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Crónica de un día 11 en Montserrat

¿Qué se ve en Montserrat los días 11 de cada mes? Esta fecha ya es una cita fija para los interesados en el fenómeno ovni, sin embargo para los que no hayáis leído nada sobre ovnis o el fenómeno de los contactados esto os va a sonar a ciencia ficción, sin embargo si os llama la atención os animo a seguir leyendo.

Antes de empezar con nuestra experiencia os pondré en antecedentes. Las reuniones del día 11 en Montserrat se realizan a raíz del incidente Manises que tuvo lugar el día 11 de noviembre de 1979, ese día un objeto volador no identificado causó pánico en un vuelo que realizaba la ruta Palma de Mallorca a Las Palmas de Gran Canaria y le obligó a tomar tierra en Manises. El incidente hizo que saliera un caza de combate con el Coronel Fernando Cámara a los mandos, que fue quién persiguió el objeto por media España sin llegar a alcanzarlo. Ahora el Coronel está jubilado, pero es uno de los divulgadores del fenómeno ovni en España de más categoría por su profesión y experiencia en vuelo.

Para acabar de entender el porqué de las quedadas del día 11 hay que hablar de Luis José Grifols. Este señor normal y corriente empezó a tener unas sensaciones extrañas allá por 1977, un buen día tuvo la necesidad de salir al balcón de su casa y allí vio unas extrañas luces. El suceso pasó y volvió a pasar, cada vez que notaba ese extraño hormigueo veía luces, también tuvo sueños en los que se le anunciaban apariciones de ovnis. Los contactos telepáticos se incrementaron hasta que le guiaron a la montaña de Montserrat y al día 11, ya que dicho día quedó marcado en la memoria de una generación con el incidente Manises.

Así que Grifols empezó a subir a Montserrat el día 11 de cada mes, su cruzada poco a poco empezó a llamar la atención de la gente que fue uniéndose a sus quedadas ufológicas hasta llegar a congregar a cientos y cientos de personas, entre ellos el escritor y premio Planeta 2018 Javier Sierra que con 14 años tuvo una experiencia en Montserrat que le dejó marcado. Aquí os dejo el podcast donde cuenta su historia junto con Manuel Carballal.

Yo llevaba años que sabía lo de estas quedadas, pero no acababa de decidirme, me daba apuro ir sola de noche a la montaña. Siempre decía, “el mes que viene voy”, pero nunca iba. Hace un mes la cosa cambió, en un canal de Youtube que sigo dijeron que el día 11 de octubre había quedada -como de costumbre- yo caí que el día 12 era festivo así que qué mejor momento para ir. Le conté a Isabel mi plan y, para mi sorpresa, se unió a la excursión junto con dos amigas más que al contarles el plan no dudaron ni un momento. Fue toda una sorpresa, ya que no solo no fui sola, sino que acabé llenando el coche.

El día 11 llegó y como es costumbre en estas quedadas el punto de reunión fue el bar del Hotel Bruc. Llegamos con suspicacia, no conocíamos a nadie y, además, el motivo de la reunión era más bien raro… A estas alturas y hablando de lo que hablamos en el blog ya tendríamos que estar curadas de espanto, pero no, nos daba corte ir a esta quedada, qué le vamos a hacer… Pero las vergüenzas se fueron a hacer puñetas al descubrir a unos conocidos de una de las amigas que -ya es casualidad- se encontraron en el bar después de años sin verse.

Allí había de todo, gente normal, Youtubers del mundo del misterio, y curiosos, eran las 23:00 y decidimos ir tirando a la explanada aunque no sabíamos exactamente cuál era dicha explanada, ya que la montaña es enorme. Preguntando a unos chicos que tenían pinta de ir a lo mismo que nosotras nos dijeron que no había problema, que siguiéramos al coche de delante que sí sabía donde era y, como en una romería, los coches empezaron a desfilar carretera BP-1103 adelante dirección monasterio de Montserrat. Al cabo de unos cuantos kilómetros comenzamos a ver coches aparcados en la cuneta, muchos coches, muchísimos, era increíble el poder de convocatoria que tienen estas quedadas, así que dejamos el coche y con sumo cuidado fuimos a la explanada que se encuentra al borde de la carretera. Ahí empezamos a ver grupos de gente, todos con linternas -malditas linternas- y nos colocamos con la vista dirigida al cielo.

En esta ocasión no estaba Grifols, por lo menos no lo vimos antes de salir huyendo de la explanada… ¿La razón? Las linternas, la gente es muy poco consciente de lo molestas que son las linternas cuando es noche cerrada, deslumbrar es lo peor que puedes hacer de noche, ya que provocas destellos y dolor de cabeza, ¿tan difícil es enfocar al suelo si lo que quieres es no tropezarte? La cantidad de gente con linternas sumado a la proximidad de la carretera y el consiguiente deslumbramiento de los coches, los flashes de las fotos, los gritos, etc… hicieron que solo estuviéramos 10 minutos en la mítica explanada, pero la noche no iba a acabar ahí, no nos habíamos comido 40 kilómetros para rendirnos a las primeras de cambios, así que propuse ir a otra zona de la montaña más tranquila para poder estar solas.

Nos encaminábamos al coche cundo sucedió lo increíble…

Un hombre nos preguntó por la pegatina del caballito soriano que llevo en el coche, le llamó la atención y eso fue lo que rompió el hielo. Eli -una de las amigas de la excursión- le preguntó por las quedadas del día 11 y el hombre -al cuál no le preguntamos el nombre, fuimos un poco maleducadas en este punto- dijo que llevaba más de 10 años viniendo a Montserrat los días 11 y que había visto muchísimos ovnis, incluso los había fotografiado. Sacó su móvil y nos comenzó a enseñar imágenes de puntos extraños en el cielo, esferas translúcidas y otros objetos raros que nos dejaron alucinadas. Sin embargo nos repetía que si queríamos ver ovnis era mejor mirar el cielo más que mirar su móvil, y comenzó a hablar de Grifols… Fue nombrar al contactado cuando vimos la primera traza en el cielo con el consiguiente grito de sorpresa por parte de todas. ¿Era una estrella fugaz? Lo parecía, pero no tenía las típicas características de estrella fugaz, había sido algo más raro, además había aparecido al hablar de Grifols, tal y como él mismo describe que aparecen las trazas de luz en Montserrat, al nombrar algo que es importante.

Nuestro guía improvisado continuó hablando de sus fotos y de los puntos ufológicos de la zona y nos dijo que el Garraf y el Baix Llobregat es un punto caliente a nivel de avistamientos “sobre todo Sant Boi”, fue nombrar esta población cuando volvió a aparecer una traza extraña, justo encima de nuestras cabezas, formando un arco, el grito fue: “¿¡habéis visto eso!?” era algo raro, una luz fugaz, como si una luciérnaga se hubiera montado en un Ferrari y hubiera pasado flechada sobre nosotras. ¿Estrella fugaz? ¿las extrañas luces que se ven en Montserrat? Ahí queda la duda.

El guía ni se inmutó, estaba acostumbrado a ver eso y cosas más alucinantes, de hecho nos contó que en 2011 en una quedada se vieron unas bolas de luz saliendo de la montaña a unos dos kilómetros de la posición en la que estábamos. Según él este tipo de avistamientos son más raros ya que cundiría el pánico y con tanta gente reunida podría haber un accidente grave. Recordemos que las quedadas se hacen en una explanada sin iluminación, en una montaña con precipicios y carreteras sinuosas, hay que ir con cuidado y tomarse la montaña muy en serio, cualquier susto o tontería puede provocar un accidente.

Después de media hora de charla nos despedimos, la conversación y los avistamientos habían ocurrido en la cuneta, lejos de la explanada, lo que confirmaba que da igual el punto de la montaña, lo importante es mirar al cielo. Dijimos adiós al señor y decidimos dar por concluida la velada y volver a casa con la firma convicción de volver a la montaña a repetir la experiencia y, también, indagar en la zona que nos dijo el señor ¿será Sant Boi de Llobregat otro punto ufológico?

Silvia.

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