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La apertura del Tercer Ojo (Ajna) y Corona (Sahasrara) se dice que es la vía directa para desbloquear nuestros sentidos etéricos y poder percibir lo invisible, aquello que está vetado a la visión física. Pero abrir el Tercer Ojo y la Corona no es tan sencillo, no basta con hacer unos ejercicios de meditación o yoga para conseguir «ver» espíritus, visualizar el aura de alguien o poder sentir si hay energías extrañas alrededor nuestro, es más sencillo y, a la vez, más complicado.

Todo principiante en el camino de lo oculto empieza seducido por la idea de poder tener una capacidad extrasensorial tan desarrollada como sus cinco sentidos habituales, pero esto es una quimera, nadie puede ver en estado normal de conciencia la Realidad Velada, para poder sentirla, olerla, verla u oírla hay que entrar en estado alterado de conciencia, concentrarse y conectar con esa energía que fluye y que está en nuestra realidad y en la otra.

Ya hablamos de los estados alterados de conciencia en este POST; ese estado es el que debemos alcanzar para poder sentir el Otro Lado y lo sentiremos con nuestros cinco sentidos físicos, ya sea con un hormigueo ligero en las manos (en ellas tenemos dos puntos energéticos muy importantes y potentes), percibir un olor que no debería estar ahí, un sonido o que se materialice una visión en nuestra mente no creada por nuestra imaginación.

El Otro Lado se siente de manera sutil es como que solo pudiéramos escuchar el eco de una voz lejana, dicha voz tiene un cuerpo, pero está muy lejos y solo podemos percibir los efectos de dicha voz cuando nos concentramos en escucharla. Esa concentración se alcanzaría entrando en estado alterado de conciencia que es la manera de potenciar nuestros cinco sentidos para que se afinen y puedan escuchar los ecos de la realidad no visible, ecos que no podemos escuchar en estado normal de conciencia. Por lo tanto no es cuestión de tener un sexto sentido para percibir el Otro Lado, sino de ser capaces de entrar en estado alterado de conciencia para afinar los cinco sentidos físicos.

Suena complicado, pero no lo es y os pondré otro ejemplo para que podáis entender lo que trato de decir. Seguro que alguna vez habéis tenido esa extraña sensación de sentiros observados mientras estabais estudiando o haciendo una tarea que requería vuestra concentración, sentir como cambiaba la densidad de la habitación y notar un hormigueo en la nuca. Seguro que al giraros para mirar, allí estaba vuestra madre o padre que os quería decir algo. Podríais decir que esta experiencia es lo más normal del mundo, pero ¿y si tenéis esa misma sensación pero no hay nadie observándoos? ¿Sería un error perceptivo o realmente vuestros sentidos os estaban advirtiendo de algo que podíais sentir y percibir, pero no ver?

Para sentir la Otra Realidad no necesitamos tener capacidades de súper héroe, basta con calmar la mente, estar centrados en el presente y  ser conscientes de nuestro entorno. Si estamos «centrados» (una palabra fácil de decir, pero difícil de poner en práctica) seremos más capaces de detectar las señales del Otro Lado, señales que se pueden captar con los cinco sentidos de forma sutil y esa sutileza es la que nos cuesta captar hoy en día por culpa de la sobresaturación de estímulos en la que vivimos inmersos.

Silvia.

 

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