Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!

He podido observar hablando habitualmente con la gente, que por regla general se mezclan conceptos como purificar, proteger, cargar, limpiar, consagrar… Es importante que conozcáis las diferencias porque en cada caso estamos hablando de una acción diferente y con diferentes finalidades, aunque algunas de ellas son bastante similares.

Como se suele decir: empecemos por el principio. Cuando trabajamos energéticamente con un objeto (ya sea practicando brujería, magia ritual, chamanismo…), ya sea este un mineral, una varita, un péndulo, etc, lo primero que se suele hacer es purificar o limpiar el objeto. ¿Qué significa esto? Pues muy fácil, que vamos a borrar las huellas energéticas que ha podido acumular con el tiempo ese objeto, de forma que lo dejaremos “limpio” para que de ese modo cuando lo utilicemos no haya ninguna otra energía que altere o distorsione nuestro trabajo. Pero no hace falta que purifiquemos objetos sólo la primera vez que van a parar a nuestras manos, también podemos purificar nuestros propios objetos para así también ir limpiando las huellas que nosotros mismos dejamos en ellos, de este modo evitamos que se acumulen determinadas energías en el objeto.

Un ejemplo claro es un colgante que llevéis encima habitualmente. Como vuestro estado emocional no va a ser plano, sino que va a ir cambiando, ese colgante va a ir acumulando todo tipo de energía que emitáis. Si tenéis un mal día o una mala racha lo vais a cargar con energía negativa, por eso es muy habitual purificar o limpiar de vez en cuando los objetos que llevamos habitualmente.

¿Cómo podemos purificar un objeto? No hay un método único, dependiendo de la escuela o tradición que se siga hay métodos diferentes. El más habitual es dejar el objeto en agua y cubierto totalmente de sal durante un periodo de tiempo determinado (a veces tres noches de luna llena, otras veces se dice que hasta que la sal se consuma y se pueda ver una parte del objeto…). Otro método puede ser mediante alguno de los cuatro elementos: se puede pasar el objeto por la llama de una vela o fogata, también se puede enterrar el objeto en tierra durante tres noches o un ciclo lunar… También hay quien pasa el objeto sobre el humo del incienso o el que produce el romero seco al quemarse, pues se dice que eliminan las energías negativas.

Como siempre solemos recomendar, tampoco os obsesionéis ahora con ir purificando todo objeto nuevo que consigáis o que llevéis encima. ¿Es recomendable? Sí, pero tampoco pasa nada trascendental si no se hace. Recordad que al final se trata de encontrar un equilibrio, obsesionarnos con las cosas no nos llevará por buen camino… Tal vez os diría que purifiquéis objetos por los que sintáis un especial cariño, o con los que queráis trabajar algo muy concreto.

Bien, ya hemos hablado de purificar y limpiar, pero ¿Qué es cargar un objeto? ¿Es lo mismo que consagrar? Técnicamente no es lo mismo, aunque para mi aquí la línea que separa una cosa de la otra es tan fina que en ocasiones ambas prácticas se mezclan. Si entramos en el mundo de las definiciones, os diré que cargar energéticamente un objeto es proyectar en él una intención muy clara, de forma que lo dotamos de una energía enfocada a un determinado objetivo.

Por ejemplo, podemos cargar energéticamente un objeto con la intención de que nos proteja, o de que nos ayude a tener una mayor capacidad de Visión, o de que nos ayude a concebir… Las formas de realizar estas cargas son innumerables. Va a depender de la tradición que se practique o de las costumbres locales. Podéis encontrar en internet infinidad de rituales para cargar un objeto, desde los más simples a los más complejos. A veces la complejidad también depende de la finalidad que con que queramos cargar el objeto. ¿Hay alguno mejor que otro? No, son simplemente formas diferentes de trabajar. Como siempre lo ideal es encontrar el método con el que nos sintamos más a gusto.

Ya hemos hablado de lo que es cargar un objeto, nos queda tan sólo aclarar lo que es consagrar. Consagrar un objeto es convertirlo en algo divino, es decir, dedicar ese objeto a un poder mayor y dotarle de un propósito sagrado. ¿Cómo se hace esto? Aquí es donde os comentaba antes que la línea entre consagrar y cargar/purificar puede ser casi inexistente. Un objeto se puede consagrar por ejemplo a través de los elementos, por lo que podríamos meterlo en agua, abanicarlo, pasarlo sobre una llama y enterrarlo. ¿Os suenan algunas de estas prácticas? Hemos hablado de ellas cuando dábamos ejemplos de purificación, por lo que se podrían hacer ambas cosas a la vez. Aquí tal vez alguien muy purista podría criticar y decir que son cosas diferentes, pero de nuevo os respondería que no hay una única manera de trabajar energéticamente, no hay blanco o negro, no hay correcto e incorrecto, sólo maneras diferentes de trabajar.

Otra forma de consagrar un objeto podría ser dedicarlo a una divinidad, invocarla para que sacralice ese objeto, o incluso consagrarlo a la madre naturaleza, al dios sol, a los elementales, a los espíritus de la naturaleza, a algún animal de poder… Para mí es un acto muy mental, es sellar un trato de respeto con ese objeto, de tomar consciencia de la excepcionalidad del mismo y de su poder.

Y hasta aquí el post sobre las diferencias entre purificar, consagrar o cargar energéticamente un objeto. Si tenéis alguna duda estaremos encantadas de poder ayudar, y en próximos posts os daremos algunos consejos y ejemplos de rituales para purificar y cargar objetos basados en nuestras prácticas. Un saludo!

Isabel.

2 pensiamientos en “Diferencia entre purificar, consagrar y cargar energéticamente un objeto

  • Jose

    Usted consagra

    Responder
    • Kennari

      Hola José, si, yo consagro algunas de mis herramientas, pero sólo para uso personal. Un saludo!

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *