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Vivimos en una sociedad que da la espalda a la naturaleza, la reprime y la intenta ocultar cuando no es bonita o cuando es molesta. La menstruación es el ejemplo más claro. Los anuncios que intentan vender el período como una continuidad en la vida de la mujer cuando, como mínimo, va a suponer un día de molestias más o menos fuertes nos dejan claro que la naturaleza se quiere ignorar.

La menstruación duele, sino es antes de que llegue es durante. Los síntomas son muy variados, van desde migrañas, a dolor abdominal o lumbar; y la intensidad varía desde las simples molestias hasta auténticos dolores incapacitantes que requieren de fármacos antiinflamatorios para mitigarlos.

Los casos más graves de dolor menstrual deben ser abordados desde dos vertientes, la puramente física y la espiritual.

Los dolores menstruales vistos desde el punto de vista físico y científico nos indican que algo no funciona del todo bien, puede ser un problema hormonal, un problema genital o un problema de alergia alimentaria no detectada. Hablo de los dolores incapacitantes, no de ligeras molestias de las que hablaremos más adelante. En el caso de sufrir dolores incapacitantes es necesario acudir a un ginecólogo, aunque los remedios que recomendamos pueden ayudar a mitigar los dolores, pero la raíz del problema debe ser detectada.

Por otro lado tenemos los dolores vistos desde el punto de vista energético. Nuestro cuerpo y mente están unidos, uno no va desligado del otro, y en el tema de enfermedades o molestias corporales también. Un síntoma físico nos está indicando que algo en nuestra mente no funciona correctamente, tenemos un hábito nocivo, estamos estresados por algún problema o no sabemos manejar una situación y esa energía negativa está provocando una dolencia que achacamos a un mal funcionamiento de nuestro cuerpo, como si fuéramos meras máquinas. Comprender que la enfermedad va ligada a nuestros actos cotidianos es vital para mantenernos sanos o, en caso de enfermedad, que sea lo más leve posible.

Volviendo al tema de la menstruación, para mitigar las molestias primero debemos ser conscientes de un hecho claro y evidente: somos mujeres. Parece una obviedad, pero aceptar la feminidad y todo lo que conlleva es el primer paso para aprender a manejar las energías que nos envuelven durante los días de la menstruación. Muchas de las mujeres que estén leyendo esto dirán «yo sé que soy mujer y lo acepto y no por ello me libro de las molestias menstruales». Es posible, pero si os paráis a analizaros seguro que descubrís un sinfín de complejos, ¿qué novedad, no? No quiero que esto se convierta en un panfleto feminista, solo pretendo explicar que los complejos femeninos (peso, vello corporal, canas, arrugas…) evidencian una negación de la naturaleza y, por consiguiente, de la feminidad. ¿Cómo se manifestará todos estos complejos mal llevados? Con la purga mensual que supone la menstruación. A nivel físico el cuerpo se renueva, y a nivel energético también. Que la regla sea más o menos dolorosa nos dará una pista de nuestro nivel de bienestar con nosotros mismos y, también de nuestra salud. Ya lo he dicho más arriba, que tengamos reglas muy dolorosas no es normal.

Después de tener en cuenta los dos puntos anteriores, paso a explicaros varios remedios que os ayudarán a reconducir las energías en los días de la menstruación.

  • Infusión de salvia. Esta planta tiene la fama de ser la planta por excelencia para atenuar los dolores de la menstruación y su fama está justificada. Sus principios activos calman los espasmos menstruales, atenúan los cólicos intestinales que se dan de vez en cuando asociados a la menstruación, mitigan los dolores de cabeza y relajan los nervios. Se recomienda tomarla  en forma de infusión unos días antes de la aparición de la regla y durante ella. Yo lo que suelo usar son 11 hojas de la planta recién recogidas, las lavo bien y las echo en el agua hirviendo, dejando infusionar durante unos 5-7 minutos. También puede hacerse la infusión con hojas desecadas, funciona igual. Pero como todo tened cuidado con los efectos secundarios: la salvia también puede producir mayor sangrado, así que vigilad que esto no se convierta en un problema en vuestro caso, si veis que a pesar de tomar la infusión vuestro sangrado es el habitual, podéis consumirla sin riesgo.
Hojas de salvia
  • Masaje con una barra de selenita. Este remedio es muy poco ortodoxo, pero funciona. Primero de todo explicaros que la selenita es un mineral de la familia del yeso con una apariencia que recuerda al resplandor de la luna llena, de ahí su nombre. Esta asociación con la luna liga a la selenita con las energías femeninas y posiblemente ahí radique su éxito a la hora de atenuar los dolores menstruales. La selenita funciona, no solo lo he probado yo, se lo he recomendado a amigas y conocidas que me han mirado muy raro al recomendarles este remedio. Una de estas personas a la que recomendé la selenita era contraria a usar este remedio pero la frase «daño no te hará» hizo que sus prejuicios quedaran aparcados. Tras unos minutos de aplicar la selenita en el abdomen, esta chica comprobó que la piedra hacía efecto, y os puedo decir que este caso era de los complicados, ya que sufre de menstruaciones muy dolorosas. ¿Cómo nos puede ayudar? Simplemente hay que tumbarse, relajarse y masajear el abdomen suavemente con una barra de selenita como la de la foto. El resultado físico evidente es que la selenita se calienta, como si absorbiera el exceso de energía, produciendo una calma y una descongestión en la zona abdominal. ¿Por qué funciona la selenita? Ya os comenté en anteriores post que los minerales tienen unas propiedades que están más allá de la comprensión racional, vibran con los planos de existencia sutiles y simpatizan con las energías del entorno produciendo efectos en el plano físico, os lo podéis creer o no, lo que os recomiendo es que trabajéis con los minerales y experimentéis vosotros mismos.
Barra de selenita
  • Baño de agua caliente. Bueno, este no tiene mucho misterio, el calor relaja los músculos de nuestro cuerpo, entre ellos el útero ayudando a destensar la zona y disminuyendo el dolor. Además el calor también hace que se dilaten los vasos sanguíneos y la sangre fluya más, hecho que puede ayudar a aliviar el dolor causado por la menstruación. Además un baño caliente también puede relajar nuestra mente y nuestro cuerpo de las tensiones acumuladas durante el día, y cómo ya hemos comentado nuestro estado mental también es importante pues todo está conectado.

Y hasta aquí los consejos que podemos daros para ayudar a que tengáis unas menstruaciones más libres de molestias, a nosotras nos han ayudado hasta la fecha y esperamos que también puedan seros útiles a vosotras.

Silvia & Isabel.

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