en el OM sería el silencio que queda tras la recitación, y como estado de la conciencia sería la totalidad, la integración, la conciencia que todo lo integra: Atman.

¿Cómo nos afecta este sonido? Hace tiempo ya os hablamos en un post del fenómeno de la resonancia simpática, así que no me extenderé demasiado, solo apuntar que este fenómeno es el responsable de que nuestro cerebro se sincronice con el sonido que escuchamos, así que imaginad la potencia de un sonido que se supone que es el sonido primordial del universo. Que el OM resuene en nosotros, que lo cantemos, significaría sincronizarnos con la vibración del universo y eso tiene unos efectos que van del plano más sutil al más denso.

¿Quién estaba al inicio del universo para saber cómo sonaba la creación? Según las tradiciones más antiguas aquellos sabios que conseguían alcanzar un estado meditativo profundo eran capaces de conectarse con estados superiores de conocimiento que les permitían “conocer”, “saber”, “iluminarse”. Estos sabios son los que escucharon ese sonido primordial y lo reprodujeron vocalmente con el sonido OM. Se dice que aquella persona que es capaz de entrar en un estado de meditación muy profundo puede oír esa vibración primordial, el OM residual de la creación que sucedió hace eones.

¿Qué beneficios puede aportarnos recitar el mantra OM? Dejando de lado la parte más metafísica, el OM tiene unos efectos físicos palpables y que podemos notar desde la primera recitación. El sonido crea una vibración en todo el cuerpo que calma el sistema nervioso y despeja la mente -por lo menos durante los segundos que dura la recitación-, además la sincronización de la que hablaba unos párrafos más arriba nos ayuda a fluir en la tarea que estemos haciendo, nos integra con las personas con las que estamos compartiendo el OM, por ello es el mantra de inicio y cierre de las clases de yoga.

¿Cómo integramos el OM en nuestra vida? Si sois practicantes de yoga seguro que habréis recitado el OM más de una vez, pero no hace falta practicar yoga para obtener los beneficios de esta palabra sagrada, es más, no hace falta ni siquiera recitarlo a viva voz, recitar el OM mentalmente también aporta beneficios, pero os invito a hacerlo en “voz alta” repetidas veces y a poder ser con más personas. Y si ya lo hacéis en un lugar con una buena acústica podréis vislumbrar la trascendencia que tiene este sonido.

Aquí os dejo el primer sloka (estrofa) del Mandukya Upanishad para cerrar este post que solo ha tocado la superficie de lo que es este sonido sagrado:

Todo este mundo es la sílaba OM. Su explicación es esta: el pasado, el presente, el futuro, todo esto no es sino OM. Además, todo aquello que trasciende las tres divisiones del tiempo, también es solamente OM.

Mandukya Upanishad

Silvia.

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