La palabra telepatía es uno de esos concepto etéreos y difusos que caminan por el filo entre la realidad y la ficción. Mucho se ha hablado, escrito y reescrito sobre este concepto que define la capacidad de comunicación entre dos mentes sin mediar ningún tipo de lenguaje escrito o hablado.

A nivel popular la telepatía se experimenta con sucesos como el de pensar en alguien al que no vemos desde hace años y que justo nos llame. Es el caso más conocido y seguro que os ha pasado alguna vez o conocéis a alguien al que le haya ocurrido. Este fenómeno de telepatía también se manifiesta diariamente cuando estamos con alguien y sabemos exactamente lo que va a decir o qué tema de conversación va a sacar. Este último ejemplo los más escépticos lo explicarán desde el punto de vista de la psicología: conocemos tanto a alguien que sabemos lo que va a decir. ¿Y el primer ejemplo? Evidentemente estos escépticos dirán que la simple casualidad es la que ha obrado el milagro.

No vamos a enumerar la cantidad de estudios científicos que se han hecho en laboratorio para tratar de captar los escurridizos fenómenos psíquicos, lo que vamos a hacer hoy es explicaros el experimento práctico que hicimos Isabel y yo y que quedó registrado en unos simpáticos dibujos.

Antes de nada aclarar una cosa, los más escépticos dirán que estos dibujos se deben a que antes del experimento estuvimos hablando de tal o cual tema y que dichos temas quedaron retratados minutos después. O, puestos a ser más mal pensados, dirán que el experimento nos lo hemos inventado para tener millones de visitas en nuestro blog. Evidentemente si quisiéramos visitas buscaríamos un tema mucho más espectacular que el hecho de demostrar la telepatía con una práctica de estar por casa. Y respecto a lo primero os podemos asegurar que en toda la tarde no sacamos ningún tema marítimo.

Dicho esto, ahí va el experimento.

Cuando Isabel y yo quedamos aquella tarde no teníamos intención de estrujarnos el cerebro para medir sus capacidades psíquicas, fue más bien el aburrimiento y el calor lo que nos hizo sacar las cartas Zener.

Las cartas Zener se crearon en la década de los años 20 para estudiar los casos de clarividencia y telepatía.

Estas cartas tienen solo cinco símbolos sencillos: estrella, ondas, círculo, cuadrado y cruz; y la idea es que seamos capaces de vislumbrar el símbolo en nuestra mente. Al principio de la práctica recogimos algún acierto, pero enseguida nos empezó a pasar que se nos agolpaban todas las imágenes en el cerebro y éramos incapaces de decir si lo que iba a salir era un círculo o un cuadrado. ¿Qué pasaba? algo sencillo y a la vez complicado: las imágenes eran tan simples y había tan poca variedad que el cerebro las procesaba a toda velocidad y éramos incapaces de ver la carta que iba a salir.

Así que Isabel propuso hacer una práctica más divertida: dibujar. Aquí tenemos la primera clave para el éxito de la telepatía: la diversión. Si estamos bajo presión, si nos marcamos un objetivo, en definitiva, si nos estresamos, seremos incapaces de «ver» nada. Sin embargo si nos tomamos algo como un mero juego, sin ningún tipo de pretensión, será cuando empecemos a tener resultados destacables, tal y como nos ocurrió a nosotras.

La idea del juego era que cada una de nosotras, con la mente en blanco, se pusiera a dibujar. Recalco lo de la mente en blanco, porque en el primer intento yo no lo puse en práctica y los resultados no fueron significativos, pese a que hay algunos puntos en común:

A la izquierda el dibujo realizado por Isabel, a la derecha el de Silvia.

Segundo intento. Esta vez sí que dejé la mente en blanco y empecé a dibujar. El resultado fue algo más concreto que el primero, tal y como se puede ver en los dibujos del laberinto, la serpiente (ojos en un caso, serpiente entera en el otro) y el triángulo.

A la izquierda el dibujo realizado por Isabel, a la derecha el de Silvia.

Y a la tercera a la vencida. Aquí sí que nos sorprendió el resultado, ya que la temática marina es más que evidente y, repito, en toda la tarde no hablamos nada sobre el mar, ni vimos una película de temática marina, ni fuimos a la playa, etc. El tema del mar fue surgiendo, no sabemos si fui yo la que guió el tema o fue Isabel, el caso es que las olas, el barco, el símbolo marino, las aves… Están presentes en los dos dibujos en la misma disposición espacial. Evidentemente cada una tiene su estilo y hay cosas que difieren (yo dibujé la bandera pirata, Isabel el tridente de Neptuno), pero en esencia dibujamos lo mismo.

A la izquierda el dibujo realizado por Isabel, a la derecha el de Silvia.

¿Cómo se explica? Aquí va la segunda clave de la telepatía: la sintonía. Cuando dos personas pasan muchas horas juntas, se llevan bien o tienen un vínculo especial, esta «telepatía» se da con más frecuencia. Padres e hijos, parejas, amigos, hermanos… Las relaciones afines son la clave para que esta comunicación se dé.

¿Cómo lo entrenamos? La telepatía se manifiesta esporádicamente, pero podemos entrenar nuestra mente para que se dé más a menudo. ¿Cómo? Con ejercicios sencillos e inocuos como este que os hemos relatado. Poneros una tarde a dibujar con vuestra pareja, madre o un amigo, con el objetivo de divertiros, nada más, y así podréis ir entrenando esas otras capacidades que todos tenemos pero que están aletargadas.

Silvia.

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