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Las plantas son una parte fundamental en la magia. Bueno, en realidad todo lo natural es fundamental porque tiene un espíritu único: las plantas, las rocas y minerales, los arroyos, los bosques, la arena… Compartimos nuestro espacio vital con infinidad de elementos que tienen conciencia en otros planos, y es a través de contactar con esa conciencia espiritual como podemos trabajar mejor con los elementos naturales. En el caso de hoy, hablaremos de las plantas.

Para empezar no creo que haya un método único para trabajar con las plantas, imagino que cada uno puede adaptar parte de ese trabajo a sus creencias y a sus capacidades. Obviamente aquí estamos hablando de trabajar a nivel energético, y es que en Internet podemos encontrar infinidad de información sobre los usos mágicos de las plantas, pero aunque por ejemplo leamos que el romero quemado ayuda a sanar a los enfermos, de poco servirá hacerlo si antes no hemos conectado con el espíritu de la planta, pues nuestro trabajo energético no estará del todo completo.

¿Pero cómo contacta uno con el espíritu de la planta? Pues a través del Viaje Chamánico o el Vuelo de la Bruja, es decir, alcanzando un nivel alterado de conciencia que nos permita cruzar a otros planos. Para ello no es necesario ingerir ninguna sustancia, basta con conocer la técnica y ayudarse del sonido del tambor o las maracas.

Cuando una persona cruza al plano espiritual puede encontrar muchas cosas, entre ellas los espíritus de las plantas. Para ello lo mejor es utilizar un trozo de la planta con la que uno quiera conectar: coger una hoja o una flor. Eso sí, antes de arrancar nada a la planta, es importante que pidamos permiso, pues si queremos poder interactuar con ella lo primero que debemos hacer es superar nuestros prejuicios y tratarla como si fuera una amiga más. Eso sí, muy callada ;) Si al coger las hojas o flores (o cualquier otra pequeña parte de la planta) notamos que no cae con facilidad, en mi caso lo suelo interpretar como que la planta prefiere que no la molesten, así que la dejo tal y cómo la he encontrado. Como os digo esto es algo personal, obviamente no es lo mismo arrancar una hojita, que suele caer con facilidad, que un tallo que puede suele ser mucho más duro. Lo importante es que procedáis de forma que os sintáis cómod@s con lo que estáis haciendo.

Hojas de salvia

Una vez ya tenemos una parte de la planta en nuestro poder, lo siguiente es practicar el Viaje y contactar con el espíritu de la planta. Aquí podéis optar por dos cosas: llevar el trozo en la palma de la mano o bien comeros el trozo. ATENCIÓN: no os comáis nada sin saber con seguridad al 100% que NO es VENENOSO o que NO tiene CONTRAINDICACIONES. Por favor, tomaros esta advertencia muy muy en serio. Que sea natural no significa que no pueda matar o que nos haga daño. Hay gente que ha muerto de un infarto por no saber que determinadas plantas, como el famoso kalanchoe, suben la presión arterial por poner un ejemplo.

En mi caso os diré que a mí no me gusta comerme la planta, prefiero llevarla en mi mano y una vez en el Otro Lado, buscar su espíritu y contactar con él. A veces el espíritu puede parecer un duende o hada, en otras ocasiones la propia planta,  a veces es sólo una voz que se deja escuchar… En el plano espiritual las entidades se comunican con nosotros de forma que las podamos entender, así que en ocasiones se adaptan a nuestras creencias o expectativas para poder comunicarnos su mensaje.

Será el espíritu de la planta quien nos explique los usos que le podemos dar. En ocasiones nos explicarán más cosas, en otras menos… Nos pueden hablar de sus usos mágicos, pero también de los medicinales. Es curioso porque creo que casi en todos los casos que me he comunicado con alguna planta, al buscar en Internet sus usos he encontrado justo lo que me han contado. Y eso que primero pregunto y luego busco, para no estar nada sugestionada. No dejará de sorprenderme nunca, y posiblemente fuera así como nuestros antiguos sanadores pudieron aprender tanto de la naturaleza.

Generalmente esta conexión crea un vínculo, no sólo con la planta que tengamos, sino con toda la especie. También se puede sensibilizar nuestra conexión de forma que entendamos mejor el estado de la planta: si necesita agua, si está creciendo contenta… Lo cierto es que las plantas son criaturas extraordinarias. Me cuesta explicarlo, pero tienen una conciencia infinita, saben que en muchos casos su destino es morir y ser consumidas, y eso las hace felices porque no lo viven como un final, sino como una continuidad porque pasan a formar parte de nosotros. Es como si fueran plenamente conscientes de su destino y no sintieran miedo alguno.

También puede ocurrir que en ocasiones la propia planta nos pida que nos comamos un trozo, esto se debe a que de esa forma se crea un vínculo muy intenso con ella, por eso no me gusta hacerlo a no ser que sea ella quien me lo pida. Y es que lo que comemos tiene un efecto sobre nuestro cuerpo y nuestro espíritu.

Y esto es todo, así es como trabajo con las plantas que me rodean, y lo mismo puede aplicarse a árboles o arbustos. Una vez que la planta nos revela sus usos a la hora de utilizarla siempre le pido permiso y dedico unos minutos a concentrarme y reavivar esa conexión y pedir su ayuda.

Espero que os haya gustado la entrada, y que os sea útil.

Isabel.

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2 pensiamientos en “Cómo trabajar con plantas

  • Pedro

    Gracias por tratar temas tan profundos con tanta normalidad

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    • Kennari

      Gracias a ti por el comentario, anima a seguir haciendo :)

      Responder

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