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La enfermedad desde el punto de vista chamánico

El tema de hoy es delicado, mucho más delicado que los temas que tratamos normalmente, ya que todos hemos sufrido la enfermedad o hemos perdido a seres queridos a causa de ella, así que este tema puede herir la sensibilidad, causar reacciones de incomprensión o, incluso, de indignación, pero considero importante tratarlo ya que puede ayudar a mucha gente.

¿Qué es la enfermedad desde el punto de vista chamánico?

La realidad física y la realidad espiritual están unidas y, aunque no veamos ésta última, sí que notamos sus efectos de diversas maneras. La enfermedad es una de estas maneras, ya que aunque tiene un origen físico, lo que la agrava tiene origen en el mundo espiritual. Vamos a explicar un poco mejor esto.

Que la enfermedad tiene un origen físico es algo sencillo de entender, desde pequeños nos han hablado de los virus y de las bacterias, de los factores de riesgo, de la genética y de los malos hábitos. Aquí no hay dudas, nuestra genética, nuestro modo de vida, el ambiente… Todo este cúmulo de circunstancias van sumando opciones para acabar desarrollando una u otra enfermedad que tendrá un diagnóstico y un tratamiento occidental a base de medicamentos.

Hasta aquí nada nuevo, sin embargo hay un punto que se nos escapa y no se tiene en cuenta en el mundo occidental, racional y basado en los cinco sentidos. Ese factor que no se tiene en cuenta es la aparición de energías nocivas que se arraigan a la dolencia y se alimentan de ella. Estas energías han recibido diversos nombres según las diferentes tradiciones: larvas, entidades del bajo astral, intrusiones… Nombres que designan un fenómeno que se alimenta de la energía de la persona enferma y agrava el mal sin que lo sepamos. Por ello es importante dar a conocer la otra cara de la enfermedad, la que no se ve, y la que es decisiva a la hora de acortarla e, incluso, curarla. Aquí es donde entra en juego el chamanismo.

Una persona enferma por causas físicas actúa de faro para las entidades dañinas que ven la enfermedad como un refugio y fuente de alimento. Estos parásitos astrales suman fuerzas a los síntomas y van minando las fuerzas de la persona, enfermándola aún más y atrayendo más basura astral. La resistencia de la persona a estas entidades dependerá de la gravedad física de la enfermedad, de las barreras energéticas de la persona y de su actitud ante la dolencia. Todo suma a la hora de erradicar la enfermedad, pero si actualmente se tienen en cuenta las medicinas, la actitud del enfermo, etc, se sigue dejando a un lado el factor energético que es, precisamente, el que tiene en cuenta el chamanismo.

En chamán, también llamado “hombre medicina”, ha sido durante siglos la única persona capaz de erradicar la enfermedad en las comunidades humanas. Su arte a la hora de sanar provenía de su conocimiento de las plantas y, también, de su trabajo con las fuerzas invisibles. Medicina física y medicina espiritual unidas para ayudar al enfermo a curarse ya que, una vez eliminado el parásito astral, la medicina física podía actuar completamente favoreciendo la recuperación de la persona.

Entiendo que esta realidad sea difícil de encajar, ya que tenemos asumido que la enfermedad es algo puramente físico que se cura gracias a la acción física de las medicinas. Esto es así, es cierto, pero solo en parte, por mucho que neguemos la evidencia hay fuerzas poderosas, tanto positivas como negativas, que nos rodean, que nos enferman, pero también energías que pueden ayudarnos a sanar.

Conocer estas últimas es un gran paso a la hora de mantenernos sanos, acortar la enfermedad y ayudar al cuerpo a autosanarse.

Una última puntualización, he hablado de la causa física de la enfermedad y de las entidades astrales que se aprovechan de ella, pero hay casos puntuales, los menos por suerte, en que la persona enferma por causas energéticas. Un ejemplo sería un trabajo de magia negra orientado a provocar el mal en el objetivo, dicho trabajo se podría manifestar con la aparición de una enfermedad. En este caso físicamente tendríamos lo mismo que hemos descrito arriba, pero el origen no sería genético o ambiental, sino que sería fruto de un trabajo negativo orientado a perjudicar a alguien que al final acaba enfermando.

Silvia.

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