Sensación de agobio, dolores de cabeza, cansancio, mal humor… Estos síntomas pueden confundirse con algún resfriado, con cambios hormonales o con sensibilidad a los cambios atmosféricos, pero también pueden ser un indicador que nos alerte de que vivimos o trabajamos en ambientes tóxicos.

Todos los malos pensamientos, el estrés, el agobio, el miedo, la angustia, la incertidumbre… Todo esto es un caldo de cultivo de malas energías que se acumulan en espacios cerrados, mal ventilados y con un tránsito importante de personas. Si no se “limpian” a menudo estas zonas, la carga energética que se acumula dará lugar a desequilibrios en las personas que habitualmente habitan esos lugares y dichos síntomas se acentuarán si alguna de estas personas es más sensible o, incluso, es empática psíquica.

Normalmente nuestro lugar de trabajo es la zona predilecta para que se genere un ambiente tóxico, puesto que hay que lidiar a diario con situaciones de estrés y tareas poco agradables que nos hacen generar pensamientos negativos que acaban materializándose en forma de vibraciones poco sanas que se quedan pululando por el ambiente.

En las casas también puede generarse un ambiente tóxico por múltiples razones: situación económica ahogada, problemas familiares o los residuos de las malas vibraciones del trabajo que acabamos llevando a casa. Sea cual sea el lugar físico en el que se acumula esta carga energética lo que hemos de tener claro es que somos nosotros, las personas que lo habitan, los que cargamos el ambiente con nuestros pensamientos negativos, por lo tanto nosotros mismos podemos revertir la situación con algo tan simple como cambiar el curso de los pensamientos. Es fácil de decir y muy difícil de hacer, sobre todo cuando no depende solo de nosotros y hemos de intentar que las demás personas que comparten ese espacio conflictivo cambien el chip. ¿Cómo?

Primero de todo abordando el tema desde un punto de vista puramente práctico y aceptando que algo no va bien. No podemos estar siempre enfadados o estresados y eso es algo que hay que tener claro para poder solucionar el problema.

Segundo, tratando de encontrar la manera de liberar el estrés ya sea buscando las causas objetivas que provocan la situación de agobio y tratar de buscar soluciones físicas. Muchas veces esto será imposible ya que las soluciones estarán lejos de nuestras manos, pero podemos intentar introducir pequeños cambios positivos que liberen parte de la presión.

Tercero: quitar hierro al asunto. Cuando estamos metidos en el pozo del estrés perdemos la perspectiva, muchas veces en el fondo sabemos cuál puede ser la solución, pero conscientemente no la vemos o nos da pereza cambiar las cosas. Así que si estáis en un ambiente tóxico es bueno que hagáis un pequeño ejercicio de reflexión sobre cómo os sentís y cómo os gustaría sentiros para ganar en perspectiva y poder tomar una decisión.

Evidentemente os diré que si tenéis la posibilidad de abandonar el ambiente tóxico lo hagáis, pero en la mayoría de los casos no será posible y tendremos que adaptarnos y afrontar la situación sin que ello nos cueste nuestra salud física y mental.

Síntomas que nos indican que vivimos o trabajamos en un ambiente tóxico:

  • La personalidad de las personas cambia completamente cuando están bajo la influencia del ambiente tóxico.
  • Notamos que perdemos la energías y estamos somnolientos solo en un determinado lugar, nuestra energía se restaura cuando abandonamos dicho lugar. Este puede ser el síntoma más chocante y evidente de que hay una acumulación energética negativa.
  • Nos encontramos físicamente mal. Nos duele la cabeza, la espalda, estornudamos… Tenemos pequeños síntomas físicos parecidos a cuando estamos a punto de resfriarnos, pero dichos síntomas desaparecen cuando nos marchamos de un determinado lugar.

Los ambientes tóxicos pueden ser puntuales o crónicos. Es decir, una situación puntual de estrés en casa o en el trabajo puede generar un ambiente tóxico que se irá disipando a medida que esa situación se normalice, pero si la norma es el estrés, el ambiente tóxico pasará a ser crónico y aquí si que tenemos que estar alerta porque nuestra salud puede verse seriamente afectada.

Esperemos que este post os haya sido de ayuda y os sirva para poner nombre a situaciones que seguro que vivís y que no sabéis catalogar.

Silvia.

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