Los minerales ejercen diferentes grados de atracción, hay personas que los admiran por su belleza y características física y luego está el grupo de personas (en el que me incluyo) que ven más allá de lo físico y sienten una atracción extraña por estos elementos naturales a priori inertes y sin vida.

El primer grupo de gente verá este post como una sucesión de ideas de fantasía: “¿cómo un cuarzo va a ayudarte a tener sueños lúcidos? Justifícamelo racionalmente”. Pero el segundo grupo sentirá que muchas de las cosas que explico le resuenan muchísimo, ya que las personas que sienten una conexión especial con el mundo mineral saben que tienen propiedades, pero no saben explicar por qué las tienen, es más, su parte racional fruto de vivir en la sociedad en la que vivimos se resiste a creer en dichas propiedades, lo que les impide sacar el máximo beneficio a estas piezas fruto de millones de años de trabajo geológico.

En el post Cómo Trabajar con Minerales III ya expliqué el principio de formación de los minerales a nivel físico y cómo esta ordenación de los átomos influye en sus cualidades sutiles, pero hoy voy a profundizar más.

Partamos de la base que ya tenemos integrado el concepto de que el ser humano está formado por diferentes cuerpos: el físico, el mental y el espiritual; cada uno de ellos va de los más físico a lo más sutil, todos ellos se integran y coexisten, pero sin un trabajo espiritual y de autoconocimiento nos quedaremos en la superficie y solo creeremos en la existencia del cuerpo físico. Ahora resumiendo miles de años de metafísica y filosofía diremos que la parte más sutil del ser humano (la comúnmente conocida como alma) habita el cuerpo físico, se desprende de los mundos sutiles, desciende a los mundos densos de la materia y se enreda con el cuerpo físico hasta olvidar su origen e identificarse completamente con la materia: el cuerpo.

¿Y qué tiene que ver esto con el mundo mineral? El reino mineral es a la vez el reino más simple de la naturaleza y a la vez el mejor conectado con el mundo sutil. Los minerales podría decirse que son la cristalización de los mundos sutiles, lo que los convierte en un puente de conexión directa entre el mundo espiritual y el mundo físico. Evidentemente no hay pruebas físicas de esto que os digo, surge de un trabajo personal con estos elementos a través de viajes chamánicos, visualizaciones y sueños. Un mineral no estaría formado por diferentes cuerpos, como lo está el ser humano, son elementos infinitamente más simples, pero en esa sencillez es donde radica su magia ya que están conectados con la parte más sutil y espiritual de la realidad, lo que los hace perfectos para trabajos energéticos, de ahí la conexión que el ser humano ha sentido durante toda su historia por estas piezas de la Madre Tierra, ya que los reconecta con su origen espiritual.

Otros elementos naturales también tienen esa conexión con los mundos sutiles, pero el mineral, por su naturaleza cristalina y formas, es mucho más intensa, siempre y cuando teniendo en cuenta que hablamos de energías sutiles.

¿Cómo nos afecta un mineral? Cada mineral es un mundo y puede afectarnos de manera diferente el mismo mineral a una persona que a otra, por eso yo no soy muy partidaria de las listas de propiedades y soy más del trabajo intuitivo, si un mineral me atrae lo compro y poco a poco irá revelando cómo me va a ayudar. Es un trabajo mucho más lento, pero a mi me funciona muchísimo mejor que, por ejemplo, comprar una amatista porque he leído que va bien para, digamos “meditar”, y luego comprobar que no me hace ningún efecto, esto último puede frustrar y ser el desencadenante de cerrarnos al trabajo con minerales y acabar convertidos en el primer grupo de personas del que hablaba al principio.

El mineral influye en nuestro cuerpo más sutil: despertándolo, estimulándolo, curándolo, etc y este trabajo en el cuerpo más sutil del ser humano tiene resonancia en los otros cuerpos más densos. Va de lo más sutil a lo más denso y dependiendo el nivel de trabajo que necesitemos tardaremos más en notar los efectos.

Así que a la hora de elegir un mineral os recomendaría que lo eligierais de la manera más intuitiva y visceral posible, sin darle demasiado al coco, ya que la primera impresión es la que está más conectada con la intuición que a la vez es la guía más sutil que podemos tener.

Silvia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos
Responsable Kennari +info...
Finalidad Gestionar y moderar tus comentarios. +info...
Legitimación Consentimiento del interesado. +info...
Destinatarios No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal +info...
Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos. +info...
Información adicional Puedes consultar la información adicional y detallada sobre protección de datos en nuestra página de política de privacidad.

The Universe don't aloow you to copy this content