La fuente de todos nuestros problemas reside en nuestro interior, al igual que la fuente de todas nuestras soluciones reside en el mismo lugar.

Nosotros somos nuestro peor enemigo para el avance en cualquier ámbito de la vida, ya sea laboral, personal o de salud. Estas palabras todos las conocemos, todos hemos sido testigos de cómo nosotros mismos nos hemos puesto la autozancadilla en algún momento de la vida, adquiriendo hábitos nocivos o poco saludables, siendo mezquinos, mintiéndonos a nosotros mismos o mostrando una terrible falta de amor propio. Cuando nosotros mismos estamos dentro de esta espiral no somos conscientes, sin embargo somos muy capaces de detectar estos patrones en los demás. Esta semana, por poner un ejemplo, he tenido la ocasión de ver cómo alguien necesitaba urgentemente hacer un cambio en el chip interior, un cambio que pasaba por una solución simple y a la vez compleja: despertar el poder interior.

Pero, ¿cómo definiríamos el poder interior? Es complicado explicarlo con palabras, sería un cúmulo de conceptos tales como: autoestima, disciplina, equilibrio, fuerza de voluntad y un ingrediente que puede que os sorprenda: una pizca de ego. El ego parece que es el enemigo a batir, una palabra que ha adquirido mala fama. Ser egoísta, ser egocéntrico, tener un ego desbordado son palabras con unos tintes claramente negativos, pero tener una falta total de ego nos dará muchísimos problemas. No saber enfrentarnos a nuestros miedos e inseguridades nos hará ir perdiendo poco a poco nuestro poder interior y, a la larga, perderemos nuestra identidad, nuestro centro, el “yo” se diluirá y aparecerán los problemas.

¿Qué tipo de problemas podemos tener si no sabemos mantener nuestro poder interior?

  • Autoestima baja. Creemos que no valemos nada y que los demás no nos valoran. Sentimos que nadie nos quiere cerca, que nos rehuyen y que somos unos inútiles. La baja autoestima magnificará señales y comentarios de los demás que, en esencia, no tenían la intención de herir, pero que la persona con baja autoestima los traduce en un ataque directo hacia ella. El problema evidentemente se agravará si los comentarios tienen intención de herir, entonces la persona con baja autoestima no dispondrá de herramientas para defenderse y su baja autoestima se magnificará.
  • Nula fuerza de voluntad. Cualquier reto, ya sea físico o mental, se percibe como insuperable, como algo de proporciones bíblicas que somos incapaces de afrontar. El “no puedo”, “yo no soy capaz”, se convierte en la frase preferida de la persona que se verá superada por la rutina, la pereza y la falta de fuerza mental para poder hacer ese cambio que necesita en su vida.
  • Depresión. El monstruo final a batir y el enemigo al que todos, en algún momento, hemos tenido que enfrentarnos. La depresión es un monstruo que puede aparecer en cualquier momento, por cualquier circunstancia y, lo peor, es que es muy complicado deshacernos de él, sobre todo si nuestro poder interior está en horas bajas. Si nuestro poder interior es fuerte, un bache de la vida se superará más tarde o más temprano, pero si poco a poco hemos ido perdiendo nuestro poder interior, cualquier eventualidad se verá como algo insuperable y será una piedra más que nos hundirá más profundamente en la miseria.
  • Enfermedades físicas. Cuando perdemos totalmente nuestro poder interior entramos en una dinámica autodestructiva a todos los niveles que se traduce en diferentes enfermedades físicas. Un problema físico no resuelto puede derivar en un problema emocional y, a la larga, en una enfermedad. O un problema emocional puede acabar mermando nuestra salud si no sabemos afrontarlo. Ya os contamos aquí la importancia de los cuatro cuerpos para mantener nuestro equilibrio, un equilibrio que está profundamente relacionado con nuestro poder interior.

¿Cómo podemos despertar el poder interior?

  • Deporte. El ejercicio es la manera más simple y barata de prevenir la pérdida de poder interior, incrementar nuestra autoestima y nuestra energía. Hace tiempo ya os hablamos de la importancia del deporte para nuestro desarrollo personal, ya que a nivel físico el ejercicio libera una serie de hormonas que nos aportan bienestar y ello repercute a todos los niveles. Sin embargo para hacer deporte hace falta un ingrediente básico: la fuerza de voluntad y esta fuerza la podemos ir recuperando con la siguiente técnica…
  • Técnica kaizen (clicad aquí si queréis profundizar en lo que es esta técnica). Esta sería la técnica ideal para persona con un problema leve de falta de poder interior, alguien que puntualmente haya tenido un bajón de energía, se haya relajado demasiado o haya pasado por un bache puntual y necesite una técnica que le ayude a volver a poner las cosas en su lugar. Esta técnica permite que los retos se vean más asequibles, que no nos agobiemos y, en definitiva, que podamos ir cambiando lo que no nos gusta sin que implique un gran desgaste psicológico.
  • Chamanismo. La práctica del cahamanismo nos puede ayudar de muchas maneras, una de ellas es la recuperación de nuestro poder interior. Durante la práctica chamánica descubrimos cuál es nuestro animal de poder y dicho animal nos puede ayudar en nuestro día a día de muchas maneras, una de ellas es a recuperar el poder perdido, ese poder que necesitamos tener para curarnos y avanzar a todos los niveles.

Cualquier forma de recuperación del poder interior pasa, inevitablemente, por dejarnos ayudar. Tenemos la malísima costumbre de quejarnos, explicar nuestro problemas, escuchar consejos y no aplicarlos. Pensamos que solo con nuestra voluntad podemos cambiar determinados patrones, pero tenemos que tener claras nuestras limitaciones, será la única manera de recuperar ese poder interior que sí que nos permitirá cambiar patrones por nosotros mismos.

Silvia.

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