Cuando te adentras en el estudio profundo de las cartas del tarot se suceden unas casualidades que no se pueden pasar por alto, esto es lo que me ha ocurrido con el Ermitaño.

Hace tiempo que vengo estudiando sobre los lugares de poder, las energías que allí se mueven, las gentes que hicieron cultos en estos sitios, los sucesos extraños que allí ocurrieron. Si no sabéis qué es un lugar de poder, aquí ya hicimos un post sobre ello, pero en líneas generales son lugares donde las energías de la Tierra fluyen con mayor intensidad y son capaces de despertar nuestra conciencia para elevarla espiritualmente. Son sitios donde desde antiguo se han practicado cultos y, pese a que los cultos han cambiado, el lugar ha permanecido como centro del poder espiritual de la comunidad que allí se asienta.

Por lo general son lugares alejados, aislados, donde la naturaleza te envuelve, lugares perfectos para la introspección la meditación y la reflexión. ¿Y cómo se relaciona esto con la carta del Ermitaño? Si habéis leído algo de tarot sabréis que el ermitaño es el Arcano que nos habla de la introspección, la meditación, el trabajo espiritual reflexivo y solitario, por ello esta carta me parece la carta que mejor define lo que sentimos en un lugar de poder.

«El Ermitaño nos ofrece la posibilidad de la iluminación individual como una potencia humana universal, una experiencia no limitada a santos canonizados sino alcanzable, en algún grado, para toda la humanidad». Sallie Nichols, Jung y el Tarot.

Ermitaño del Tarot de Rider Waite portando el farolillo con una luz en forma de estrella (izquierda) y Ermitaño del Tarot de Marsella portando un farolillo con una luz menos evidente (derecha).

Esta capacidad de iluminación interior que nos recuerda la carta del Ermitaño también la tienen los lugares de poder. Juan García Atienza calificó a estos lugares mágicos o lugares de poder como “pasillos cósmicos que propician el acceso al plano de la realidad superior”, dicho de otra manera, estos lugares de poder serían trampolines que impulsarían nuestra conciencia para que lograra elevarse, por lo menos momentáneamente, y conectar con realidades trascendentes. Experiencias que nos es muy difícil tener cuando estamos metidos en el remolino de la vida cotidiana, sin un solo respiro para conectar con lo trascendente.

Y sobre esta búsqueda interior de la trascendencia es de la que nos habla el Ermitaño, pero aún hay algo más sobre esta relación entre lugares de poder y el Arcano número 9.

Estudiando la iconografía de la carta veremos que el Ermitaño lleva una luz en forma de estrella, la luz del conocimiento, de la búsqueda, la luz divina interior que todos llevamos dentro, pero ¿y si os dijera que la luz tiene un papel clave en los lugares de poder? Las luces populares (luces que aparecen en el cielo con movimiento inteligente y sin explicación lógica) han marcado desde hace siglos la ubicación de los lugares de poder, solo hay que echar un vistazo a la historia del descubrimiento de la Virgen de Montserrat que fue encontrada gracias a unas extrañas luces que guiaron a los pastores hasta la figura. Pero hay más lugares de culto en la naturaleza donde las luces populares tienen protagonismo: en Fátima en 1917 una especie de disco multicolor empezó a “bailar” ante el asombro de más de 1.000 personas. La estrella o la luz no solo aparece de manera física en la gestación del lugar sagrado, sino que la podemos encontrar formando parte del nombre del lugar con derivaciones que nos harán bucear en la raíz del nombre. Y en algunas ocasiones veremos la estrella formando parte de la decoración de la ermita o iglesia, gritando en silencio un secreto sobre lo que nos puede ofrecer ese lugar a nivel de reconexión con nuestra luz interior.

Rosetón de la catedral de Amiens (Francia).

“Hoy en día cada vez son más los que, desencantados por la esterilidad espiritual del paisaje exterior y la colectividad impersonal de nuestra sociedad, buscan conscientemente la luz interior oculta”. Sallie Nichols, Jung y el Tarot.

El Ermitaño, por lo tanto, nos estaría hablando de lo mismo que no habla un lugar de poder: introspección, conexión con la esencia divina, reconexión con nuestro interior. Una reconexión que podemos encontrar en estos lugares marcados por los signos que nos indican que allí, en ese sitio, podemos conectar con lo trascendente si llegamos a ellos como un ermitaño solitario, con la mente abierta para «ver» esa luz que todos tenemos pero que nos cuesta encontrar.

Silvia.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos
Responsable Kennari +info...
Finalidad Gestionar y moderar tus comentarios. +info...
Legitimación Consentimiento del interesado. +info...
Destinatarios No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal +info...
Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos. +info...
Información adicional Puedes consultar la información adicional y detallada sobre protección de datos en nuestra página de política de privacidad.

The Universe don't aloow you to copy this content