Los dones o capacidades “extrasensoriales” son algo que nos gustaría tener a todos. Poder tener sueños premonitorios, ser capaces de saber lo que piensa o siente otra persona, poder detectar lugares especiales… Y un largo etcétera. Sin embargo qué pasaría si os dijéramos que todos somos capaces de estas y muchas más capacidades “paranormales”.

Todo el mundo dispone del “tercer ojo” el problema es que a medida que pasan los años, que crecemos, vamos olvidando la capacidad de ver. Y digo olvidando y no perdiendo porque realmente lo que ocurre es que este sexto sentido se nos atrofia, no es que se quede inútil.

Todos al nacer disponemos del órgano para percibir las energías sutiles, pero dicho órgano tiene que desarrollarse poco a poco, al igual que los ojos, oídos, piernas, brazos… deben ir madurando hasta alcanzar su pleno desarrollo. Como cualquier otro miembro de nuestro cuerpo, si no lo entrenamos, acabará atrofiándose, así de sencillo. Si de pequeños nos impiden caminar, por mucho que tengamos piernas sanas, no sabremos usarlas. Lo mismo ocurre con el tercer ojo, prácticamente hemos olvidado cómo entrenarlo para que logre su pleno desarrollo. Tenemos nociones de cómo despertarlo, pero estas nociones las empezamos a practicar en época adulta y para mucha gente es demasiado tarde.

tercer ojo

Así que el título del post quedaría respondido con: los dones se manifiestan nada más nacer, el problema es que casi nadie se preocupa de cuidar la salud del tercer ojo de los niños, y lo más normal que ocurra es que los pequeños vayan perdiendo las capacidades innatas. Sin embargo hay una época en la que todavía estamos a tiempo de mantener vivo este sexto sentido, esa época es la pre adolescencia y adolescencia, unos años turbulentos, complicados y con unos cambios físicos que pueden impulsar las capacidades innatas.

Durante estos años de cambios se da una curiosidad, los chavales sueles interesarse por todo lo oculto. Magia, ovnis, fantasmas… Las historias de magia y fantasía de la infancia mutan en un interés por los temas misteriosos y acaban descubriendo las historias de brujería de su pueblo, los mitos de su ciudad, los lugares mágicos de su país, las historias extrañas que han vivido sus familiares… Este es el momento en el que, si nosotros mismos tenemos interés por estos temas y por el desarrollo espiritual, podemos ayudarles a despertar sus capacidades innatas a través de cosas tan sencillas como:

  • Libros. Por ejemplo todos aquellos que hablen de misterios de la historia, lugares misteriosos de nuestra región o país… O aquellos libros de una temática del misterio concreta que veamos que le interesa a nuestro hijo. Aquí recomendamos indagar un poco y buscar aquellos libros que tengan un trabajo de investigación serio detrás.
  • Programas de radio o podcast. En la red hay miles de programas de misterio, realmente vivimos una época dorada de estos temas, pero al igual que con los libros, con los podcast hay que saber elegir. Personalmente recomiendo el programa La Escóbula de la Brújula, ya que trata una gran variedad de temas y lo hace desde un punto de vista crítico y desenfadado, perfecto para acabar de despertar la curiosidad y que los chavales muevan el culo e investiguen por ellos mismos. La plataforma Ivoox es el lugar perfecto para encontrar podcast tanto actuales como antiguos. Aquí podréis escuchar Universo Iker, Espacio en Blanco o La Rosa de los Vientos, así como programas míticos como Milenio 3.
  • Programas de televisión. Aquí solo hay uno que recomendar, pero vale la pena, obviamente estamos hablando de Cuarto Milenio.
  • Películas. Yo creo firmemente que algunas películas de fantasía o ciencia ficción esconden un conocimiento del mundo invisible que solo es posible transmitir a las grandes masas de manera amena y escondido tras el velo del lenguaje cinematográfico. En este apartado podríamos meter un montón de películas, pero la lista sería larguísima, así que aquí van unas cuantas. Sobre el tema de la brujería más típica, pero con notas de «verdad»: Jóvenes y Brujas, y Prácticamente Magia. I Origins para entender cómo el mundo invisible se comunica con nosotros a través de señales sutiles.

El tercer ojo necesita de quietud, sosiego y un completo equilibrio, tres patas de una mesa que en el mundo actual no tenemos. ¿Quién dedica tiempo al día para la autocontemplación? O simplemente ¿quién dedica tiempo al día para una tarea sin estar pensando en la siguiente? Lo peor de todo es que estamos inculcando a nuestros niños y adolescentes el ritmo de vida estresante de los adultos, por lo tanto la capacidad de reflexión, la curiosidad por el mundo se va diluyendo en un frenesí por producir deberes o conseguir respuestas rápidas en un clic. Con este panorama es muy complicado poder “percibir” cualquier energía del mundo suprafísico, ya sea en la infancia, adolescencia o edad adulta.

Hace unas semanas os hablamos de la posibilidad de perder nuestros dones, ahí podéis tener una información más amplia de las causas que pueden cegar la capacidad para percibir el otro lado.

Silvia.

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