El arte del chamán Pablo Amaringo

Las visiones del chamán son personales, inefables y casi imposibles de relatar. Son las percepciones de un mundo inaccesible a los sentidos físicos, pero perceptible a nivel mental cuando se abren los canales adecuados con unos métodos concretos. Estas llaves de la percepción chamánica se clasifican en dos grupos:

  • Enteógenos: plantas y hongos sagrados que favorecen los estados alterados de conciencia y las visiones. Estas plantas son usadas por los chamanes en sus rituales, su uso está vetado a ocasiones muy concretas y nunca, repito, nunca se usan con propósitos lúdicos o para satisfacer la curiosidad.
  • Sonidos rítmicos: tambor, didgeridoo, maracas… Este es el método que dio a conocer el antropólogo Michael Harner al estudiar las diversas tribus chamánicas y sus métodos para contactar con los espíritus. Este método es más lento, pero también más seguro, y es el que usamos nosotras.

Esta división es necesaria para el post de hoy, ya que el chamán del que os quiero hablar usó ayahuasca para entrar en contacto con el otro lado y sus visiones las podemos contemplar hoy gracias a su destreza con los pinceles.

Pablo César Amaringo Shuña (1938-2009) nació en Puerto Libertad, un pequeño pueblo de la amazonía peruana. Región pobre, con profundas raíces chamánicas y con una fuerte tradición en el uso de plantas curativas, no es de extrañar que Pablo tuviera su primera experiencia con la ayahuasca a los 10 años. Esta primera toma estuvo supervisada por su padre, curandero y conocedor del poder curativo de las plantas de la selva, conocimiento que heredó Pablo.

Su faceta de pintor no se manifestó hasta los 17 años, a esta edad cayó enfermo por culpa de una dolencia cardíaca y volvió a tomar ayahuasca para curarse de la enfermedad. Pablo logró salir adelante, pero su recuperación fue lenta, sin embargo el tiempo de convalecencia le sirvió para descubrir la pintura, afición que más tarde se convertiría en el método de mostrar sus visiones al mundo.

Tras su recuperación, Pablo tomó el relevo a su padre en el oficio de chamán y durante siete años se dedicó a ejercer el arte de sanar mediante el uso de las plantas, los rituales chamánicos, las recuperaciones de alma y las extracciones de espíritus. Tras siete años Pablo tomó otro camino, el camino de la pintura, fundó la escuela Usko Ayar donde enseñó su técnica pictórica.

El otro punto de inflexión en la vida de Pablo se produjo en 1985 cuando el antropólogo peruano Luis Eduardo Luna le convenció para recopilar su obra pictórica y darla a conocer al mundo. El resultado fue el libro Ayahuasca Visions. The religious iconography of a peruvian shaman (Visiones de la Ayahuasca: iconografía religiosa de un chamán peruano).

Me queda pendiente comprar el libro para poder hacer una reseña completa sobre el autor y todas las pinturas, de momento solo os traigo algunos de sus cuadros, los que más me han llamado la atención y os explico el porqué…

El arco iris como autopista para llegar a la otra realidad, los ojos de reptil, la gran serpiente, los animales de poder, los seres antropomorfos y alados, las visiones del cosmos, los seres elementales…

Al encontrarme con las obras de este autor navegando por Internet me quedé sorprendida de la iconografía que aparece en sus cuadros, dicha iconografía es tremendamente similar a las visiones que se tienen bajo la influencia del tambor chamánico. Hay una simbología común, unos símbolos universales que se dan en los viajes chamánicos, independientemente de que el viaje haya sido inducido por plantas sagradas o por el tambor.

Al iniciarse en los caminos del chamanismo el principiante tiene la sensación de que todas las visiones son fruto de una cultura cinematográfica muy rica en ciencia ficción y fantasía, pero tras leer libros como el de Michael Harner, ver las pinturas del chamán Pablo o compartir experiencias con otros que han dado el salto, te das cuenta de que no todo es fruto de una imaginación desbordante, sino que es la percepción de otra realidad que se manifiesta directamente en el cerebro, todo tú eres el órgano que percibe esa otra realidad si estás dispuesto a usar las llaves adecuadas.

Por último os dejo las palabras que pronunció Pablo para advertir de los peligros del consumo de ayahuasca:

La ayahuasca no es algo para jugar. Incluso puede matar, no porque sea tóxica en sí misma, sino porque el cuerpo puede que no sea capaz de soportar las vibraciones del reino espiritual.

Silvia.

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